Juan Moro pionero de la imprenta en el Chaco
Juan Moro nació el 7 de septiembre de 1869 en Morbegno, Lombardía (Italia). Se había abocado a la búsqueda de posibilidades que le permitieran ejercer la profesión en la que se había formado en la Escuela Central de Turín (Italia).
Por Rolando Pérez Beveraggi
En 1887 arribó a la Argentina, donde luego de ocuparse durante un breve tiempo en un pequeño taller de imprenta en Buenos Aires, entró en los talleres de la entonces Compañía Sudamericana de Billetes de Banco.

Atraído por las noticias del Chaco se trasladó confiado en 1901, para radicarse en Resistencia, donde vislumbraba que mucho había que hacer.

A fines del siglo XIX la colonia se había convertido en un pueblo de más de cuatro mil habitantes, considerado próspero gracias al trabajo de ellos y sobre todo al desarrollo del comercio. Estas cualidades atraían el emprendimiento de nuevas actividades destinadas a cubrir las diversas necesidades devenidas de su propio crecimiento.
Así, las llamadas ‘artes gráficas’ eran un rubro que reclamaba atención -por su creciente importancia- sobre todo de quienes contaban con formación y oficio. El 28 de febrero de 1901 Moro iniciaba las actividades de su imprenta y librería en Resistencia. No se equivocó, por cierto, aquel progresista gobernante chaqueño, el coronel Enrique Luzuriaga, cuando habiendo apenas conocido al joven Moro -que trabajaba en una imprenta- trabó relaciones con él y le encomendó delicados trabajos de impresión que sólo el muchacho podía ejecutar a su gusto. Le dispensó su amistad, porque consideraba al voluntarioso operario como un valor destinado a abrirse amplio camino en las actividades de un pueblo que comenzaba a incorporarse al acervo positivo de la Nación.

Por aquella fecha existía en Resistencia otra modesta imprenta en la que se editaba un periódico y fue adquirida en propiedad por el señor Moro, que satisfizo así su largo anhelo de contar con una base propia -por humilde que ella fuera- para levantar el establecimiento con el que tanto había soñado.

El rudimentario taller, merced al espíritu realizador de su dueño, fue transformándose rápidamente y, con la introducción de modernas máquinas y otros elementos indispensables, se colocó entre las casas mejor equipadas del ramo en el Norte argentino.
En sus talleres se imprimieron los diarios y revistas de circulación local, memorias de instituciones, boletines oficiales y las obras de casi todos los autores chaqueños de buena parte el siglo pasado.
A partir de 1920 editó la Primera Guía Anual del Chaco, que aportaba datos e información sobre las actividades y la vida del Territorio Nacional. En esta guía, la publicidad de la imprenta Juan Moro decía: “Esta antigua y acreditada casa cuenta con 25 años de existencia en continuo progreso; hoy se halla instalada en su propio y nuevo edificio construido expresamente con todas las comodidades que exige su creciente desarrollo. A los valiosos elementos de trabajo que ya poseía agregó nuevas máquinas de imprimir, de cortar, de hacer relieves, completamente automáticas, de lo más perfeccionadas que se conocen; se ha provisto de nuevas series de tipos y adornos en uso en la actualidad. Su personal competente y la experiencia de muchos años de trabajo en el ramo colocan a esta casa en posición destacada sobre sus similares. Ejecuta impresiones de todas clases con estilo moderno y exquisito gusto, a precios razonables.

Dispone de un variado surtido en papeles de todas clases, emplea conscientemente para cada impreso el más adecuado a satisfacción de su numerosa clientela. Fabricación de sellos de goma, timbrado de monogramas, etcétera”.
Cuando cumplía 50 años su publicidad decía: “Hemos venido dedicando todos nuestros esfuerzos a la producción de impresos perfectos de todas clases, el éxito que hemos logrado lo indica claramente el hecho de que son contadas las casas establecidas y profesionales instalados en el Territorio que no utilizan nuestro impresos. Los estilos y calidad de nuestros trabajos están basados en un conocimiento técnico de las artes gráficas que nos permiten asegurar a nuestros clientes impresos que resultan satisfactorios, perfectos y a bajo costo”.
Juan Moro falleció en Resistencia en 1953.










