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Siete de cada diez camiones con producción son para cubrir la carga fiscal

Desde el sector agropecuario y forestal aseguran que la presión tributaria alcanza el 70% de lo que se produce. La presión impositiva es “peor que la inflación”, sostienen.

SÁENZ PEÑA (Agencia) – Los productores agrícolas, ganaderos y forestales chaqueños sostienen que la presión fiscal “es mucho peor que la inflación, porque genera recesión”. A la par, insisten, por la manera de estar diseñada la carga fiscal “tiene un carácter confiscatorio y regresivo por lo que termina siendo un distorsionador de precios”, explicaron. 

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Los productores no dudan en señalar que la presión fiscal en general los agobia y que de cada 10 camiones con granos, por ejemplo, 7 son para el Estado.

El universo de impuestos, tanto provinciales como nacionales, genera una fuerte presencia del Estado en la rentabilidad del sector agropecuario, lo que genera un cuadro extremadamente complicado que genera una presión tributaria a la que los actores del sector consideran “está generando un ahogo casis insostenible”. Para graficar el actual estado de situación indicaron que “de diez camiones, siete son para cubrir la presión fiscal que ejerce el Estado al sector”.

“Hoy, la presión literalmente nos está matando” admiten sin vacilaciones desde el sector productivo. “En el sector agrícola hoy la presión tributaria está en un 70% o más” reflexionó el productor Darío Poliszuk, de la zona de La Tigra, al ser consultado por este diario.

Siete para el Estado

En ese sentido el productor Martín Goujón, de la zona de  Colonias Unidas, definió de manera clara y contundente cómo impacta la fuerte presión fiscal en el sector productivo. “De cada diez camiones, siete son para cubrir la demanda impositiva del Estado”.

Acá hay una clara realidad -dijo- “el cultivo dominante es la soja y es lo que determina el rendimiento de equilibrio del sector” y esto  hace que se “vea afectado indirectamente el precio de mercado interno de otros cultivos como el girasol” agregó. En ese sentido remarcó el productor que “si uno hace sorgo, maíz o girasol la presión es una. La de la soja es otra”  pero lamentablemente  el precio de los otros cultivos “están subvaluados a causa de la retención a la soja”.

El peso relativo de los impuestos

“Por eso el peso relativo de los impuestos es alto”, aseguró Poliszuk y en el caso de nuestra provincia hay que agregarle “el incremento de ATP y lo de corresponsabilidad gremial también”.

En el sector agrícola “hoy  no tiene sentido no declarar el personal que tiene el productor, pero si se tiene en cuenta lo que se recauda en materia de corresponsabilidad gremial y cuanto personal declarado hay, sobra mucho y ese excedente genera un impuesto interno disfrazado” dicen los productores en un sondeo de opinión del Grupo Agroperfiles, en el cual exponen la carga que significa para el aparato productivo del país y en particular el del Chaco la presión tributaria.

La foresto-industria también la sufre

Desde el sector forestal, el productor Miguel López, ante la consulta efectuada por NORTE sostuvo para graficar la situación que “un camión de leña tiene un valor de 32000 pesos, y solo de impuestos provinciales como guías, renta del flete el tributo a la Dirección de Bosques y otros, sumando casi 4 mil pesos” a los que hay que sumarle “los impuestos nacionales, como IVA, Ganancias, mano de obra y todos los que se pagan al comprar un repuestos, cargar gas oil entre otros”.

“Esto, hace que casi no sea conveniente vender” resumió para advertir como impacta la presión que ejerce el estado en materia de tributos a quienes producen. Consultado sobre, en un cálculo rápido cual sería el margen de ganancias de esa carga aseguró que “hoy es muy difícil de tener un detalle porque además a todo lo expuesto se suma el nuevo impuesto al débito y crédito que te aplica el banco junto al SICREB”.

Desde el sector admiten que “en la actividad forestal ayuda bastante el convenio de corresponsabilidad, al que tiene el personal en blanco” pero lamentablemente existe un impuesto que “no se ve” y él es que resulta de “tener que competir "lícitamente" en un mercado cuyos precios se forman en gran medida por actores informales y marginales”.

Estos “paradójicamente, producen y comercializan libremente por la falta de controles lógicos y claros por parte del mismo estado que al que está en la actividad formal está ahogando con sus tributos” apuntan lo que resulta verdaderamente “una cosa de locos”. En un año climáticamente normal, tomando como ejemplo cultivos como el maíz y o el sorgo “la corresponsabilidad representa un 4,75% del ingreso neto de gastos de comercialización” apuntaron los productores.

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