Otra vez bajo la sombra del FMI
Solo hizo falta un cambio en el escenario externo para que las mayores debilidades del equipo económico del gobierno nacional y las inconsistencias del programa diseñado por Cambiemos para salir del estancamiento quedaran expuestas ante la opinión pública de todo el país, que el martes escuchó atónita el anuncio que hizo el presidente Macri confirmando que después de 15 años la Argentina volverá a pedir un préstamo al Fondo Monetario Internacional, esta vez en una situación de emergencia que evidencia que se trata, para mal de muchos argentinos, de un manotazo de último momento.
En una de las jornadas más críticas de la economía argentina desde que Mauricio Macri llegó a la Casa Rosada, fue el propio mandatario el encargado de anunciar que su administración retomará, en medio de una turbulencia financiera, las negociaciones nada menos que con el FMI, el organismo internacional que mayor desprestigio tiene entre los argentinos. Hay que decirlo: al país nunca le fue bien con el Fondo Monetario y nadie que esté en su sano juicio se atreve a asegurar que esta vez será distinto y que las recetas ortodoxas del organismo que preside Christine Lagarde serán el remedio más adecuado y efectivo para la enfermedad crónica que padece la economía argentina. Al contrario, los dictados del FMI con sus exigencias de ajustes sobre el ajuste siempre perjudicaron a la industria nacional, a las pequeñas y medianas empresas, a los trabajadores y a todos los sectores más vulnerables.
El gobierno central, que ya venía sufriendo la pérdida de credibilidad de la ciudadanía por la imposibilidad que tendrá para cumplir las metas inflacionarias, ahora deberá hacer frente al costo político que significa volver a quedar bajo la sombra del FMI. Un sondeo de opinión realizado por la consultora D’Alessio IROL durante el último fin de semana a partir de los fuertes rumores que anticipaban que la administración macrista pediría apoyo al organismo de crédito reveló que el 75 por ciento de los consultados rechaza esa idea.
En sintonía con esa manifestación mayoritaria de rechazo, el duro documento emitido por intendentes y legisladores justicialistas junto a dirigentes de partidos aliados en el Frente Chaco Merece Más advirtió, en la misma jornada en la que el gobierno nacional anunció el lamentable regreso del FMI, que las intromisiones del organismo de crédito en la vida económica argentina “siempre terminaron mal”. El mismo documento denuncia que esa nefasta relación se remonta a los tiempos de la dictadura militar de 1955 y que se repitió después en distintos períodos, invariablemente con el mismo resultado: cierre de fábricas, desocupación, exclusión y pobreza.
A esta altura de los acontecimientos quedan muchas dudas sobre la real capacidad del equipo económico del gobierno nacional para manejar la crisis, sobre todo porque quien hoy es ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, decía hace solo dos años cuando todavía no ocupaba esa cartera que el país no debía regresar más al FMI. La combinación de una política de apertura de las importaciones, que tuvo como efecto un preocupante incremento del déficit comercial, con una irresponsable desregulación financiera que no hizo más que facilitar el ya conocido trabajo de los capitales especulativos (los mismos que se salieron del país cuando la Reserva Federal de Estados Unidos resolvió subir la tasa de interés) condujo a la trampa en la que hoy se encuentra la economía argentina. El gobierno nacional eliminó por completo los mecanismos de regulación que tenía a su alcance para atenuar el impacto del cambio en el contexto internacional que complicaron las condiciones de financiamiento externo y que hacen que hoy la Argentina comparta con Turquía la lista de países con las economías más vulnerables del mundo.
¿Cómo explica “el mejor equipo de los últimos 50 años” que el Banco Central ahora sale a vender el denominado dólar futuro, interviniendo en el mercado, cuando desde Cambiemos se había criticado duramente el uso de esa herramienta por parte del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner? La falta de respuestas pone en evidencia las inconsistencias de un programa económico que, además, apela a una suba de la tasa de referencia que, se sabe, solo conducirá a frenar la economía y a generar una recesión que será dolorosa para la mayoría de los argentinos.










