Oferta académica y demanda laboral, por carriles separados
Un estudio realizado por el Ministerio de Educación de la Nación reveló que en ninguna de las regiones del país la oferta académica destinada a los estudiantes universitarios coincide con la demanda laboral de los sectores productivos. El dato pone de relieve una de las debilidades que tiene el sistema universitario en las distintas provincias y confirma la necesidad de realizar correcciones que permitan superar ese desfasaje.
De acuerdo con el relevamiento elaborado por la cartera educativa, salvo excepciones, hay un desacople entre lo que se les ofrece a los jóvenes con relación a lo que demanda el mercado laboral. Y se aclara que hay salvedades ya que, en el caso del Nordeste por ejemplo, si bien hay carreras relacionadas con el diseño y la tecnología textil (que son más que necesarias para fortalecer a nivel local la cadena de valor del algodón), aquí como en el resto del país las carreras tradicionales como abogacía y medicina todavía atraen más la atención de los ingresantes a los estudios superiores que las mencionadas formaciones.
Si se toma como muestra la situación en el sur del país, donde el extenso litoral marítimo requiere más profesionales vinculados con ese recurso, se observa que la mayoría de las carreras que se ofrecen en esa región tienen que ver con la docencia y la educación, la administración y el comercio, que con la industria de la pesca. El informe elaborado por el Ministerio de Educación de la Nación observa que el sistema universitario argentino es muy amplio y diverso, pero necesita realizar correcciones en la planificación. En otras palabras, es necesario que exista una oferta educativa que tenga una estrecha relación con la demanda que presentan los sectores productivos en cada región. El documento de la cartera educativa da cuenta de las denominadas “áreas de vacancias” que muestra el sistema universitario en las distintas provincias y que, como se dijo, hace referencia a aquellos sectores en los que la demanda de profesionales de distintas disciplinas no se ve satisfecha porque, en principio, no existe una oferta educativa acorde con lo que necesita el mercado laboral. Según el informe en casi todo el país se necesita cubrir la demanda relacionada con la salud, el agro y la construcción. Cabe aclarar que las carreras universitarias que fueron incluidas en este informe son las vinculadas con el sector productivo y, según informaron las autoridades educativas, habrá un segundo trabajos similar que saldrá a la luz el próximo semestre en el que se incorporarán las carreras con orientaciones pensadas para atender la demanda de otros sectores de la economía.
Es necesario adoptar medidas que permitan acortar brecha entre las necesidades del mercado laboral y la realidad de los postulantes que, según distintos estudios, se produce sobre todo entre las personas que tienen entre 18 a 25 años que ingresan por primera vez al mundo del trabajo. Frente a este panorama es necesaria una revisión del sistema educativo a fin de reducir la brecha entre la formación teórica que reciben los jóvenes y las habilidades que demandan los sectores productivos a fin de mejorar la empleabilidad de los graduados que, lógicamente, necesitan incorporarse al ámbito laboral cuando concluyen sus estudios de nivel superior. Hay que mencionar, además, que un estudio realizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reveló que hay una estrecha relación entre los niveles de estudio alcanzados por los jóvenes y la inserción en el mundo del trabajo.
Es importante también que en las escuelas secundarias se fortalezca la tarea que realizan las áreas especializadas en orientación vocacional para que los alumnos que, por lo general, tienden a elegir las carreras tradicionales, puedan evaluar otras alternativas y, a la vez, sepan que pueden tener más oportunidades laborales en otras áreas. Por todo lo expuesto, se advierte que vincular la oferta educativa con el mundo del trabajo es uno de los mayores desafíos que enfrenta hoy la educación superior.










