Jorge Maidana: tiene 85 años y lleva 49 vendiendo diarios en la calle
Carga con casi medio siglo en la calle vendiendo diarios. A los 85 años sólo le resta un sueño: tener su puesto de diarios y revistas, “no pido más. Mientras tenga fuerzas seguiré trabajando”.
El hombre carga camisa, pantalón de vestir, zapatos negros, rostro adusto. El sol cae en picada sobre el medio día en Resistencia. El comparte el puesto de Revistas y Diarios con Carlos Orizaga, cuando llegamos con Fabián Maldonado él ataba diarios, tenía los dedos entintados de negro y el hilo jugando en sus manos. Tiende la mano y por un instante suelta una sonrisa.

Jorge Maidana tiene 85 años. Dice que como reza el refrán, en casa de herrero hay cuchillo de palo. El vende diarios pero casi no tiene tiempo para leer. “Hace 49 años comencé a vender diarios. El señor director del naciente diario NORTE me habló para distribuir diarios. A los diez o doce días de aquella conversación, un mañana, de madrugada, golpean la puerta de mi casa. Salí atender y me dicen - señor le traemos los diarios. Así comencé a vender y distribuir con mi gente del barrio los 40 primeros diarios”, cuenta hoy Maidana.
“No hay más secreto. Ese fue mi comienzo. Me siento orgulloso de esta venta porque estoy en contacto con mucha gente. Este trabajo - como todo trabajo - me ha brindado muchas satisfacciones. También me dio algunos dolores de cabeza. Estoy agradecido a dios y a la vida por esto que me ha brindado”, subraya mientras interrumpen la charla personas que lo saludan a viva voz en la vereda.
El llevó diarios a El Palmar, Villa Libertad, Fontana, Vicentini, así comenzó a crecer con la venta de diarios. Recorría las comisiones vecinales e iba llevando los diarios en bicicleta. Muchos años después con su hijo pudo comprar un “fitito” que lo ayudó a llevar diarios a Puerto Tirol, Fontana, Vilelas, La Leonesa, Las Palmas, a todas partes.
“Anduve por muchos lares. Luché para llegar a muchos lugares, cuesta mucho, pero no fue imposible. Todo requiere esfuerzo. Mi hijo me ayudó andar por muchos lares, por muchos caminos, sin él hubiera sido imposible”, explica.
Mientras habla Jorge Maidana lo interrumpen algunos para acercarle diarios. "Adiós don Maidana", alzan la voz mientras transitan sin detenerse. Otros saludos llegan con el movimiento de manos. "Qué diario te queda", le pregunta su compañero de vereda mientras ojean varios ejemplares de diarios locales.
Él juega con un hilo en su mano mientras cada tanto alza sus gafas. Por un instante nos sentamos. El sonido de la calle nos corta una y otra vez, las bocinas, los colectivos que aceleran y pasan rasantes. Una moto que pasa sin escape nos ensordece. Su voz baja se vuelve inaudible por momentos, se apaga mientras en su memoria llueve.
“El diario de mano en mano”
“A veces no tengo tiempo de leer. Como dice el refrán - en casa de herrero cuchillo de palo. Uno cuando vende no alcanza o no tiene tiempo para leer. Pero trato de estar interiorizado de las cosas que pasan. A veces algunas personas necesitan algún dato, alguna noticia y se presta el diario con mucho gusto. Hay que darse la mano entre todos los seres humanos. A veces las personas buscan una noticia o un clasificado y se presta el diario”, relata.
“En 49 años he atravesado muchos momentos. Sigo en pie. Puedo cumplir con la gente y puedo cumplir conmigo mismo. Cumplo con la gente que deposita confianza en mí. Busco trabajar para vivir un poco mejor. Acá conocí mucha gente, traté con mucha gente y sigo tratando con mucha gente. Han pasado tanta gente como tantos periodistas de Diario Norte. Creo que me pueden recordar bien”, desliza y alza sus ojos. Su mirada se vuelve seria.
El sueño del Kiosco propio aguarda una respuesta

Jorge Maidana comenzó hacer los trámites para poder tener su propio local y aún no tiene respuesta. “Quisiera si es posible tener un quiosco de diarios por la calle Julio Argentino Roca, lateral a la Catedral de la ciudad de Resistencia. Quisiera simplemente seguir trabajando y estar más protegido. Estoy acá transitoriamente. Este muchacho, Carlos, me facilita el lugar para trabajar. El clima es muy cambiante. Me pesan los años, tengo 85 años. Todo se me hace cuesta arriba. Sin embargo quiero seguir trabajando hasta el último día de mis fuerzas. Hay una señora que se ofreció para hacerme los trámites. No recuerdo la fecha en que comenzó el trámite pero yo solo quiero tener el Kiosco”, explica.
Mientras piensa y revuelve su memoria hace una pausa. Se excusa ante la falta de memoria. “Perdón”, insiste. “Quiero acordarme la fecha que se inició el trámite pero no me acuerdo”. “Solicité en esa esquina bajo aquel árbol de lapacho. Al costado de la catedral quisiera estar. En ese lugar estaría protegido del viento sur por el fondo y por el frente por la gente que pasa. Yo voy a seguir distribuyendo hasta que dios me de vida y salud”, resalta.
“El trabajo me gusta y me da vida, satisfacción. Este trabajo me da una modesta vida. Conocí mucha gente. Uf, cuánta gente. Tuve muchas buenas personas que vendieron diario. Ahora me olvido de algunos que han pasado acá en estos años, sepa disculpar pero la memoria me falla", se defiende. Hoy Jorge Maidana tiene 12 vendedores de diarios. “Llegué a tener la distribución de todo Resistencia. Fui de los primeros distribuidores de diario Norte. Mentalmente me puedo mover muy bien, pienso que estoy bien”, subraya.
Una venta que sigue vigente
Los diarios se siguen vendiendo. “Las dificultades de la vida a veces hacen que se vendan menos diarios. Hoy la radio, la televisión e internet también ofrecen información. Cuando hay crisis lo primero que se deja es la lectura. Sin embargo se sigue vendiendo aceptablemente bien, pienso que con un poco de esfuerzo y buena voluntad de todas las partes podemos seguir. La gente busca y sigue queriendo leer desde el papel. No es lo mismo leer en otros lugares que poder tener el papel en la mano”.
“El domingo 6 de mayo el diario Norte salió tarde. Retiré 290 diarios, devolví 15 diarios. Tengo gente que continúa luchando por la subsistencia. Diariamente me levanto a las 4 de la mañana y desde las 5 estoy vendiendo diarios, además de vender soy distribuidor. Me quedo hasta el mediodía vendiendo y hasta que regresen los vendedores o haya necesidad de llevar algún diario. No tengo juventud pero tengo el afán de seguir trabajando”, advierte.
Vida dentro de NORTE
Juan Jorge Maidana, único hijo de Jorge Maidana, comenzó a trabajar en el área de administración del diario Norte. “Esa fue su trayectoria, vida dentro del diario hasta su último suspiro. Hoy lamento no tenerlo a mi lado", cuenta y su voz se ahoga por una lágrima que finalmente no contiene. Pide disculpas y hace silencio. Intenta volver pero no puede, no quedamos de pie mientras los transeúntes vuelven a saludarlo quizás para sacarlos de su recuerdo. El silencio se recorta con un saludo animado que llega desde la calle.
“Mi hijo era un trabajador. Leal y sincero. Tenía pequeñas virtudes y pequeños defectos como todo ser humano. Jorge era mi único hijo. Era cordial y sincero. Fue un buen hijo”, insiste ante un posible contradictor.
“Jorge Maidana era un nombre bonachón. Era amable y de un gran sentido del humor. Fue uno de los primeros trabajadores de Norte en el sector del taller de impresión. Su trabajo fue clave en el proceso de modernización de la empresa cuando se pasó de un sistema caliente a un sistema frío de impresión”, cuenta hoy quienes tuvieron el placer de conocerlo. “Jorge era fanático del Club Atlético Regional. Él era del barrio y defendía esos colores con pasión”, agregan como un dato de suma importancia.











