Pintaron la puerta de la casa de Luca Prodan
La casa donde vivía Luca Prodan en Alsina 451, donde hoy funciona el boliche “Lo de Luca”, tiene una puerta que a lo largo de tres décadas acumuló graffitis, pintadas e inscripciones de todos los fans de Sumo que pasaron por allí, en una suerte de ritual de afecto popular que se extendió desde la muerte del artista, en diciembre de 1987. Hasta que de pronto, bajo una capa de pintura marrón, desaparecieron cientos, posiblemente miles de recuerdos.
Ariel Belont, el responsable de Lo de Luca, que además está declarado "Sitio de interés cultural" había ido a darle de comer a los gatos. "Cuando salí, a las 8 de la noche, cierro la puerta y veo que la habían pintado de marrón. Justo enfrente había un camioncito de la municipalidad.

Y les digo "Loco, qué hicieron, cómo van a pintar la puerta, no se dan cuenta de que es un sitio de interés cultural, que es la casa de Luca. Cuando les dije que era la casa de Luca me dijeron "Uy, loco, disculpá, perdón", les pregunté si no tenían una hidrolavadora para sacar la pintura ahora mismo, me dijeron que no y se fueron lo más rápido que pudieron". Tranquilos: esta historia tiene un final feliz.
Las voces oficiales
De paso por Buenos Aires, Andrea Prodan (el hermano de Luca), que vino a la ciudad para hacer un show con su banda Romapagana (Andrea vive en Nono, provincia de Córdoba) se enteró de lo ocurrido. "Esta es maldad? ignorancia? esto es ser 'careta'? O 'los chicos' solo se equivocaron, sin saber...aparentemente... lo que hacían? Si un Gobierno de Ciudad lo mandó a hacer, no respeta un ritual de cariño y de amor TAN espontáneo, en tiempos de represión espiritual y libertaria como este", escribió el artista en su muro de Facebook.
Victoria Hassan, jefa de Gabinete del Ministerio de Ambiente y Espacio público de la Ciudad, dijo que se enteró por los medios de lo ocurrido y pidió fotos de lo sucedido. "Si sucedió eso y fuimos nosotros, yo mismo personalmente voy a pedirles disculpas", señaló.
"Nosotros tenemos un programa de limpieza de graffitis en los frentes, pero siempre hay que tocarle el timbre antes a los dueños de la propiedad para preguntarles si quieren que se los limpiemos. En este caso, es evidente que los empleados no se dieron cuenta de que era la casa de Luca", explicó.
Luca perdura
Ariel Belont, el responsable de Lo de Luca, periódicamente se toma el trabajo de barnizar la puerta, precisamente para preservar los recuerdos que allí se van acumulando. Eso los salvó. En la mañana de este miércoles, munido de una hidrolavadora, eliminó la pintura al agua marrón con la cual, por un día, algunos habían querido borrado la memoria y las manifestaciones de afecto de 30 años de un pueblo a uno de sus artistas más queridos.











