El Parque Indígena de Resistencia
Quienes hayan vivido en Resistencia en la década del cuarenta del siglo XX, recordarán que, tanto en los medios de comunicación como en reuniones familiares o encuentros ciudadanos, se mencionaba con cierta insistencia la posibilidad de que en Resistencia se creara un Parque Indígena. La obra se concretó pero no tuvo nada que ver con la idea que la inspiró o la que se elaboró en el imaginario colectivo.
La falta de un sitio destinado a la recreación y el esparcimiento se hacía sentir en un conjunto social en notable crecimiento y con una evolución cultural que pedía nuevos espacios.

La vida en la ciudad lo reclamaba al tiempo que se producían circunstancias favorables que posibilitaban su realización, en un ámbito en el que sólo se disponía de la plaza central y tres de las cuatro proyectadas en el trazado inicial de la colonia, corresponde mencionar, en precario estado. A nivel país se advertía una tendencia a reivindicar el papel del aborigen, actitud que quedó en evidencia pues contemporáneamente se fijaba el Día del Indio Americano.
Se sostiene que la idea originaria del sitio al que nos referimos, fue elaborada por el gobernador Alberto Castro (1943-1944), que llevó a cabo una meritoria labor como gobernante a pesar de su corto período de gestión.
Pero el inicio efectivo del trámite, del cual existen fuentes , ocurrió y se registra con fecha 1º de marzo de 1947 cuando el entonces gobernador doctor Antenor Farías se dirigía al Ministro del Interior solicitando el predio en el cual se instalaría el parque1.
Se trataba del denominado Lote 200 en donde hasta 1913 se hallaba instalado el Cementerio del Norte y en el cual se encontraban sepultados los inmigrantes y criollos fallecidos Habiendo colmado la capacidad del sitio ya se había habilitado el Cementerio del Oeste.
A cambio de la cesión del predio de dieciséis hectáreas, el mandatario territoriano ofrecía la entrega de igual superficie en la zona urbana.

La idea elaborada inicialmente, hoy podría calificarse como ecológica: allí se preservaría la flora y la fauna autóctona y los elementos de la cultura de las tribus originarias. El nombre de Parque Indígena ya se imponía en el lenguaje local y demoró mucho en ser reemplazado.
En tanto se iniciaban los trabajos preliminares y se menciona la construcción de leoneras para albergar a los animales, el objetivo inicial fue variando en función de los proyectos de celebración de los actos de la fiesta del Algodón que se había iniciado tres años antes, con el beneplácito mayoritario de la población2.
Por iniciativa del mismo gobernador Castro y ante el importante rinde de la producción algodonera, en el contexto de un ambiente político cambiante, pensaba que era preciso dar a conocer la situación prometedora en este sentido La primera fiesta del algodón se realizó en el ámbito de la plaza central y en la zona céntrica. La evaluación de los resultados fue positiva y halagadora y condujo a la consideración de repetir la celebración
El lugar elegido para repetirlo fue el mencionado ex Parque Indígena, Surgió entonces la denominación 2 de Febrero, en honor a la fecha (hoy sólo impuesta por la tradición, pero negada en las fuentes) del desembarco de los primeros inmigrantes italianos.
La construcción traía como novedad para la población chaqueña un anfiteatro griego equipado con cómodos camarines y rodeado de un lago artificial que se retroalimentaba con las aguas del río Negro Allí se llevó a cabo en 1947 un espectáculo sobre la temática algodonera interpretada por artistas del teatro Colón, en presencia del Presidente de la Nación, Juan D. Perón y su esposa María Eva Duarte.
Ese fue el momento en el que se extinguió definitivamente la idea del Parque Indígena, en cuya creación imaginaria participaron tres gobernadores del territorio Alberto Castro, Martín Carlos Martínez y Antenor Farías. No obstante para muchos habitantes de la ciudad conservó por algún tiempo el nombre con que se lo concibió inicialmente, pese a los cambios que habían transformado sus objetivos.
1.El Chaco por su condición de territorio nacional dependía de las decisiones del Ministerio del Interior.
2.La primera Exposición del Chaco en Buenos Aires, en 1940 había merecido los más elocuentes elogios de la prensa porteña que ponderaba el crecimiento de la producción algodonera local.










