En el Chaco, lo peor todavía no pasó
La gente está cansada de escuchar anuncios de funcionarios y políticos que nunca se cumplen. Está cansada de que sus dirigentes (elegidos por el voto) gocen de enormes privilegios y que se desentiendan de lo que le pasa a ella. Está cansada de las crisis que se repiten cada vez más, en lapsos más cortos. Está cansada de los aumentos de tarifas de los servicios públicos (agua, luz gas, transporte), de los precios de los productos de la canasta básica familiar.
Bueno para ser más exactos, a una gran parte de la gente le pasa esto, le llega este cansancio. Y cada vez son más los que pierden la esperanza de que esto mejore y engrosan las filas de los cansados. La pregunta del millón es hasta cuándo se seguirá así y no se verán luces de veras y no solo “algunos brotes verdes”.
Esta situación se agrava porque mientras se predica un bienestar en el que muy pocos creen, al mismo tiempo esos funcionarios están en la picota acusados de actos de corrupción, de despilfarro de los dineros públicos y deben presentarse a los estrados judiciales. Desde los más diversos cargos y responsabilidades parecen haber utilizado lo que es de todos para construir fortunas personales camufladas por los más intrincados artilugios inventados por profesionales de las finanzas y el derecho, para desvincularse de toda responsabilidad.
Pasa porque los representantes directos del pueblo de la provincia del Chaco, diputados y senadores y legisladores provinciales viven en la más tremenda inactividad en beneficio de su provincia, preocupados por mantener los privilegios -los pasajes aéreos y terrestres son un ejemplo nefasto, como si a todos los trabajadores les debieran pagar por los viajes además de sus buenos sueldos- e incumpliendo con las obligaciones de sesionar y tomar las decisiones que exige el momento. Antes, por el contrario, son protagonistas de bochornos como el que precedió a la llamada reforma previsional o la reciente por el tema de las tarifas. Pasa por la Justicia y los encargados de impartirla, que nunca como ahora en la historia institucional han sido cuestionados desde todos los sectores de la población por su lentitud y atraso, por su venalidad y por inspirar mucho más desconfianza que seguridad, lo que hace pensar, que cualesquiera sean los fallos que dicten, no serán bien vistos por alguna parte de la población.
HECHOS QUE DESMIENTEN LOS DICHOS
Y el malestar se acrecienta si a la par que se escuchan discursos sobre el bienestar que se acrecienta, por el cuidado de los que menos tienen, por la preocupación prioritaria de la salud, la educación, por la extensión de los servicios, por la construcción de viviendas, por el apoyo a los agricultores y trabajadores del campo, por la capacitación laboral, se ven patentes hechos que dicen todo lo contrario. Sin ir más lejos, los días miércoles y jueves de la semana que pasó se sumaron en el Chaco infinitas manifestaciones de protesta con paros en la administración pública en los más impensados servicios, paros en el Poder Judicial, paros de los trabajadores de la Salud en hospitales, Centros de Salud y otros servicios sanitarios en los que la falta de insumos ya es una endemia, paros en los servicios bancarios (cuando cada vez más todo está bancarizado), paros de los gremios docentes.
Desde la vuelta de la democracia (1983) nuestros gobernantes se jactan de haber hecho cada uno de ellos “el mejor gobierno de la historia” o haber utilizado “un nuevo modo de hacer política” o haber sacado de la postración a innumerables chaqueños y haber terminado con la pobreza, la desocupación y el analfabetismo. Y, sin embargo, las estadísticas responsables nos siguen ubicando en el furgón de cola entre las provincias. Quizás este sea “el secreto de la Argentina” que tiene el Chaco, que siempre avanza en los discursos y siempre está comenzado y queda último en la realidad.
OBRAS NUNCA CONCRETADAS
Los que pasamos las siete décadas de vida venimos escuchando desde siempre grandes preocupaciones por el cultivo algodonero “eje de la economía provincial”, creando siempre organismos, comisiones, haciendo infinidad de reuniones y llegando, como en las dos últimas campañas, con la menor cantidad de hectáreas sembradas y más de la mitad de las desmotadoras inactivas. En la misma lista de temas siempre hablados y, hasta ahora, están en el inventario del debe la “reactivación del puerto de Barranqueras”, el puerto del Mercosur; el “segundo gran acueducto”, el “segundo puente entre el Chaco y Corrientes”, el polo turístico de la Isla del Cerrito y la inclusión del Chaco a gran escala en los centros turísticos del país, la permanente remodelación y construcción de nuevos hospitales y centros de salud y de su proverbial desabastecimiento, el de la insobornable prioridad educativa y el resultado de tener más días de paros de que clases... y la lista sigue en infinito. En esa lista podemos incluir dos pérdidas incalculables como lo fueron Aerochaco y Sefecha. Y aunque se diga que estamos mucho mejor, la realidad que se ve es muy otra, y estamos de veras peor que antes... Hay que afirmar, entonces, que “lo peor, al menos en el Chaco, no pasó”. ¿Será que alguna vez se hará una autocrítica y se decidirá cambiar el modo de hacer política, sucia, vieja, desgastada, sin vocación de servicio?.










