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Curiosidades en la Historia del Chaco

El inexplicable nombre de un pueblo chaqueño

Entre los nombres de las localidades del Chaco llama la atención la existencia de uno que es un apellido extranjero: Se trata precisamente de un sitio al que ya se lo designaba con tres nombres distintos impuestos por la tradición local y al que le fue asignado el de Coronel Du Graty, un personaje desconocido para el Chaco, cuya actuación a nivel nacional tampoco justificaba el merecimiento.

Por María Cristina de Pompert de Valenzuela

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Recorramos el proceso de la denominación del lugar. Los primeros asentamientos en la zona se produjeron con la llegada de obrajeros en la década del treinta del siglo XX. 

El sitio se llamó entonces Ñandubay, nombre de un árbol de la flora chaqueña con que se conocía al obraje de los hermanos Ugarte. Pero también se lo designó de otras maneras.

El primer poblamiento urbano tuvo lugar con la llegada del ferrocarril y el establecimiento de la estación en el Km. 23. En 1936 los hermanos Carlos y César Ugarte disponían la mensura de terrenos de su propiedad con el fin de destinarlos a pueblo y solicitaban se asignara al lugar, el nombre de Fortín de la Encrucijada denominación que se había impuesto por el uso.

Cuando se efectuó la extensión de la línea ferroviaria desde Charaday a Villa Ángela los rieles llegaron inicialmente sólo hasta ese lugar, razón por la cual se lo llamó Punta de Fierro.

Por otra parte, en las proximidades del sitio existió una guarnición del ejército, de 30 soldados que, con otras tantas mulas, recorrían la zona a través de las picadas con funciones de vigilancia, por ese motivo también se lo denominó Fortín de la Encrucijada. nombre del cual ya se había pedido su oficialización.

A pesar del pedido formulado desde la localidad, el 26 de enero de 1942 un decreto del Poder Ejecutivo de la Nación, ejercido entonces por Ramón S. Castillo, y a raíz de una propuesta formulada por la Junta Asesora de la Dirección Nacional de Ferrocarriles. Impuso el nombre de Du Graty a la estación, en homenaje “al militar extranjero que prestara tan meritorios servicios a la Patria”.

El barón Alfredo de Du Graty era de nacionalidad belga, militó en el ejército entrerriano en campañas contra Rosas y con posterioridad fue Director del Museo Nacional, además de registrar importantes obras escritas entre otras cosas. Nada que ver con el Chaco y con una actuación militar que puede ser cuestionada ideológicamente. Fue éste uno de los casos más claros de desconocimiento de la tradición local, en la imposición de nombre a un pueblo del Chaco.