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Peligroso aumento en el consumo de alcohol

Distintos estudios realizados por organizaciones internacionales revelaron que el aumento del consumo de bebidas alcohólicas registrado en la Argentina en los últimos años coloca al país entre las naciones con mayor porcentaje de la población afectado por el consumo perjudicial de alcohol.

Un trabajo de investigación publicado en la revista científica The Lancet advierte que la Argentina integra el grupo de países con mayor porcentaje de bebedores de alcohol; mientras que, por otra parte, datos aportados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirman que ya es el primer país consumidor de alcohol en América Latina. Según el estudio publicado en la prestigiosa revista médica británica, en nuestro país el 94,3 por ciento de los varones y el 89,9 por ciento de las mujeres consumen alcohol todos los días, porcentaje que solo es superado en Dinamarca, Noruega y Alemania, las otras naciones que también ocupan los primeros lugares en este lamentable ranking.

Debe recordarse que las bebidas alcohólicas son sustancias psicoactivas que, con consumos desmedidos, pueden generar cambios en el organismo de la persona que lo consume, tales como modificar el estado de ánimo, la memoria, el pensamiento, las sensaciones y la voluntad. El estudio publicado en The Lancet al que aquí se hace referencia compara la situación en 195 países y revela que en el año 2016 fallecieron en la Argentina 7.700 hombres y 4.700 mujeres a causa del consumo perjudicial de alcohol. A nivel global, en tanto, se producen unos 2,8 millones de fallecimientos por la misma causa, según la misma fuente.

No está de más remarcar que el consumo excesivo de alcohol tiene consecuencias negativas para la salud de las personas, y además tiene un impacto directo en la calidad de vida ya que afecta el trabajo, el estudio y deteriora el ambiente familiar. A esto debe sumarse que también genera episodios de agresividad o depresión, provoca accidentes, aumenta el riesgo de contagio de infecciones de transmisión sexual y embarazos no deseados; y como si todo esto fuera poco también predispone al consumidor a sufrir enfermedades como la cirrosis hepática. Es que una vez ingerida la bebida, el alcohol es absorbido rápidamente en el aparato digestivo, especialmente en los primeros tramos del intestino. A medida que el consumo es mayor, mayores son las probabilidades de que se vea dañada la salud de la persona que bebe. Además, debe tenerse en cuenta que el abuso de las bebidas alcohólicas es uno de los cuatro factores de riesgo de enfermedades no transmisibles importantes que son susceptibles de modificación y prevención, según advierte especialistas de la Organización Mundial de la Salud.

En los últimos años en nuestro país se pudo observar que las empresas que producen y comercializan bebidas alcohólicas pusieron en marcha estrategias de ventas y de publicidad para ir más allá de los tradicionales consumidores (varones adultos) y atraer la atención de mujeres y adolescentes. Lamentablemente obtuvieron buenos resultados, y tanto es así que por estos días muchas mujeres jóvenes y adolescentes incorporaron al alcohol a sus hábitos de consumo. Si se comparan las piezas publicitarias, especialmente las televisivas, de hace diez años atrás con las actuales que promocionan el consumo de cervezas, vinos y otras bebidas alcohólicas se puede apreciar que en los avisos más recientes las mujeres jóvenes comparten ese espacio con varones también jóvenes en contextos de diversión y distensión, lo que confirma la intención de las empresas de llegar con su mensaje a estos grupos de consumidores.

Según la Organización Mundial de la Salud el uso nocivo del alcohol causa cada año 2,5 millones de muertes en todo el mundo, y una proporción considerable de ellas corresponde a personas jóvenes. Los expertos del organismo internacional advierten que el consumo de bebidas alcohólicas ocupa el tercer lugar entre los principales factores de riesgo de mala salud en el mundo, y que una gran variedad de problemas relacionados con el alcohol puede tener repercusiones devastadoras en las personas y sus familias; además, pueden afectar gravemente a la vida comunitaria.

Es necesario que la ciudadanía tome real conciencia de los peligros que trae aparejado el consumo desmedido de bebidas alcohólicas. Por otra parte, es fundamental también que se haga cumplir la ley que establece la prohibición de la venta de estas bebidas a los menores, ya que los efectos perjudiciales sobre la salud de los adolescentes y jóvenes son muchos más graves que en los adultos.

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