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Obesidad, un problema que impacta en la salud pública

Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, el 60 por ciento de la población adulta del país tiene sobrepeso o sufre cuadros de obesidad. Las cifras oficiales revelan, además, que si se toma solamente el segmento de la población conformado por niños y adolescentes, el problema alcanza al 140 por ciento de ese grupo.

No caben dudas de que, a la luz de estos números, el sobrepeso y la obesidad son un problema de salud pública ya que más de la mitad de la población de nuestro país tiene exceso de peso. Especialistas de la cartera sanitaria nacional explican que tanto una situación como otra aumenta el riesgo de tener otros problemas de salud, como por ejemplo diabetes, hipertensión arterial, enfermedades respiratorias crónicas, enfermedad de los riñones, del hígado y algunos tipos de cáncer.

Por eso es importante remarcar que la alimentación saludable y la actividad física, ya desde edades tempranas, son medidas clave para prevenir y controlar la obesidad. En un reciente informe, expertos de la oficina local de la Organización Panamericana de la Salud observaron que la Argentina tiene la segunda tasa más alta de sobrepeso en menores de cinco años en América Latina y el Caribe. Es evidente que algo está fallando y casi todos los que estudian el problema coinciden en que se deben buscar sus raíces en el exceso de sedentarismo y a la mala alimentación, dos malos hábitos que se deben cambiar. Por otra parte, un estudio elaborado por la agencia de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) asegura que Argentina duplicó en 30 años su tasa de obesidad, y que este problema de salud ya afecta al 30 por ciento de las mujeres y al 27 por ciento de los hombres.

En una jornada organizada por Unicef y la Organización Mundial de la Salud que se llevó a cabo días atrás en la Cámara de Diputados de la Nación se destacó la necesidad de contar con una nueva ley de etiquetado y publicidad engañosa, a fin de evitar que las empresas productoras de alimentos no avisen claramente a los consumidores sobre los contenidos de azúcar, grasa o sodio que contienen sus productos, vulnerando así los derechos de los consumidores cuando adquieren productos alimenticios cuyos contenidos no están bien especificados. Es necesario, además, que se ponga la lupa sobre los avisos publicitarios de productos alimentarios que están dirigidos a niños, ya que se ha detectado que en muchos casos no advierten sobre al alto contenido de azúcar de esos productos. En las escuelas, en tanto, se debe seguir promoviendo los kioscos saludables y enseñando a los chicos la importancia de recibir una alimentación adecuada, evitando el consumo de bebidas azucaradas. Debe remarcarse, por otro lado, una alimentación variada asegura la incorporación y aprovechamiento de todos los nutrientes que ayudan a prevenir muchas enfermedades. Tampoco debe olvidarse la importancia que tiene la actividad física para ayudar a controlar el peso, aunque se recomienda consultar al médico qué tipo de actividad es la más adecuada para cada persona.

Si, como se dijo, la Argentina es el país de la región que presenta mayor porcentaje de obesidad infantil, es necesario que se replantee el tipo de alimentación que predomina en la mayoría de los hogares del país, y que se remarque la importancia que tiene cumplir con un plan de alimentación moderadamente hipocalórico. Los adultos deben asegurar que los chicos reciban una alimentación adecuada y que realicen alguna actividad física, para lo cual será necesario además, desalentar aquellos malos hábitos que hacen que los niños y adolescentes pasen muchas horas sentados frente a la pantalla del televisor, la computadora o el celular.

A la vez, desde el ámbito público se deben impulsar políticas que permitan generar mejores hábitos alimentarios y se trabaje, sobre todo, en la prevención de la salud en la escuela y en los hogares, dos ámbitos que son fundamentales para avanzar en la lucha contra la obesidad y el sobrepeso.

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