Nuevos vientos surcan el campo
‘No, yo no puedo aceptar una recompensa por lo que hice‘, le respondió el agricultor a un noble inglés después de haber trabajado duro durante tres meses. En ese momento el propio hijo del agricultor salió a la puerta de la casa de la familia. ‘¿Es ese su hijo?‘ preguntó. ‘Sí,‘ respondió el agricultor lleno de orgullo.
‘Le voy a proponer un trato. Déjeme llevarme a su hijo y ofrecerle una buena educación. Si él es parecido a su padre crecerá hasta convertirse en un hombre del cual usted estará muy orgulloso.
‘ El agricultor aceptó. Con el paso del tiempo, el hijo de Fleming, el agricultor, se graduó en la Escuela de Medicina de Saint Mary‘s Hospital en Londres, y se convirtió en un personaje conocido a través del mundo: el famoso Sir Alexander Fleming, el descubridor de la penicilina. Algunos años después, el hijo del noble inglés, cayó enfermo de pulmonía. ¿Qué le salvó? La penicilina.

Y saben cuál es el nombre del noble inglés? Randolph Churchill. ¿Y el nombre de su hijo?: Sir Winston Churchill, ese gran estadista británico, que fue el único primer ministro de ese país en ser galardonado con el Premio Nobel de Literatura, y fue nombrado ciudadano honorario de los Estados Unidos de América.
RECIBIR LO QUE SE DA
Alguien dijo una vez: Siempre recibimos a cambio lo mismo que ofrecemos. La producción chaqueña transita por un camino muy diferente, distinto, donde sin lugar a dudas, a muchos sorprendió que se siembre más y que se produzca más. Corren vientos de cambio en la producción. Vientos que hacen ver la necesidad de aplicar tecnología, de buscar modelos nuevos de asociativismo, de apertura cultural y mental en el cual -afortunadamente- los tradicionales productores les van dando la posta de la unidad productiva a sus hijos. Lo que hoy se hace será la base para la agricultura, la ganadería, la producción forestal y el gran sueño de darle valor agregado a nuestra materia prima. Es tiempo de darnos cuenta que, como se dice en la jerga popular, una mano lava a la otra. El campo -señores y señoras, funcionarios y exfuncionarios- comienza a hablar en otro idioma: el de la integración, el de la unidad de criterios, el del esfuerzo compartido. Y sépanlo bien: los que piensen de otra manera, el mismo sistema los excluirá, porque no se puede pensar en desarrollo en forma aislada. El campo habla verdades. Se da a conocer, va teniendo su espacio propio. Y por lo tanto, será escuchado y la nueva corriente de quienes producen en serio no piensa en los palos en la rueda ni tiene tiempo para contestar acusaciones.
EL NORTE QUE ESTÁ LEJOS
Así como lo sabe el gobernador chaqueño Domingo Peppo, sus pares de las provincias del NEA y NOA se enfrentan a una asimetría que debe ser resuelta: los costos del flete. Los productores primarios del norte argentino tienen que afrontar enormes gastos por estar lejos de los puertos y esto atenta contra la rentabilidad del aparato productivo regional que quiere levantarse pero para ello es necesaria la toma de decisiones de parte del gobierno central. Los productores chaqueños consultados por NORTE señalan que el costo de arrime a planta y flete a Rosario representa hoy para el productor el 25% del valor, por ejemplo, de la soja.
En cambio, en tren, el mismo gasto de arrime y flete es del 18%. Hay una gran diferencia entre ambos medios de transporte, y vuelve a ponerse sobre el tapete la discusión por la necesaria reparación de las vías del Belgrano Cargas, sobre todo en lo que respecta al ramal que va desde Avia Terai a Barranqueras. Si los costos para arrimar a las plantas de acopio y luego el flete a Rosario en camiones de la soja se lleva el 25% del valor de la tonelada del producto, para otros productos no es mejor: para el maíz es del 52% y para el sorgo el 62%. Un tema de debate y que necesita una mirada especial de la Nación, más allá de los anuncios acerca del Plan Belgrano, que no avanza, que no da señales serias de ser el programa de reparación histórica para nuestra región.










