La deuda social con los pobres
Un fuerte llamado para que las duras políticas de ajuste que lleva adelante el gobierno nacional no recaigan sobre los sectores más vulnerables y postergados de la Argentina realizaron los obispos que integran la Comisión Episcopal para la Pastoral Social (Cepas), en el cierre de la Semana Social organizada por la Iglesia Católica, que se realizó en Mar del Plata bajo el lema “Democracia: un camino de servicio a los pobres”.
Al término del encuentro, que duró tres jornadas y contó con la participación de dirigentes de distintas fuerzas políticas, representantes de instituciones, sindicatos, entidades empresarias, movimientos populares, delegados de diversas pastorales nacionales, equipos diocesanos y dirigentes de las organizaciones de la sociedad civil, el obispo de Avellaneda-Lanús, Rubén Frassia, miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, leyó el documento en el que se remarca que el drama de la pobreza que padecen millones de argentinos debe estar en el centro de las preocupaciones de la democracia y se pide que las políticas de ajuste que forman parte del programa económico de la administración Macri “no se practiquen sobre los pobres”.
Los obispos, además, reiteraron el rechazo de la Iglesia Católica a modelos que “anteponen el interés económico o sectorial” con políticas que “colocan a la dignidad humana en la periferia de las preocupaciones”. “Como argentinos, y comprometiéndonos cada uno desde su lugar, estamos llamados a consolidar la democracia como único camino para saldar la deuda con los pobres y descartados de nuestra patria”, señala el documento leído por monseñor Fressia.
El empleo del término “descartados” remite a la “cultura del descarte” a la que, en varias homilías, hizo referencia el Papa Francisco. Según explicó el propio Bergoglio, se trata de “una cultura de la exclusión a todo aquel que no esté en capacidad de producir según los términos que el liberalismo económico exagerado ha instaurado”. El documento leído en Mar del Plata es, en ese sentido, un fuerte llamado a las autoridades del gobierno nacional para que las políticas económicas que impulsa no contribuyan a agravar aún más la situación que viven millones de argentinos que, a fuerza de tarifazos, fuertes devaluaciones, desempleo e incremento de precios, fueron empujados hacia la exclusión y la marginalidad. En ese sentido, en los paneles desarrollados durante el encuentro en Mar del Plata se remarcó, justamente, la urgencia de “encontrar caminos de reparación para la exclusión y la marginalidad creciente de millones de argentinos, así como la responsabilidad de las instituciones democráticas en la promoción de políticas de inclusión, empleo y protección”. También se hizo hincapié en la necesidad de que en la Argentina se avance en una más equitativa distribución de la riqueza y con la aplicación de nuevas normas éticas sobre el sistema financiero, a la luz del reciente documento ‘Oeconomicae et pecuniariae quaestiones”. (Las Cuestiones Económicas y Financieras), difundido el mes pasado por el Vaticano en el que se analiza la situación económica mundial, y donde se califica de “ingenua” la “confianza en la autosuficiencia distributiva de los mercados” planteando la necesidad de una “adecuada regulación” que atienda, de manera preferencial, la situación de “los más vulnerables”. En este mismo documento, que fue elaborado por el arzobispo Luis Ladaria, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y del cardenal Peter Turkson, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y que incluye la expresa mención de que el Papa Francisco aprobó el texto y ordenó su publicación, también se hace referencia a las llamadas “sedes offshore” señalando que se han convertido en “ocasión de operaciones financieras a menudo al límite de la legalidad, cuando no se ‘pasan de la raya’, tanto desde el punto de vista de su legalidad normativa, como desde el punto de vista ético, es decir, de una cultura económica sana y libre del mero propósito de elusión fiscal”.
No es casual que en el encuentro de Mar del Plata se haya incluido el documento del Vaticano que pone la lupa sobre el sistema financiero y las offshore, sobre todo porque luego de la filtración de los Panama Papers, se supo que varios funcionarios del Gobierno nacional tenían fondos en paraísos fiscales.
Por último, debe coincidirse también con lo señalado en el documento de Mar del Plata cuando se destaca la necesidad de buscar caminos para la promoción social y de rechazar “modelos que anteponen el interés económico o sectorial, con sus políticas que colocan la dignidad humana en la periferia de las preocupaciones”.










