Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°

La trata de personas es un crimen contra la humanidad

La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) convocó a todas las personas de buena voluntad del país a sumarse hoy a la Jornada Nacional de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas. La iniciativa apunta a generar conciencia en la ciudadanía sobre la necesidad de erradicar este flagelo que el propio papa Francisco definió como “un crimen contra la humanidad”.

Ya en febrero de este año, en una audiencia que concedió en el Vaticano a jóvenes de distintas naciones, el jefe de la Iglesia Católica hizo un llamado para luchar contra la trata de personas recordando que, además de ser un delito, esas prácticas son una verdadera forma de esclavitud que afecta a las personas más vulnerables de la sociedad, y por ese motivo -dijo Francisco- es necesaria una toma común de responsabilidad y una decidida voluntad política para vencer en ese frente.

En sintonía con esa convocatoria que oportunamente hizo el Sumo Pontífice, la Conferencia Episcopal Argentina realiza hoy una Jornada Nacional de Oración y Reflexión sobre la Trata de Personas, recordando que la trata de personas “es uno de los peores ejemplos de esclavitud del siglo XXI” que afecta al mundo entero. El documento de la CEA con el que se hizo la convocatoria a la jornada de oración observa que “gracias al ministerio del Papa Francisco, se ha prestado una mayor atención al delito de la trata de seres humanos, que se ha concretado en una serie de acciones e iniciativas por parte de los Dicasterios Vaticanos”.

La fecha elegida por la Conferencia Episcopal Argentina para realizar esta jornada nacional está próxima al Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de mujeres, Niñas y Niños, que se conmemora el próximo 23 de septiembre, jornada instaurada por la Conferencia Mundial de la Coalición Contra el Tráfico de Personas en coordinación con la Conferencia de Mujeres que tuvo lugar en Dhaka, Bangladesh, en enero de 1999.

Cabe destacar que la elección de esa fecha evoca la aprobación de la primera norma legal en el mundo contra la prostitución infantil, que tuvo lugar en Argentina, en el año 1913, conocida como “Ley Palacios”.

Expertos de distintos países advierten que en la actualidad la trata de personas constituye un verdadero negocio transnacional, y que es el más lucrativo después del tráfico de drogas y de armas, en el que las mujeres, niñas y niños son considerados y tratados como simples mercancías para el consumo, a través de las redes de trata que las someten a régimen de esclavitud y la explotación sexual.

Para la Jornada de Oración y Reflexión de hoy el tema propuesto es “Emigrar sin trata. Sí a la libertad, no a la esclavitud”, un lema con el que se plantea la necesidad de llamar la atención de la ciudadanía sobre la situación actual que arroja cifras alarmantes de personas que emigran de sus países de origen y terminan siendo víctimas de la trata.

En rigor, la preocupación de la Iglesia Católica por este grave problema no es nueva. Desde hace varios años distintas congregaciones católicas vienen desarrollando acciones en distintas partes del mundo para prevenir el tráfico y la trata de seres humanos.

Al respecto, la Conferencia Episcopal Argentina recordó que la Iglesia lleva adelante un trabajo de sensibilización en todo el país, denunciando las causas y las redes de traficantes y explotadores, luchando en favor de políticas sociales contra el delito de trata, y lo que es más importante, acompañando y protegiendo a las víctimas y favoreciendo su reintegración social.

Por último, vale señalar que la jornada de hoy es impulsada por el Comité para la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la trata, coordinado por Talitha Kum, la Red Internacional de la Vida Consagrada Contra la Trata de Personas y en la Argentina el “Equipo No a la trata” de la Comisión Nacional de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Argentina.

Es necesario sumar el compromiso activo de todos los sectores de la comunidad para combatir este aberrante delito. También es fundamental que la sociedad ayude a visibilizar el problema, de modo tal que las penosas condiciones de vida que padecen las víctimas no pasen inadvertidas.

Más de Conferencia Episcopal Argentina+ Ver todas
Te puede interesar