España: Rajoy, más cerca del abismo que nunca
Con el voto decisivo de los vascos confirmado, y sin que Rajoy piense en dimitir, este viernes el Congreso decretaría la destitución. El socialdemócrata Pedro Sánchez sería nuevo jefe del Ejecutivo.

Madrid, 31 (AFP) - Debilitado por la condena a su partido por un enorme escándalo de corrupción, el presidente de gobierno español, Mariano Rajoy, se jugaba su futuro político en el Congreso, que este jueves comenzó a debatir una moción de censura presentada por la oposición para sacarlo del poder. “Su permanencia al frente de la presidencia del gobierno es dañina, y es un lastre no sólo para España, sino para su partido”, lanzó a Rajoy el líder socialdemócrata Pedro Sánchez, quien lo reemplazaría en el cargo si gana la moción.
“Aquí de lo que se trata es de que el señor Sánchez llegue. Todo lo demás es literatura, lo importante es que llegue, eso sí, sin pasar por las urnas”, recriminó Rajoy, cuya suerte será decidida por la Cámara Baja con su voto este viernes, con un resultado hasta ahora incierto. La iniciativa fue presentada por los socialdemócratas el viernes pasado, ante la sentencia del caso Gurtel, una trama de corrupción en la que varias empresas sobornaron a responsables del Partido Popular de Rajoy para obtener contratos públicos entre 1999 y 2005.

Además de condenar a 29 personas a 351 años de prisión, incluida una docena de cuadros del PP, la sentencia obligó al partido a pagar 245.492 euros como “partícipe a título lucrativo” y puso en duda la credibilidad de la declaración judicial de Rajoy en el proceso, quien dijo ignorar cualquier financiación ilegal de la formación.
Esta cuarta moción de censura desde la vuelta de la democracia en España en 1977 -las tres anteriores fracasaron- era vista en días anteriores por los analistas como algo con pocas chances, pero en las últimas horas el viento cambió de dirección. “Las opciones de una moción exitosa están aumentando”, confirmó Antonio Barroso, analista del gabinete Teneo, mencionando “65% de probabilidad”.

En su discurso, Sánchez lanzó mensajes a partidos regionales que pueden ser determinantes en el resultado de la votación. A los independentistas catalanes les ofreció “tender puentes”, mientras que garantizó el respeto del presupuesto 2018 a los nacionalistas vascos, que arrancaron la promesa de unas inversiones en infraestructuras por 540 millones de euros.
Batalla de acusaciones
“Su soledad, señor Rajoy, constituye el epitafio de un tiempo político, el suyo, que ya se ha terminado”, afirmó Sánchez, de 46 años. “Dimita, señor Rajoy, su tiempo acabó. Dimita y esta moción de censura habrá terminado aquí, hoy y ahora”, retó el líder socialista, quien rechazó que se obligue a España “a elegir entre corrupción y estabilidad, porque no hay mayor inestabilidad que la que emana de la corrupción”.
Rajoy, veterano político de 63 años en el poder desde 2011, buscó tachar la moción como “un ejercicio de oportunismo al servicio de una ambición personal” de Sánchez. “Ustedes mienten. No se puede venir al congreso de los diputados a mentir”, refutó Rajoy, afirmando que en la sentencia de Gurtel, que será recurrida, “no existe una línea donde figure una condena penal al gobierno de España o al PP. En el PP ha habido corruptos, sí, lo reconozco una vez más”, pero el PP “no es un partido corrupto y corrupción hay en todas partes”, aseguró Rajoy.
Los vascos, decisivos
Hasta ahora, Sánchez cuenta con los 84 votos de su partido y el apoyo decidido del centroizquierdista Podemos y aliados (71 escaños). Sánchez llegaría a los 175 votos, uno menos de los 176 necesarios para aprobar la moción, con el probable apoyo de varios grupos regionales, incluidos los independentistas catalanes.
Así, inclinarán la balanza que decida la suerte de Rajoy los nacionalistas vascos del PNV (5 votos), que aparentemente habrían confirmado su voto. Todos los aliados potenciales de Sánchez rehúsan llamar a elecciones inmediatamente, algo que reclama el partido liberal Ciudadanos (32 diputados), con el viento a favor según encuestas.
Ferviente opositor de las autonomías, como la del País Vasco y de los independentistas catalanes, Ciudadanos critica a Rajoy pero rehúsa hasta ahora apoyar al PSOE. Si Rajoy, que ha negado cualquier posibilidad de dimitir antes del voto, logra evitar su censura, saldría de este proceso de todas maneras muy debilitado, advierten los analistas.
Sin embargo, fuentes del Gobierno no han querido aclarar si un Rajoy fuera del gobierno se postulará como líder de la oposición. Lo único que dicen desde el Ejecutivo es que Rajoy no va a dimitir, “porque no ha hecho nada malo”. Y reconocen que dejar el cargo podría leerse como la asunción de la responsabilidad por la corrupción que Rajoy lleva nueve años intentando negar, y esto no entra en sus cálculos. “Lo único que ha hecho es sacar a España de la ruina”, apuntan desde Moncloa.










