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Cuidados estéticos para pacientes oncológicos

Un grupo de cosmetólogas trabaja para crear un área de cuidados estéticos y un banco de pelucas para personas en tratamiento oncológico. Analía Vargas; Beatriz Burgos y Paola Moro describieron a NORTE alcances de una propuesta relacionada con aspectos sanitarios, sociales y económicos. Fotos Fabián Maldonado

El camino que emprenden en la provincia es amplio y exigente. Desde establecer un diagnóstico, realizar una preparación y definir procedimientos que se complementen con la medicación y otras terapias que llevan adelante los pacientes.

Beatriz describe que su planteo parte de entender que la estética está relacionada con la salud de los pacientes que transitan un tratamiento oncológico.

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‘Todas las que estamos en este proyecto somos cosmetólogas matriculadas y con las uñas o la piel hay que tener muchos cuidados’, agrega Paola. Las tres vivieron de cerca historias que se comparten en el hospital público y la mayoría de las voluntarias hoy se movilizan para que otras tengan una mejor calidad de vida. Hace un par de semanas presentaron su proyecto en la comisión legislativa de salud.

Un mechón ayuda

‘Necesitamos que más gente nos apoye en esto, con el acompañamiento en el proyecto y con un mechón de cabello, por ejemplo’, apunta Analía.

Hay muchos mitos con la donación de cabello que ellas también buscan desterrar. Lo habitual es que se corte un poco de una parte que habitualmente no se ve.

Además, la confección de pelucas es una tarea artesanal y ocupa a personas que dedican tiempo valioso para una terminación que se asemeje a una cabellera.

Para las impulsoras de la iniciativa esa especialización hace prever una posible fuente de trabajo genuina, que también garantice un producto a un costo accesible.

El acceso

Con un banco de pelucas por ejemplo se encontraría una alternativa al pago de $8000 a $15000 -promedio- por un producto de cabello natural. También depende el lugar y a quién se compra. Para muchas personas son precios prácticamente inaccesibles y los de material artificial, inviables.

‘El cabello no es algo frívolo, la caída influye en el estado de ánimo de una persona que está en quimioterapia, en la mirada de los afectos, de los demás en el trabajo o en los espacios públicos’, ejemplifican.

Beatriz cuenta que después de haber pasado por un tratamiento la pérdida del cabello la llevó a usar gorritas de una tela liviana, por el calor de la zona. ‘Otra función que cumple la peluca, además de verse bien, es que sigamos con nuestras actividades diarias, porque si no se convierte en una condena social’.

Parte de la recuperación

‘Sabemos de otras personas que trabajaban en un lugar de atención al público y que las terminaron relegando a un lugar oculto, aislado, y a algunas las terminaron despidiendo. Nada de eso ayuda a su recuperación’, continúa Paola.

En las historias que comparten con otras mujeres hay testimonios de momentos tristes y muy difíciles de afrontar con sus hijos, sean niños o adolescentes. ‘Son situaciones muy fuertes, el entorno también es afectado; por eso nos ayudamos’.

En un sentido más amplio otro horizonte viable es que una obra social pueda cubrir la provisión, contando con un banco de pelucas y una nomenclatura. Y así evitar tener que viajar hasta Buenos Aires para encontrar productos de calidad.

Lunes y jueves trabajos voluntarios

Las cosmetólogas que impulsan un trabajo voluntario cuentan con matrícula profesional y se capacitaron en una especialización que prevé conocimientos específicos.

Ofrecen su atención a pacientes internados o ambulatorios dos días a la semana: lunes y jueves, por la mañana. Algunas se ocupan de un sector, otras se reparten en una diversidad de tareas: recomendaciones, difusión, turnos de cuidado de manos y de la piel, especialmente del cuero cabelludo, con sus particularidades.

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Analía Vargas; Beatriz Burgos y Paola Moro.

‘En poco tiempo, en meses, ves cambios enormes en tu cuerpo; entonces lo anímico es muy importante para sobrellevar todo’, señala Analía.

En los varones hay otro tanto. Los pacientes que atendieron dan cuenta del mismo desafío.

El pelo existe por una razón: bloquear los efectos del sol en una piel sensible como la de una persona en tratamiento oncológico, explica Paola.

‘Cuando no hay cabello, si no hay cuidados, aparecen otros problemas. Y en los hombres no se tiene tanta conciencia sobre la importancia de cubrirse’.

En los pasillos

Milka Mlinarevic y Ana Paola Moro presentaron en julio de 2012 un proyecto que no prosperó. Ahora Moro junto a un grupo de voluntarias buscan reflotar. Milka es radióloga, técnica en hemodinamia, cosmetóloga matriculada y su trabajo en el ámbito de la salud le permitió acceder de otra manera al tema.

Cuando le diagnosticaron cáncer de mama se preocupó por encontrar una alternativa a los remedios caseros que se pasaban las pacientes en los pasillos o salas de espera. Por ejemplo cuando escuchó a una persona recomendando a otra usar gel criógeno para tratar una quemadura, lo que podría haber generado una úlcera y posponer la terapia con radiación.

Muchas de las recetas que iban de boca en boca y con las mejores intenciones eran nocivas para la piel, así que también urgía difundir los riesgos y otras opciones.

El comienzo

‘En 2011 empezamos a averiguar, nos costó encontrar información en un solo lugar, necesitamos construir una mirada interdisciplinaria y en un momento en el que acá prácticamente no había nada’, cuenta Paola Moro.

En una empresa voluntaria y solidaria emprendieron un camino de estudio e investigación con médicos oncólogos, enfermeros y pacientes del hospital Perrando.

En principio se propusieron crear un área gratuita de atención estética para la especialidad, pero el proyecto no prosperó y se fueron dispersando esfuerzos. Ahora, con otras mujeres -fundamentalmente- que pasaron por el servicio la voluntad cobró nuevo empuje.

Analía Vargas, por ejemplo, está cursando en Buenos Aires una especialización en estética oncológica y reconoce varios grupos dedicados al tema en el país. Con estudiantes de otras áreas realizan las prácticas en el hospital municipal Marie Curie.

Dos propuestas legislativas que esperan sanción

En Barcelona existe un hospital específico dedicado a cuidados paliativos para pacientes oncológicos que está a la vanguardia de la experiencia en el mundo. Las voluntarias locales plantean seguir ese camino.

Las cosmetólogas matriculadas e incluidas en los proyectos son: Analía Vargas, Gabriela Díaz, Greta S. Ávalos, Cintia R. Rosso, Vanina Steganini, Tania Peñaloza, Beatriz Burgos, Romina Nuñez, Rosana E. Welling, Ana Ojeda, Ana Paola Moro.

Espacio específico

Uno de los proyectos que impulsan promueve la creación de un área destinada a realizar tareas de diagnóstico, preparación y procedimientos cosmetológicos – cosmiátricos.

Con el fin de apoyar un tratamiento médico oncológico, se busca ampliar los cuidados paliativos que se realizan en un paciente, contrarrestando los efectos causados por los fármacos usados en quimioterapia, o en radiación o en cirugías.

Los efectos secundarios pueden ser internos y también externos. Se pueden presentar lesiones cutáneas como alopecia, eritremas, hiperqueratosis, discromías, telangectacias, erupciones pruriginosas, entre otras.

Los fines

Entre los objetivos generales proponen:

* que el paciente reciba un tratamiento ampliado, como apoyo al tratamiento médico, que ayude a mejorar su calidad de vida

* trabajar interdisciplinariamente con médicos, enfermeros, y el Servicio de Cuidados Paliativos

* disponer un espacio para capacitar a personas que puedan realizar la actividad, con formación profesional

* detectar necesidades particulares para prevenir y tratar afecciones asociadas a los efectos del tratamiento oncológico

* ofrecer información útil a pacientes y sus familiares en cuanto a cambios de hábito a tener en cuenta

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