La ganadería ante el desafío que plantean los mercados externos
El licenciado Tonelli pasó por Villa Ángela y planteó el escenario mundial y la visión del productor chaqueño para hacer más rentable su actividad.
En el marco de la jornada “Hablemos de Ganadería” que impulsó el gobierno Provincial, junto a otras instituciones, con el objetivo de reunir a los integrantes de la cadena ganadera chaqueña, se presentaron exponentes importantes, a nivel nacional, como el licenciado Víctor Tonelli. En diálogo con NORTE Rural, el reconocido profesional hizo hincapié en los vientos a favor que el escenario mundial ofrece para la ganadería argentina, y en particular hacia dónde debe apuntar el productor chaqueño, para rentabilizar su inversión.

Víctor Tonelli es licenciado en Ciencias Agrarias, productor ganadero. Fue presidente, en dos oportunidades, de la Asociación Argentina de Industria de Carnes, vicepresidente de la Asociación Argentina de Producción Animal, director Fundador de la Asociación Argentina de Brangus, de la Cámara de Inseminación Artificial, y de otras entidades de la producción. Y ha disertado en varios países, entre ellos Uruguay, Chile, Paraguay, Brasil, México, Colombia, EEUU, Australia, Nueva Zelanda y China.
Tonelli fue uno de los disertantes en la jornada “Hablemos de Ganadería”, que se llevó a cabo en Villa Ángela, y que reunió al Estado Provincial, INTA, universidades, productores, asociaciones, entre otros. En dialogo con este suplemento, analizó el presente ganadero de la provincia y del país, para afrontar la demanda internacional.
Tras varios años haciendo inversiones, ¿con qué desafíos se encuentra el productor chaqueño en la actualidad?
“Estamos recuperando un terreno que perdimos. Durante diez años, lamentablemente, Argentina perdió muchísimo terreno, salió de los mercados internacionales, en un momento en el que el mundo comenzó a crecer en demanda y calidad. Hace unos dos o tres años volvimos a crecer y a recuperarnos. El mayor desafío que va a enfrentar el productor es cambiar el modelo productivo, que estuvo esos años orientado al mercado interno, para afrontar los desafíos de la exportación a un mercado que sigue creciendo a un ritmo que nadie puede imaginar, en volumen, y a un precio fenomenal que no se veía hace años, además de que la oferta no puede satisfacer la demanda. Es también una oportunidad que tiene el productor chaqueño para poder capitalizar toda esta inversión que viene haciendo en genética, tecnología, infraestructura, entre otros”.
Cuando apareció la agricultura de precisión, le cambió algunas cuestiones en el manejo al productor. ¿Se puede hablar de una ganadería de precisión?
“Creo que sí, pero sería más amplio, hablaría de una integración agrícola-ganadera de precisión, porque hoy en día es casi impensable que un productor que produce maíz y/o sorgo no lo transforme en carne. Por lo tanto, estamos hablando –y cada vez más- de esta integración agrícola-ganadera que no solo potencia a la ganadería, sino que potencia la rentabilidad del propio productor”.
Con este escenario que describió usted, y las reglas de juego en el país, ¿cómo debe prepararse el productor?
“Creo que uno de los grandes temas muy importantes, es la creación de la mesa de ganados y carnes, que lleva trabajando hace tres años juntos, y que ha logrado integrar a todos los eslabones de la cadena, detrás del mismo objetivo; razón por la cual diría que lo único que podemos mirar es que juntos vamos a ser más, individualmente, será difícil alcanzar los objetivos. Cada vez que aparezcan dificultados u oportunidades, se afrontarán mejor en conjunto. La informalidad, y todo el tema vinculado a ella, y yo diría este desequilibrio en la competencia, ha sido un desafío que enfrentó la mesa con excelentes resultados. Si en Argentina, todos nos sentamos a la mesa, donde seguramente vamos a encontrar que algunos piensan diferente, vamos a encontrar que hay temas comunes, y vamos a dar un paso gigantesco”.
¿Se puede poner plazos para que Argentina recupere ese terreno que perdió? ¿Volverá a estar en ese mismo nivel?
“Va a volver y más rápido de lo que todo el mundo piensa. Si miramos lo que pasó los últimos años con las exportaciones, este año vamos a duplicar el volumen de hace dos años atrás (estábamos en 200 mil) este año vamos a estar en 430 mil. Eso ya nos pone en el puesto siete y ocho, a nivel internacional, y en este camino que hemos trazado, Argentina recuperará en tres o cuatro años su participación de cuarto o quinto, a nivel mundial. Esto para la ganadería es un driver, un empuje muy fuerte para los productores. El productor debe entender que el destino, el mercado al que debe apuntar su producción es el mundo”.
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¿Para sostenerse en ese lugar, de qué dependerá Argentina?
Fundamentalmente, hay que trabajar en la apertura de mercados, en políticas de Estado, más allá de los gobiernos. Que se entienda que Argentina es proveedora mundial de alimentos, y que en carnes vacunas, en particular, las oportunidades y las demandas hacia nuestro producto son extraordinarias. Dado que el plato de los argentinos está resuelto –nos solo con carne vacuna, sino también con las otras carnes- con 120 kilos por habitantes, por año, todo el crecimiento que venga tiene que tener destino externo.
¿Se logrará romper con las barreras que tienen Estados Unidos y la Unión Europea?
“Creo, que el que está rompiendo todo es China. Vemos un país que hace siete años no exportaba carne, y hoy ya es el 20 por ciento del mercado internacional, y en los próximos siete años va a ser el 30 por ciento, todos los demás empiezan a jugar al ritmo de China, les guste o no. En carne, y en demanda de alimentos, China va a marcar el ritmo, y ahí es donde tenemos que reorientarnos: qué necesitan, cómo llegar, y cómo revalorizar nuestro producto en una economía que no deja de crecer”.










