Preocupa el alto consumo de tabaco
A pesar de las reiteradas advertencias sobre el efecto perjudicial que tiene el hábito de fumar en la salud de las personas, la Argentina posee una de las prevalencias de consumo de tabaco más altas de la región, con el 25 por ciento de la población adulta que todavía no ha logrado abandonar el cigarrillo. Se trata de un grave problema para la salud pública ya que es causante de la muerte de más de 40.000 argentinos por año.
Las autoridades sanitarias advierten que el consumo de tabaco es la principal causa de enfermedad, discapacidad y muerte a nivel global, a tal punto que cada año mueren más de 5 millones de personas en el mundo a causa del tabaquismo. Se estima que la mitad de los fumadores muere de una enfermedad relacionada al consumo de tabaco y que viven en promedio de 10 a 15 años menos que los no fumadores. Y todo esto ocurre aun cuando se impulsan campañas que obligan a exhibir fotos en los paquetes de cigarrillos con fuertes imágenes del daño que provocan en el cuerpo humano las sustancias químicas, muchas de ellas cancerígenas, que poseen estos productos de consumo masivo, acompañadas siempre con la leyenda “fumar es perjudicial para la salud”.
Preocupa de gran manera que muchos adolescentes incorporen el hábito de fumar desde temprana edad. Es algo que llama poderosamente la atención, ya que hoy en día no quedan dudas de que el tabaquismo está relacionado con alteraciones en todos los órganos y sistemas del cuerpo, y no se puede alegar desconocimiento del daño que provoca en las personas. Además, como bien se advierte desde la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) el aumento en el número de fumadores se traduce en un incremento del gasto en el sistema de salud y una merma de productividad que también impacta en la economía. Según un sondeo realizado por esta entidad, los hábitos de consumo en el país se desplazan de varones a mujeres y de niveles socioeconómicos altos a bajos, por lo que ya se observa que las adolescentes fuman hasta un tercio más que los varones y que la población en situación de mayor vulnerabilidad fuma un 25 por ciento más que la población de altos ingresos. Los investigadores observan, por otra parte, que, en el mundo, la tendencia a considerar el tabaquismo como una enfermedad ha empujado a las tabacaleras a diseñar nuevas formas de consumo de tabaco, y así aparece en escena el cigarrillo electrónico y recientemente el iQOS de amplia difusión en Europa. Cabe observar que a pesar de que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) ratificó la prohibición para la importación, distribución y comercialización del cigarrillo electrónico, lamentablemente ese producto todavía se vende libremente en el mercado argentino. En su resolución, el organismo de control señala que si bien el cigarrillo electrónico surge como una opción para reemplazar al convencional, no hay evidencia científica que dé cuenta de su inocuidad ni de su eficacia para abandonar el tabaco.
Por otra parte, no deja de preocupar que Argentina aún no haya ratificado el Convenio Marco de Control de Tabaco (CMCT) de la Organización Mundial de la Salud, vigente desde febrero de 2005, que establece una serie de medidas para controlar la epidemia de tabaquismo.
Por último, debe saberse que las principales causas de muerte por consumo de tabaco son las enfermedades del corazón, distintos tipos de cáncer y enfermedades respiratorias. En las mujeres, además, a estas complicaciones se suman los trastornos del aparato reproductor. Está comprobado que no hay un nivel de consumo “seguro para la salud”, es decir que el consumo de tabaco comienza a dañar el organismo ni bien se comienza a fumar. En ese sentido, los expertos advierten que el consumo de unos pocos cigarrillos por día (1 a 4 cigarrillos) es igual de dañino para la salud que si se consume un atado cada 24 horas. Dado que en el país existe un creciente porcentaje de jóvenes y mujeres que terminan siendo víctimas fatales de cáncer de pulmón, una de las patologías más vinculadas al tabaquismo junto con la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), las enfermedades del corazón y los accidentes cerebrovasculares, es de esperar que se redoblen los esfuerzos para generar mayor conciencia en la población sobre la necesidad de abandonar el hábito de fumar.










