La educación pública y la igualdad de oportunidades
No es un secreto que el sistema educativo todavía está muy lejos de ser un motor que garantice la igualdad de oportunidades en la sociedad. En recientes declaraciones públicas el rector de una de las principales universidades del país, la Universidad de Buenos Aires, aseguró que si hoy se tomaran exámenes de ingreso en esa casa de estudios la cantidad de alumnos preparados para superar esa instancia no llegaría al 25 por ciento. Según el rector, el problema se origina en las serias deficiencias de formación con las que llegan a los estudios superiores.
El rector de la UBA, Alberto Barbieri, advirtió que los alumnos que egresan de la secundaria y que aspiran a iniciar sus estudios en la universidad llegan con un serio déficit en los conocimientos sobre matemática y también con una pobre comprensión lectora. Si bien hace referencia a los ingresantes de esa casa de estudios, se puede afirmar que esas deficiencias de formación están presentes en todo el país y, por supuesto, el nordeste no escapa a este grave problema. Ya el año pasado una investigación realizada por el Centro de Estudios de la Educación Argentina que depende de la Universidad de Belgrano reveló que la cantidad de estudiantes egresados de escuelas secundarias es muy desigual entre las provincias. Ya en su momento se planteó que estos datos deben ser un llamado de atención sobre todo teniendo en cuenta que la graduación de estudiantes en la escuela secundaria argentina es muy escasa, incluso cuando se la compara con otras naciones latinoamericanas, ya que, según Unesco, hay diez países de la región que exhiben un nivel mayor de graduación que en nuestro país.
Por otra parte, un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), observa que la Argentina es uno de los países con menor cantidad de graduados universitarios de la región, ya que solo el 19 por ciento de los argentinos de entre 25 y 34 años tiene un título otorgado por una casa de estudios superiores. Los expertos de la OCDE explicaron que el relevamiento que arroja estos datos tuvo como objetivo obtener un mapa de la situación educativa en distintas naciones. En nuestro país el tema debe ser motivo de preocupación ya que buena parte de la oferta de educación superior es pública y gratuita en el país, es decir que pese al esfuerzo que hace el conjunto de la sociedad para facilitar el acceso a los estudios superiores a la mayoría de los jóvenes, no se advierte que mejoren los indicadores locales en cuanto a cantidad de egresados con ese nivel de formación.
Frente a este panorama es necesario que se hagan nuevos esfuerzos para garantizar el acceso igualitario a la educación que, vale recordar, es un derecho humano fundamental e imprescindible para el ejercicio de todos los demás derechos. Se debe evitar caer en la trampa del arancelamiento que cada tanto proponen algunos sectores más aventajados de la sociedad ya que una medida de esa naturaleza solo servirá para ampliar la brecha entre los que tienen un mayor capital social, cultural y económico y quienes nacen en un entorno plagado de dificultades con condicionamientos de todo tipo que hacen que un niño o un joven de esos sectores no tenga las posibilidades de desarrollarse de la misma manera que otros chicos de sectores con ingresos medios y altos. Es necesario replantear estrategias para garantizar el acceso de los estudiantes a la educación superior para lo cual se debe revisar el rol que cumple la escuela de nivel medio, y a la vez adoptar medidas que incentiven la graduación de los alumnos que logran ingresar a la universidad y cursar estudios superiores.










