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El G7, Bilderberg y Putin-Xi, este fin de semana. El martes, Trump-Kim

Un mundo lleno de crisis y de cumbres

Trump siembra discordia entre otras seis potencias en Canadá. Los presidentes ruso y chino muestran unidad en Pekín. El club Bilderberg se preocupa por la globalización y el populismo en Turín. El martes, EEUU y Corea del Norte dialogarán en Singapur.

Se ensancha la grieta en el G7

   La Malbaie, 8 (AFP) - El presidente Donald Trump aumentó este viernes las rispideces entre EEUU y sus aliados occidentales con un inesperado pedido de reintegrar a Rusia al Grupo de los Siete (G7). Mientras los líderes de la mayoría de los países más industrializados del mundo comenzaron a reunirse para la cumbre del G7 en esta ciudad de Canadá, gobernantes europeos advirtieron que la postura de Trump “amenaza el orden mundial liderado por Occidente”. 

Donald Tusk, Theresa May; Angela Merkel; Donald Trump, Justin Trudeau, Emmanuel Macron, Shinzo Abe, Giuseppe Conte y Jean Claude Juncker. Las sonrisas no pudieron ocultar las profundas disidencias al interior del G7.

   Ya furiosos por las posiciones rupturistas de Trump sobre comercio, cambio climático y el tratado con Irán, el G7 sufrió otra grieta, ahora en su unidad contra Rusia. Trump instó a que el grupo vuelva al formato de G8 que tenía antes de excluir a Rusia en 2014. “Deberían dejarla volver, debemos tener a Rusia en la mesa de negociaciones”, dijo el polemista de la Casa Blanca.

   Tras el golpe de Estado prooccidental en Ucrania en 2014, Rusia se anexó la región prorrusa de Crimea, por lo que fue expulsada del club de naciones ricas, que se proclama a sí mismo como garante del orden político y económico mundial. La idea de Trump fue inmediatamente rechazada por los jefes de gobierno de Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia.

   “La posición europea no es por un retorno de Rusia”, dice el comunicado emitido por Emmanuel Macron, Angela Merkel, Theresa May y Giuseppe Conte. Conte se había declarado a favor de Trump, pero firmó finalmente el documento de sus pares europeos, quienes a cambio le concedieron “abrir canales de diálogo” con Moscú.

   “El orden mundial, basado en reglas comunes, se ve desafiado, no por los sospechosos habituales sino, de manera sorprendente, por su principal arquitecto y garante: EEUU”, dijo Tusk, invitado a la reunión del G7. Y añadió que la determinación de Trump de acosar a sus aliados con cuestiones comerciales y diplomáticas “sólo funciona en las  manos de quienes buscan un nuevo orden pos-Occidental sin democracia ni libertades fundamentales”. 

Libertades fundamentales

   Trump fue el último de los líderes del G7 en llegar a la cumbre que se celebra en La Malbaie, al norte de Quequec, y seguramente será el primero en irse pues tiene la reunión en Singapur con el líder de Corea del Norte Kim Jong Un. El presidente de EEUU es el principal blanco de las protestas callejeras que suelen realizarse durante las cumbres del G7. No obstante, los manifestantes quemaron banderas de todos los países del grupo.

   En inequívoco simbolismo, las democracias occidentales se reúnen el mismo día en que el presidente chino Xi Jinping recibió en Pekín a su homólogo ruso Vladimir Putin. Tres décadas después del fin de la Guerra Fría, las naciones del G7 están divididas en cuestiones como comercio, ambiente y compromisos multilaterales como el programa nuclear de Irán. Y casi al mismo tiempo, Trump parece más cómodo con rusos y chinos que con tradicionales aliados de Washington.

   La postura “EEUU primero” manejada por Trump en materia comercial refuerza los augurios de que esta cumbre será la primera de G7 en terminar  sin declaración conjunta. “Todos esos esos países se aprovecharon de EEUU en materia de comercio. Tenemos masivos déficits comerciales con casi todos ellos. Resolveremos eso”, subrayó Trump.

   Canadá y sus aliados europeos se esfuerzan por unirse contra Trump para luchar contra las tarifas estadounidenses a la importación de acero, aluminio, metales, autos y otros bienes. Macron y el primer ministro de Canadá Justin Trudeau dijeron que prefieren que no haya consenso en el G7, antes de que se produzca un retroceso en el comercio. “Al presidente Trump podría no importarle quedar aislado, y a nosotros no nos importaría firmar un acuerdo de seis países”, tuiteó Macron. Trudeau, en tanto, calificó de “risible” que Trump imponga aranceles invocando “peligro” para la seguridad nacional de EEUU. 

Trump: “No estoy por encima de la ley”

   Washington, 8 (AFP) – Trump afirmó este viernes que no está “por encima de la ley”, aunque a la vez reafirmó su “derecho absoluto” a indultarse a sí mismo en el marco de la investigación sobre la presunta injerencia rusa en su elección en 2016. “Nunca he querido que nadie esté  por encima de la ley”, dijo antes de ir a la cumbre del G7. Trump provocó otro escándalo cuando el lunes afirmó que tenía “el derecho absoluto” de auto-indultarse, en un tuit que hacía referencia a la investigación en curso sobre el asunto ruso y a la posible  “obstrucción a la Justicia” de su parte.

El grupo Bilderberg en Italia

   (Publicado en theguardian.com) – Con la inteligencia artificial y la crisis de la globalización en el centro de su agenda, la conferencia de Bilderberg de este año comenzó en Turín. Entre los multimillonarios y los dueños de bancos, los asistentes incluyen este año cuatro primeros ministros, dos viceprimeros ministros, el secretario general de la OTAN, el ministro de defensa alemán, el rey de los Países Bajos y el incansable Henry Kissinger.

La reunión de Bilderberg en Turín se celebra en el antiguo cuartel general de Fiat, donde el grupo reflexionará sobre su pasado, recordará victorias y se lanzará de nuevo a la batalla por la globalización.

   Este año Bilderberg coquetea con la inteligencia artificial y Silicon Valley, invitando a un directivo de Twitter, Patrick Pichette; al director del proyecto Deep Mind de Google, Demis Hassabis; y a Divesh Makan, vinculado con Mark Zuckerberg, de Facebook, y Reid Hoffman, cofundador de LinkedIn. La lista de invitados también cuenta con investigadores de biotecnología, robótica, células madre y biointegración humano-máquina.

   La conferencia tiene un aire futurista y nostálgico a la vez, con “computación cuántica” en la agenda junto con “liderazgo mundial de los EEUU” y “Rusia”. Incluso cuando Bilderberg se interesa en el futuro inteligente biointegrado, no puede evitar el resurgimiento simultáneo de una de las camarillas tradicionales del grupo: las grandes petroleras. Royal Dutch Shell está representada por su presidente ejecutivo, Ben van Beurden, y el gigante francés Total envió a su presidente y director ejecutivo, Patrick Pouyanné.

   Al fin de cuentas, las venas de Bilderberg funcionan con petróleo, y su corazón latente es la familia real holandesa. El presidente fundador fue el Príncipe Bernhard, abuelo del actual rey Willem-Alexander. En su discurso inaugural en la primera conferencia en 1954, Bernhard estableció el propósito de Bilderberg: “Debido a que los países libres de Europa, EEUU y Canadá deben actuar como unidad, deben tratar de pensar de la misma manera. Este es un proceso a largo plazo”.

   De este consenso surgió la Unión Europea, durante décadas nutrida alrededor de la mesa de conferencias de Bilderberg. Y, sin embargo, ahora que la inteligencia artificial anuncia una nueva y arrolladora edad tecnológica, todo lo que han trabajado tan arduamente para lograrlo está bajo amenaza. En la parte superior de la agenda de la conferencia están las terribles palabras “Populismo en Europa”. La UE, a la que el Brexit le dejó un ojo morado, enfrenta otro golpe con el nuevo gobierno de Italia, y la alianza transatlántica gime bajo las desconcertantes presiones de Trump.

   Por eso, Turín es la elección perfecta para la cumbre de 2018. La ciudad es el hogar espiritual de Fiat y los Agnellis: el extravagante Gianni fue uno de los pilares de Bilderberg en las últimas décadas del siglo XX, y un amigo cercano de Kissinger. Su nieto, John Elkann, dirige Exor, la tenedora de los miles de millones de Agnelli, y el comité de dirección de Bilderberg.

   Habrá muchos representantes de medios de comunicación en Turín: hay columnistas, editores, presentadores de tv, desde el editor en jefe de Bloomberg hasta el presidente de Turner International. Es que si rascamos la piel de un industrial en Bilderberg, encontraremos un magnate de los medios. Y, sin embargo, con todos estos representantes de los medios, sabremos poco de lo que se dice en Turín.

Putin recibido con honores en China

   Pekín, 8 junio (AFP) - El presidente ruso fue distinguido este viernes con la “medalla de la amistad”, galardón que le entregó su homólogo chino Xi Jinping, y que demuestra la cercanía entre ambas potencias. Xi recibió con honores a Vladimir Putin, justo antes del inicio de la cumbre del G7 que potencias occidentales celebran en Canadá. 

Putin recibe honores militares junto al presidente Xi Jinping durante la ceremonia de bienvenida frente a la Gran Casa del Pueblo en Beijing.

   Este sábado y el domingo ambos participarán en Qingdao (al este, justo enfrente de la península coreana) en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shangai (OCS) que reúne a ocho países de Asia, más 20 invitados. Putin y Xi se acercaron en los últimos meses frente a los ataques de Donald Trump, que los consideró rivales económicos “que amenazan los intereses y los valores estadounidenses” (aunque el voluble presidente de EEUU ahora dice que el G7 debe volver a integrar a Rusia).

   Antes de la ceremonia, Putin explicó que ambos líderes mantuvieron conversaciones “fructuosas”. China afronta duras negociaciones con EEUU a causa del enorme superávit comercial del que goza con la primera potencia mundial. “Ambos creemos que el proteccionismo comercial aumentó, y que hay incertidumbre sobre la recuperación de la economía mundial”, declaró Xi.

   El comercio entre Rusia y China ascendió a u$s 87.000 millones el año pasado, y aumentó 31% el primer trimestre de este año, recordó Putin. Ambos abordaron la situación en la península coreana: “Los recientes contactos entre Rusia y Corea del Norte confirman la voluntad de Pyongyang de trabajar constructivamente”, añadió el líder ruso. También abordaron el caso Irán y su programa nuclear, otro motivo de enfrentamiento con EEUU, aunque Putin no dio detalles sobre esa conversación.

El martes, EEUU y Corea del Norte

   Seúl, 8 (AFP) – Los líderes Donald Trump y Kim Jong Un se reunirán el martes en cumbre histórica en Singapur. Ambos países han vivido fuertes tensiones desde la invasión estadounidense a la península, en 1950, con cortos períodos de acercamiento.

Dos imitadores satirizan a ambos líderes en los preparativos de la cumbre. Para Trump y Kim, Singapur es un lugar idóneo para el encuentro, porque “carece de antecedentes históricos”.

División de Corea

   En 1945, la ocupación japonesa de la península coreana culminó con la derrota de Japón sobre el fin de la II Guerra Mundial. Corea fue dividida por el paralelo 38 entre el Norte, bajo el liderazgo de Kim Il Sung apoyado por la Unión Soviética, y el Sur, sostenido por Estados Unidos.

   En junio de 1950, el Norte avanzó -con apoyo de China y de la URSS- sobre el Sur. EEUU defendió Seúl bombardeando durante meses a Corea del Norte. En julio de 1953, se firmó  un armisticio, que nunca devino en acuerdo de paz, y EEUU impuso sanciones a Corea del Norte. 

“Buque espía”

   En enero de 1968, el “buque espía” estadounidense USS Pueblo fue capturado por Corea del Norte, que denunció violación de sus aguas territoriales, lo que Washington negó. Sus 83 tripulantes fueron liberados tras 11 meses de detención. En 1969, Corea del Norte derribó un avión de reconocimiento estadounidense. 

Contactos

   En junio 1994, el expresidente estadounidense Jimmy Carter viajó a Corea del Norte. En octubre de ese año, tres meses después de la muerte de Kim Il Sung y de la llegada de su hijo Kim Jong Il al poder, Pyongyang y Washington firmaron un acuerdo, en el que Corea del Norte se comprometió a desmantelar su programa nuclear a cambio de la construcción de reactores civiles. Ambas partes incumplieron sus compromisos, y Washington aplicó sanciones económicas.

   En 1999, un año después del primer ensayo de misil de largo alcance, Kim Jong Il decretó una moratoria de pruebas balísticas. Washington alivió las sanciones. En octubre de 2000, la entonces secretaria de Estado, Madelain  Albright, se reunió con Kim Jong Il en Pyongyang. 

“Eje del mal”

   En enero de 2002, el presidente estadounidense George W. Bush incluyó a Corea del Norte en el “eje del mal” junto a Irak e Irán. En octubre, acusó a Pyongyang de violar el acuerdo de 1994 con un programa secreto de uranio altamente enriquecido. En agosto de 2004 Corea del Norte afirmó que le era “imposible” participar de nuevas negociaciones con EEUU sobre su programa nuclear, y calificó a Bush de “tirano peor que Hitler” e “imbécil político”. En 2006, Pyongyang realizó su primera prueba nuclear. 

Lista negra

   En octubre de 2008, Washington retiró a Corea del Norte de la lista de “países que apoyan el terrorismo” -en la que la había anotado desde 1988- a cambio de dar acceso a inspectores internacionales a “todas las instalaciones  nucleares” del régimen, algo que luego Pyongyang denegó. 

Estadounidenses detenidos

   Muchos estadounidenses fueron apresados por Corea del Norte y luego recuperaron su libertad. Tres de ellos están aún detenidos. En enero de 2016, el estudiante Otto Warmbier fue arrestado y condenado a 15 años de trabajos forzados acusado de espionaje. Warmbier murió en junio de 2017, una semana después de su repatriación a EEUU en estado de coma. 

Espiral de tensión

   El 2 de enero de 2017 Trump afirmó que Corea del Norte jamás podría desarrollar un “arma nuclear capaz de alcanzar territorio estadounidense”. En julio, Pyongyang realizó dos pruebas de misiles intercontinentales: “Todo el territorio estadounidense está a nuestro alcance”, declaró Kim Jong Un, hijo menor de Kim Jong Il, que asumió el poder tras la muerte de su padre en diciembre de 2011.

   El 8 de agosto Trump prometió “fuego e ira” contra Corea del Norte, tres semanas antes de que Pyongyang lanzara un nuevo misil que sobrevoló Japón. El 3 de septiembre, los norcoreanos realizaron su sexto ensayo nuclear y afirmaron haber probado una bomba H. El 23, bombarderos de EEUU volaron sobre el mar territorial norcoreano, luego de que Trump amenazara ante la ONU con “destruir totalmente” a Corea del Norte.

   El régimen norcoreano respondió de inmediato con la amenaza de abatir aviones estadounidenses y acusó a Trump de haber “declarado la guerra”. El 26, Washington anunció nuevas sanciones contra Corea del Norte. 

Invitación histórica

   En febrero de este año, los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang, Corea del Sur, marcaron un acercamiento entre ambas Coreas, y representantes de los dos países se reunieron en Pyongyang. El 8 de marzo Seúl anunció que Kim Jong Un invitó al presidente Trump a una reunión. Trump la aceptó, pero aseguró que las sanciones seguirían en pie. El 27 de abril, una cumbre excepcional entre Kim Jong Un y el presidente surcoreano Moon Jae-in se celebró en la Zona Desmilitarizada.

   Pero el 24 de mayo Trump anuló por sorpresa la cumbre prevista el 12 de junio en Singapur, el mismo día en que Pyongyang declaró haber desmantelado “completamente” su planta de ensayos nucleares. Finalmente el 2 de junio Trump confirmó la celebración del encuentro con Kim tras haber recibido en la Casa Blanca a su brazo derecho, el general Kim Yong Chol. 

El principal obstáculo

   El principal tema en la agenda de Trump para su encuentro con Kim es sin duda el más espinoso: la desnuclearización de Corea del Norte. Pyongyang desarrolló por décadas un programa para lograr armas nucleares y misiles balísticos, lo que le acarreó múltiples rondas de sanciones por parte del Consejo de Seguridad de la ONU, EEUU y la Unión Europea.

   Ahora, tras un rápido acercamiento diplomático, la brecha que deberán superar parece inmensa. “Es muy complicado que Kim abandone la única cosa que lo hace importante, esto es, las armas nucleares. La distancia entre el punto en el que nos encontramos ahora y el que debemos alcanzar se mide en años”, dijo el antiguo  subsecretario de Estado Richard Armitage.

   Washington pide a Corea del Norte que abandone sus armas nucleares de manera completa, verificable e irreversible. Pyongyang se comprometió varias veces a desnuclearizar la península coreana, pero esas declaraciones son un eufemismo diplomático abierto a interpretaciones diversas, y el régimen  norcoreano no dio ninguna indicación pública de las concesiones que está dispuesto a hacer.

   En lugar de ello, Kim pidió que Washington y Seúl “pongan fin a las amenazas contra la seguridad” de Corea del Norte y den pasos acordes con sus propios movimientos, durante una conversación con el presidente chino Xi Jinping, clara indicación de que Kim intentará lograr concesiones de EEUU. Las primeras señales parecían indicar que Washington esperaba una renuncia total de Corea del Norte a su arsenal nuclear.

   Pero las declaraciones del consejero de seguridad nacional John Bolton, sobre un posible “modelo libio” para Corea del Norte enfurecieron a Pyongyang, donde el líder de Libia, Muamar Gadafi, luego de abandonar su programa nuclear, fue derrocado y ejecutado por una rebelión impulsada y respaldada por la OTAN.

   En los últimos días, Trump rebajó expectativas respecto de la cumbre y aseguró que esta podría ser la primera de varias.  “Creo que no es un acuerdo de un solo encuentro”, dijo, e insistió en que si Corea del Norte “no se desnucleariza, no será aceptable”. 

El arsenal norcoreano

   Corea del Norte, país pobre, dedicó importantes recursos a sus programas armamentísticos, logrando rápidos avances bajo el gobierno de Kim. El año pasado llevó a cabo su prueba nuclear más potente hasta la fecha, afirmó haber probado una bomba H y lanzó misiles balísticos capaces de alcanzar territorio estadounidense.  Además de su arsenal nuclear, se cree que el país posee entre 2.500 y 5.000 toneladas de armas químicas que produjo desde los  años ’80.

   Pero subsisten interrogantes sobre la capacidad del régimen norcoreano en lo referente a la identificación de blancos, la miniaturización de cabezas nucleares o el reingreso en la atmósfera de los misiles, asuntos que Corea del Norte asegura controlar. Las estimaciones sobre la capacidad nuclear norcoreana varían según las fuentes.

   Seúl calcula que las reservas de plutonio norcoreanas ascienden a más de 50 kilos, suficiente para producir 10 armas nucleares, y asegura que Pyongyang tiene también “cantidad significativa” de uranio altamente enriquecido. “Para la administración Trump, es probable que la esencia de las conversaciones se reduzca a los ICBM y las cabezas nucleares”, afirma Hong Min, analista del Instituto Coreano para la Unificación Nacional.

   Siegfried Hecker, experto nuclear estadounidense, cree que una desnuclearización inmediata de Corea del Norte es “inimaginable” y “equivalente a una supuesta rendición norcoreana”, y propone una hoja de ruta de 10 años para “detener, reducir y eliminar” sus programas armamentísticos. Pero en Seúl crecen las dudas sobre el hecho de que Trump esté dispuesto a aceptar que Pyongyang abandone sus ICBM y congele su  programa de armas atómicas en sus niveles actuales a cambio de que Washington reconozca a Corea del Norte como potencia nuclear.

   Esto eliminaría la amenaza sobre el territorio estadounidense, pero dejaría a Corea del Sur y Japón, dos aliados de EEUU, al alcance de los misiles norcoreanos. El líder de la principal formación opositora surcoreana, el Partido Libertad de Corea, advirtió a Trump que no aceptará “cualquier acuerdo” que garantice sólo la seguridad de EEUU.