Pepo Bianucci: "Horadado por el jazz"
El alma y el cuerpo. Las pulsiones de un músicos que respira a través de la música se hacen aquí, por un instante, se hacen palabras. Pepo Bianucci rasga la intimidad de su ser musiquero.
“En mi vida musical aparece la figura de mi hermano más grande. Él era un melómano de la música en general y fue él quien me acercó a Led Zeppelin. Eso fue un quiebre importante ante la música del rock que venían haciendo con los amigos del barrio”, desde entonces, desde la tierna edad ya no pudo disociar su vida de la música.

“Ya entrada en la adolescencia abren el Centro Cultural Nordeste, ahí comencé un taller de música con Alejandro Ruíz. Desde ese lugar hice mi primera banda de jazz”, cuenta con gran entusiasmo Pepo Bianucci.
Hijo de Elisa y Mario, hermano de Mario, Rolando y Mariano, Pepo es inquieto, curioso, por momentos arrollador. Toca la batería, hace jazz por elección y convicción. Antes pasó por todos los géneros musicales conocidos o por conocer en la región.

“En mi adolescencia comencé a tocar mucho por la ciudad y después iba a Corrientes. Estando en esta ciudad Pombero Romero me invita a tocar en un disco de Los Alonsitos, era para grabar dos o tres temas con ellos. A principios de los años 90 los distintos grupos folclóricos estaban empezando a incorporar batería en su música. A partir de aquella grabación realicé una gira con Los Aloncitos”, cuenta.
Las palabras de Pepo salen como un torrente impetuoso, vivo, alegre. Su vida musical tiene así un salto en la adolescencia, hace una gira por distintos puntos del país pero abandona para ir a estudiar en Buenos Aires. Mientras estudia su instrumento es invitado para realizar un gira con Los Nocheros, “me llaman un día y tres días después salimos para Jujuy en la primera gira”, explica.

Su hermano, aquel que lo hizo conocer Led Zeppelin le hizo escuchar ahora Pat Metheny para volver a quebrar o hacer girar su vida musical. “Fue una vuelta completa de la vida”, cuenta. “Además él estaba viviendo en Italia y me invita a viajar para que pueda conocer o por que no trabajar en aquel país”.
El camino comenzó a ensancharse para Pepo estando en Italia, sintió y experimentó el país al principio con algunos oficios pero después desde la música fue un faro de altas dimensiones. Mientras habla por teléfono él parece no respirar, los nombres de las bandas, de los amigos, los lugares, los músicos con quienes pudo estar y compartir escenario se multiplican. Durante esos años comienzan a escindirse los países que recorre por medio de la música, haciendo desde ritmo brasileño a folclore latinomericano y haciendo jazz.
GERMEN DE LA EBULLICIÓN DEL JAZZ
La batería lo acompaña siempre. Cuando vuelve a Resistencia, ya no de visita sino para volver a su tierra, su raíz, su familia, comienza a trabajar decididamente por el jazz. En 2012 labura ensayando y tocando pero además generando espacios para que los músicos puedan tocar jazz.

“Por esos años no había standar de jazz, trío o quinteto. Empecé a escarbar y comencé en “Alma bar” donde teníamos dos funciones por semana, los martes de blus y los domingos jazz sesions. Así nos fuimos haciendo conocer”, relata.
La proyección fue una inyección para todos, para los músicos y también para los espacios públicos donde comenzaron a incluir en su programación actividades de jazz. También después habrá espacios importantes como los Festivales de Jazz tanto en Resistencia como en Corrientes.
Pepo Bianuci en los últimos años tocó con Guillermo Badala, Ricardo Leu, Michellini, entre tantos otros nombres que salen de su boca como un torbellino. Participó de distintas formaciones y además también tocó en distintos festivales de jazz tanto en el país como cuando estuvo viviendo en Italia. En 2015 arrancó con el Nea Big Band.

“EL FOLCLORE DEL MUNDO”
Días atrás Pepo junto a Iván Luque en bajo, Julio Ledesma en guitarra y Romina Gómez Marecos en saxo tocaron en el Cine Teatro Obrero de la ciudad de Resistencia. La iniciativa fue en el marco del ciclo Chaque el Jazz que lleva esta música por distintos puntos con entrada libre y gratuita.
“Fue una tarde muy especial. Había cerca de 200 personas de todas las edades, había gente adulta, ancianos, varias parejas de jóvenes que llegaron temprano cuando aún estábamos probando sonido. El concierto comenzó pasadas las 19 con un repertorio que nos permitió hacer un recorrido por la historia del jazz. Hicimos temas de los años 30 hasta temas de los 80 y 90. Hicimos una pincelada del jazz y la gente estuvo muy receptiva. El concierto duró dos horas porque me permití explicar y hacer comentarios antes de cada tema. Explicar lo que vas hacer al público le pone en un marco y se sienten más participativos de la acción musical”, advierte.

“El Teatro Obrero es un lugar particular, es un lugar muy barrial. Este teatro está en el barrio donde me crié, es el Barrios Villa del Carmen. Ahí me inicié y viví pasados los 20 años. Musicalmente también comencé ahí, hay muchos amigos que despegaron desde el barrio y hoy son muy buenos músicos”, desliza con orgullo.
La emoción a Pepo se le sale por la cara feliz, su gesticulación permanente y sus manos inquietas, por la sonrisa generosa que sale silenciosa pero constante. Vuelve sobre sus palabras pero lo hace subrayando la trascendencia de un hechos histórico.
“Fue muy emocionante tocar en el teatro, tocar en mi barrio donde me crie y hoy pude llegar con esta propuesta jazzística. El jazz atravesó mi vida musical, cuando hice rock, cuando hice folclore, cuando pasé a tocar música brasileña, el jazz siempre estuvo presente. Inclusive en la forma de tocar me considero y me siento un músico de jazz, yo no toco la misma pieza dos veces igual. Entonces soy un músico de tocar en vivo, no toco dos veces la misma cosas, no puedo, no me sale, por más que lo estudie siempre me abro y toco diferente. El jazz es el folclore universal, el folclore norteamericano pasó a ser el lenguaje universal. Esta música es muy estimulante. El jazz horado mi vida”, concluye.










