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A 52 AÑOS DE SU PARTIDA

Homenaje a don Juan Romero en un nuevo aniversario de su fallecimiento

Tres de sus hijos asistieron al acto. El ex gobernador Raúl Rolando, Lidia y Maribel. El permanente recuerdo a un hacedor, faro familiar en la impronta de trabajo y solidaridad.

Recordado por muchos, dicen que quedó en la memoria viva de los sanluiseños por “haber sabido tender su mano solidaria al más necesitado”. Esa es la característica más distintiva de don Juan Romero. A pesar de haber pasado 52 años desde su trágica desaparición física, sus familiares y allegados compartieron ayer un homenaje a su memoria en el monolito situado en el kilómetro 14 de la Ruta Nº 5 en San Luis del Palmar, donde el recordado sanluiseño perdiera la vida. 

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La ceremonia se realizó en el monolito ubicado sobre la ruta provincial 5. La bendición estuvo impartida por el sacerdote Epifanio Barrios. Raúl Rolando “Tato” Romero Feris participó del homenaje a su padre.

El acto se inició después de las 16 y estuvo organizado por la comisión permanente de homenaje a don Juan Romero.

Fueron depositadas ofrendas florales, de parte de la comisión de mujeres y de la juventud del Partido Nuevo (Panu). Acto seguido, la invocación religiosa estuvo en manos del sacerdote Epifanio Barrios, de la parroquia de San Luis del Palmar. Del sencillo acto, tomaron parte Raúl Rolando Tato Romero Feris y su esposa, la senadora Nora Nazar; además de hijos del matrimonio y nietos; Lidia y Maribel Romero Feris, hijas de Juan Romero, el doctor León Horacio Gutnisky; entre otros familiares y amigos. No faltaron los abrazos y las lágrimas.

Las palabras centrales fueron expresadas por el rector del Colegio de Adolescentes y Adultos de San Luis del Palmar, Carlos Washington Amarilla, quien expresó: “Cuando recibí la invitación para encabezar este homenaje, hice un viaje en el tiempo y me remonté a mi niñez, cuando escuchamos las noticias del fallecimiento de Juan Romero en 1966. Y fue entonces cuando él se convirtió en una leyenda. A pesar de no haberlo conocido dejó su huella profunda, tanto en lo público como lo privado. Fue un empresario, agricultor, político, intendente de San Luis, presidente del Banco de la Provincia, entre otras muchas actividades que desarrolló. este compueblano trascendió en el tiempo, y brindamos nuestro respeto, cariño y especial afecto a su memoria y destacamos también que la semilla supo dar fruto ya que sus herederos fueron empresarios exitosos y seguramente sería un orgullo para don Juan. Ellos han brindado y siguen dando oportunidades laborales a los correntinos, tal cual su padre lo hubiera querido”.

Denuncia penal

Al llegar al sitio del monolito, el ex gobernador Romero Feris se fundió en un sentido abrazo con el sacerdote Epifanio Barrios y cruzaron unas breves palabras: “Tu papá era un hombre de campo desde el alma. Espero que este año puedas peregrinar a Itatí con nosotros y que logres tu libertad”, le dijo Barrios. En referencia, Romero Feris explicó a NORTE de Corrientes: “No tuve permiso judicial para asistir al festejo por los 50 años de diario NORTE. Entiendo que la jueza responde a algunos mandos naturales que tiene y actúa consecuentemente de acuerdo con eso. Pero no me cambia la vida esto a mí. Lo triste de todo esto para ella es que desconoció lo que estableció la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que expresó que conmigo se procedió de manera ilegal y que consecuentemente corresponde que yo esté libre. En este caso mis abogados están trabajando y este martes se lo va a anunciar en una conferencia de prensa. Va a haber una denuncia penal”.

Legado de progreso

En medio, Epifanio Barrios contó a este diario: “Conocí a Juan Romero cuando yo era muy chiquito. Era un hombre con grandes ambiciones en el bien general. Hombre común, que dejó huellas en su comunidad y evidentemente tuvo que marcharse para que otros empiecen a moverse para generar cosas en San Luis. Quería ver a su pueblo mejor, a su gente. San Luis del Palmar como comunidad tiene muchos rasgos heredados de su esfuerzo, como tratar de hacer lo mejor año a año. Siempre recuerdan a don Juan y hasta hoy día permanecen las huellas de ese hombre sencillo, trabajador, puesto al servicio de la comunidad y también con una visión diferente al común de la gente. Afortunadamente el existió para dejar una enseñanza de progreso en San Luis”.

“Dejar huellas”

A su vez, el rector Amarilla dijo a este matutino: “Me puse a pensar en mi niñez y lo que me quedó del accidente de don Juan Romero, recordé que era un hombre de campo muy amigable y de hacer favores a la gente. Como sanluiseño es un orgullo, porque los que vivimos en esta zona, siempre fuimos progresando, avanzando a través del esfuerzo. Me gusta que nuestros iniciadores hayan tenido también esa vocación. Lo admiro, dejó una huella indeleble en el tiempo”.

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