Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/171756
Elecciones en Brasil

Jair Bolsonaro y Fernando Haddad se enfrentarán en segundo turno

A pesar de la apabullante victoria del ultraderechista, el candidato del PSL y el del PT se verán las caras nuevamente el 28 de octubre.

   San Pablo, 7 (AFP y Reuters) - Con el 90% de las urnas escrutadas, Bolsonaro, excapitán del Ejército, de 63 años, tenía 47,6% de los votos, frente al 27,2% de Haddad, designado candidato del Partido de los Trabajadores (PT) por el encarcelado expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. Los boca de urna del instituto Ibope calculaban un resultado final del 45% a Bolsonaro y 28% a Haddad. 

Mapa con la distribución de los votos para los dos candidatos que irán al balotaje. El rojo en la zona norte y nordeste muestra, como se preveía, el triunfo del candidato del PT. También estaba en las cuentas que Bolsonaro ganaba en los distritos del sur, con mayor número de electores. La sorpresa de la elección consistió en que sus triunfos fueron apabullantes, como en Río de Janeiro, São Paulo y Minas Gerais.

Alivio en el PT

   En un hotel en el centro de San Pablo, donde Haddad dará su conferencia de prensa, se escucharon gritos de júbilo y alivio al divulgarse los sondeos. En la explanada de los ministerios de Brasilia, los partidarios de Bolsonaro reaccionaron con desilusión.

   Tras emitir su voto por la mañana en Sao Paulo, Haddad se dijo  convencido de que habría segunda vuelta y empezó a tender puentes con otros candidatos. La clave para que Haddad se acerque a los porcentajes de Bolsonaro reside en el centroizquierdista Ciro Gomes, que tenía 12,45% de los sufragios.

   Bolsonaro y Haddad son los vencedores y al mismo tiempo los candidatos con mayor índice de rechazo, por lo que en la segunda vuelta los ciudadanos dirimirán sobre todo votando “en contra de”.

Alianzas para seguir

   Haddad, exalcalde de Sao Paulo poco conocido en otras regiones, heredó una buena parte del electorado de Lula. Pero también heredó el odio que Lula inspira entre quienes le reprochan los escándalos de corrupción revelados por la Operación Lava Jato y la crisis económica en la que se sumió el país bajo el  mandato de su heredera política Dilma Rousseff, destituida por el Congreso en 2016.

   Durante la campaña, Haddad “se olvidó mucho del centro, que es  fundamental. Sin el centro no se gana una elección, y menos aún se gobierna, entonces precisa esos apoyos ya. Debe pensar en la gobernabilidad, estableciendo compromisos con esos sectores”, dijo André César, de la consultora Hold en Brasilia.

   Bolsonaro, por su parte, recibió en la última semana apoyos de poderosos sectores, como los ruralistas, las iglesias evangélicas y buena parte de los mandos superiores del Ejército. Pero de cara al electorado general, debe lidiar con un historial de declaraciones racistas, misóginas y homófobas y con sus justificaciones de la tortura durante la dictadura militar (1964-1985), que le valieron un amplio rechazo de mujeres y de las minorías.

   En su último video en Facebook, advirtiendo sus carencias en ese aspecto, prometió gobernar “inclusive” para los ateos y para los gays. “Gobernaremos para todos, independientemente de su fe religiosa, inclusive para quien es ateo. Gobernaremos para todo el mundo, para los gays incluso, que hay gays que son padres, que son madres”, afirmó.