El mundo recuerda el nacimiento de Mandela
Un día como hoy, en 1918, nacía en un pequeño poblado de Sudáfrica Nelson Rolihlahla Mandela, el hombre que cambió la historia de su país y dio un ejemplo a la comunidad internacional al demostrar que es posible sentar las bases para la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.
A lo largo de esta semana continuarán en todo el mundo los homenajes al hombre que luchó contra la segregación racial y que pasó 27 años de su vida en prisión por defender sus ideales. En un mensaje que dio antes de ser condenado por su lucha contra el apartheid, Mandela dijo a sus seguidores que aspiraba para Sudáfrica “una sociedad libre y democrática en la que todas las personas vivan juntas en armonía y con igualdad de oportunidades”. Sus palabras para promover la paz y la reconciliación en una comunidad dividida por el odio y los resentimientos todavía resuenan en todos los rincones del planeta y son un ejemplo para muchos países que no logran cerrar las heridas de su pasado.
El discurso del expresidente estadounidense Barack Obama en Johannesburgo para recordar la figura de Mandela fue, sin dudas, uno de los más esperados en esta semana de conmemoraciones, por el fuerte simbolismo que tienen las raíces africanas del exmandatario norteamericano, quien en numerosas oportunidades destacó la vida y la obra de Mandela como referente mundial de la lucha contra el racismo y como promotor de la reconciliación.
Por su parte, Frederik Willem de Klerk, el expresidente sudafricano que compartió el premio Nobel de la Paz con Mandela en 1993, consideró que este centenario es una oportunidad para reflexionar sobre los problemas actuales de Sudáfrica, y dijo que está convencido de que Mandela “estaría profundamente preocupado, como yo lo estoy, sobre la situación política actual”. Es que, según advierten distintos observadores de la compleja realidad política sudafricana, el espíritu reconciliador que impulsó Mandela no parece estar hoy presente en la mayoría de la dirigencia política sudafricana, y así lo observó el propio de Klerk, quien lamentó que el Congreso Nacional Africano, el partido en el gobierno de Sudáfrica desde el establecimiento de la democracia en ese país en mayo de 1994 no siga el ejemplo del recordado líder para superar las diferencias interraciales. Según un reciente informe del Banco Mundial de este año, Sudáfrica es el país con unos niveles de desigualdad más elevados en el mundo, y en los análisis que hicieron esta semana distintos medios internacionales en relación al centenario del nacimiento de Mandela se advierte que la mayoría del pueblo sudafricano considera que el proyecto que impulsó el expresidente se ha visto frustrado por sus sucesores. Desde algunos sectores, en tanto, se señala como un error político del líder sudafricano el haber permitido que una minoría blanca mantuviera su control sobre la economía del país, que está pensada para beneficiar a unos pocos y que está muy lejos de lograr una redistribución más equitativa de los ingresos.
Cabe recordar que Mandela estuvo en prisión entre los años 1962 y 1990 por haberse opuesto con firmeza al régimen del apartheid en Sudáfrica. Después de cumplir con la condena y salir de la prisión, lideró el Congreso Nacional Africano y con este partido se impuso en las elecciones de 1994, los primeros comicios en los que se aplicó el sufragio universal y votaron ciudadanos sudafricanos blancos y negros. Su lucha por la libertad y la justicia y contra la desigualdad social siempre estuvo acompañada con ejemplos de tolerancia, diálogo y reconciliación. En 1993 recibió el Premio Nobel de la Paz con el que se le reconoció su enorme trabajo para promover el diálogo multirracial para conseguir la paz, la igualdad y la democracia de su pueblo. No caben dudas de que Mandela es un referente moral y universal en materia de derechos humanos, que el mundo actual debería tomar como ejemplo para avanzar hacia sociedades con menos desigualdades y mayor justicia social.










