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El especialista hace un análisis del estado de situación del procesamiento local

Camarasa: “Las universidades podrían desplegar proyectos de valor agregado”

SAENZ PEÑA (Agencia). “El Chaco es una provincia que tiene un bajo nivel de procesamiento de los commodities que produce”, comienza diciendo el analista en temas agrícolas y especialista en temas vinculados a vías navegables, Juan Camarasa.

En una entrevista con NORTE RURAL, el hasta ahora gerente operativo de la Compañía Logística del Norte S.A. (Colono) consideró que de todo lo que produce el Chaco se consume una pequeña parte del maíz, sorgo y semilla de algodón como forraje, mientras que la mayor parte lo despacha a otras jurisdicciones. 

Juan Camarasa consideró que de todo lo que produce el Chaco se consume una pequeña parte del maíz, sorgo y semilla de algodón como forraje. 

“Como plantas procesadoras de alimentos de gran escala, contamos con un solo molino harinero en la ciudad de Resistencia, mientras que para el maíz, la soja y girasol, solo contamos con facilidades logísticas para el traslado a los centros de transformación ubicados en otras jurisdicciones, fundamentalmente en la provincia de Santa Fe”, indicó.

El complejo de molienda de granos de ROSAFE es de los más importantes del mundo, apuntó Camarasa. Sostuvo que las inversiones ejecutadas en las últimas décadas incrementaron la capacidad de procesamiento de las plantas que permiten en la actualidad procesar cerca de 200.000 toneladas de oleaginosas por día y más de 65 millones de toneladas al año. Esta capacidad supera en años de cosechas magras a la Oferta, y genera pujas por las oleaginosas para amortizar inversiones y afrontar costos fijos, dijo.

Al observar la distribución de las plantas de crushing en Argentina, se observa que la zona de Rosario es la gran protagonista con incrementos significativos de capacidad, y que otras facilidades del interior -con excepción de General Deheza-  mantienen o inclusive han cerrado o disminuido su procesamiento como ser la planta de OMHSA en General Villegas y la planta de Velez Sárfield de AGD, entre otras.

Esta evidencia –observó Camarasa-- demuestra que hay una capacidad y productividad muy importante en el complejo portuario del Gran Rosario, y que intentar con igual estrategia y posicionamiento inversiones de esta naturaleza en el interior Chaqueño no aparenta a prima facie promisorio.

Sin embargo, existen algunas excepciones de procesamiento de Commodities in-land con una escala importante como ser la Planta de Viluco en Santiago del Estero con una capacidad de molienda de soja de 3000 tns/día. Esta planta produce Biodiesel y alimentos balanceados los que exporta a distintos países.

El ejemplo de Río Cuarto

Otro ejemplo citado por Camarasa es el de BIO4 en Río Cuarto, Córdoba. Formada por 28 socios empresarios agropecuarios innovadores, de la zona y región  cuya visión es la de agregar valor a los granos producidos en su región. BIO4 tiene una capacidad de molienda de unas 200.000 toneladas al año, emplea a más de 120 personas, produce bioetanol, burlanda de maíz seca y húmeda.

También en Entre Ríos se ha producido un enorme desarrollo de la industria aviar, que contando en el Chaco con un abastecimiento de maíz estable podría imitarse y que tiene su incipiente y dilatado capítulo con las iniciativas de Granja Tres Arroyos.

En la cadena porcina ya contamos con una referencia local como Frigoporc, cuyo derrotero pueda servir como ejemplo, señaló. En el departamento Bermejo contamos con un proceso de agregado de valor innovador como es la producción combinada de arroz y pacú.

Estrategias comerciales distintas

Son estrategias comerciales distintas a las de los grandes procesadores y traders de alcance global que merecen estudiarse. Si bien hoy las variables macroeconómicas, y la presión fiscal entre otros factores son variables fundamentales complejas para el desarrollo de inversiones en nuestro país y la región, en el Chaco contamos cada vez con mayor oferta de materia prima, y con el desafío de incorporar valor agregado a las mismas.

“La acumulación de experiencia reciente de empresas que agregan valor asentadas fuera de la zona ROSAFE, tanto como las chaqueñas, puede servir de ejemplo para evaluar los aspectos Institucionales, Organizacionales y Tecnológicos de tales casos y la posibilidad de radicación en Chaco de más emprendimientos, un buen aporte que podría desplegarse desde las Universidades de la región”, concluye Camarasa.