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“Un sistema de salud no puede mejorar si quienes lo componen están mal”

A menos de un año a cargo del Ministerio de Salud y en una semana crítica por casos gripales, Luis Zapico hizo un repaso por los principales aspectos de su gestión. El exdirector del hospital pediátrico Avelino Castelán adelanta los desafíos que le depara 2019.

En números en 2017 el sistema sanitario tuvo 2,6 millones de consultas en atención ambulatoria (consultorios externos), de las cuales 1,6 millones se realizaron en el área metropolitana.

El ministro de Salud repara que la calidad no siempre se condice con la cantidad: “Uno de los grandes problemas que teníamos era el descontento del recurso humano por la precarización que vivían; no podemos mejorar el sistema de salud si quienes lo atienden están mal”.

No bien asumió como ministro, en diciembre de 2017, más de 300 trabajadores corrían el riesgo de perder su empleo en el plan materno infantil nacional. Zapico recuerda que incorporarlos en el plan provincial Expertos significó asumir que a esos recursos el sistema los necesita y no se los podía perder.

“Teníamos otros planes que también pasamos a la provincia para que sigan funcionando y no pierdan el trabajo”, describe. Hace un año el sistema tuvo 200 paros que en forma total o parcial eran impulsados por diferentes sectores sindicales. “Es difícil sostener una atención continua así, entonces se habló y se vieron temas puntuales, se pagaron bonificaciones atrasadas para la mayoría del personal y hoy seguimos actualizando pagos. Con esto buscamos generar que haya un cambio general y que el recurso humano esté trabajando no tan descontento”, admite.

LAS PRIORIDADES

Dentro del sistema de salud chaqueño los hospitales generales desempeñan un rol protagónico como el Perrando y Pediátrico en Resistencia, los de Sáenz Peña, Castelli, Villa Ángela y San Martín. El pediatra asegura que uno de los objetivos centrales de la red es asistir a los bebés en sus primeros mil días: “Nos enfocamos en dar mejores recursos humanos a los hospitales y en mejorar las condiciones en que funcionan las maternidades para que sean seguras y puedan recibir a un recién nacido por parto o por cesárea. También se fortalecieron otros servicios como el quirúrgico”, ejemplifica.

En varios recorridos por puntos de la provincia las necesidades impusieron dos prioridades más: sostener la atención primaria y contar con médicos especialistas. En particular para evitar que un paciente tenga que viajar a Castelli, Sáenz Peña o Resistencia para resolver una consulta puntual.

Médicos donde hace falta En El Impenetrable, que es la región con la menor relación de médico por habitante del país, se contrataron más médicos generalistas y se refundó la residencia general, que estaba desaparecida. Desde este año allí hay un jefe y un residente -full time los dos-, más una coordinadora de zona como parte de un proceso que propicie que más médicos elijan trabajar allí.

En la zona más vulnerable de la geografía chaqueña hay once hospitales de menor complejidad que el de Castelli. De allí que las políticas se enfoquen en fortalecer el hospital de Misión Nueva Pompeya para que los siete días de la semana tenga médicos, laboratorio y radiología; para que sea un lugar de sostén y de derivación a Castelli.

-¿Cómo prevé el presupuesto para el próximo año?

-Los ítems que tenemos que resolver y programar para 2019 son complejos. Ya sabemos que tenemos gastos e insumos médicos, prótesis de determinadas características, pero los costos no los podemos establecer. Además un alto porcentaje de nuestro presupuesto son los recursos humanos. Tenemos 10500 personas en planta y aproximadamente 3000 trabajadores precarizados.

-¿Se siguen necesitando enfermeros?

-En nuestra provincia hace tiempo había muchos auxiliares y poco licenciados, ahora hay un poco más de licenciados, pero lo que seguimos necesitando son enfermeros que den una asistencia completa a la medida de lo que se requiera: en un centro de salud, en un puesto sanitario o en un hospital.

La Escuela de Salud Pública tiene una estructura (horas cátedra, lugar) que está a cargo del Ministerio de Educación y los formadores son profesionales del sistema sanitario. Además se abrieron horas para cursos de formación en Resistencia, Charata, Nueva Pompeya, Castelli, Charata y Sáenz Peña. En Pompeya y Castelli la característica es que son bilingües, con el objetivo de garantizar un acceso equitativo y que el sistema no pierda funcionalidad. La demanda surgió de esas comunidades y este año tendremos los primeros egresados de enfermeros bilingües.

-¿Las poblaciones materno infantil e indígenas son las más vulnerables?

-En la provincia la población más vulnerable es la de los niños -para mí, tal vez por orientación pediátricay la que habita El Impenetrable. Esta última también porque es donde se ve más marginalidad fundamentalmente dada por la dificultad territorial y cultural para acceder a una salud de calidad. Hay otro grupo vulnerable que no se nota es el adolescente, que en este momento no hay sistema desarrollado que los atienda en los hospitales.

Está afectado de manera importante por el embarazo no intencional, los consumos problemáticos y el suicidio. Uno de los programas de Unicef en la provincia propone generar un servicio para dar contención a los adolescentes en el Perrando. Y en el caso de las chicas se amplía la posibilidad de acceder a un implante anticonceptivo subdérmico aplicado por obstétricas.

-Si se aprobaba el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo (IVE), ¿hubiera sido un problema más para el sistema sanitario?

-Se habría cumplido como ya se garantizan las interrupciones legales (ILE). Hay provincias que se niegan, como un caso reciente de Corrientes que debió realizarse en el Chaco. Sin embargo pese a que hay violaciones o casos de desproporción feto materna, el camino es dificilísimo y aún cuesta que se practique. Con todas las complicaciones y los problemas el ILE en el Chaco se hace, cuidándose a la paciente.

Y los mismos médicos que no quieren practicar un ILE también se oponen al IVE. Si hubiera sido legal encontraríamos el camino para cumplirlo. E invertir en educación sexual es más costoso que comprar misoprostol, porque son caminos más largos con más recursos en el sistema de escolarización.