Ponernmos de acuerdo y cooperar
Los primeros humanos vivían en grupos pequeños, que incluían como máximo a 150 personas. No todos se conocían entre sí con la misma profundidad, pero honraban esa convivencia porque dependían de ella. Eran frágiles ante los embates de la naturaleza, expuestos al hambre y a todas sus escaseces, la supervivencia individual dependía de la grupal y eso genera un sistema moral.
Ese sistema moral incluía ciertos valores como la solidaridad, la cooperación, la confianza. Sin ellas, habría sido imposible sobrevivir en primer lugar, y evolucionar después.
(Sergio Sinay, de su libro “La aceptación en los tiempos de la intolerancia”)
La caída de las cooperativas agrícolas de la provincia, en su mayoría, que se debió al corrimiento de la zona de siembra algodonera hacia el sudoeste y ahora al oeste, dejó heridas abiertas y preguntas con respuestas omitidas. A nadie le cierra la idea que el sistema cooperativo no funciona. Todo lo contrario. Entidades de estas características que vinieron de otras provincias a operar en el Chaco así lo demuestran.

Entonces, ¿Qué sucedió?. Sucede que el sistema cooperativo forma parte de una necesidad de las comunidades. Es tan vigente que países del primer mundo lo siguen sosteniendo con buenos resultados. Lo que ocurre es que al ser argentino le cuesta entender que el bienestar de uno impacta en el bienestar general. Dicho en otras palabras: si al campo le va bien, al país le va bien.
Es decir, el clima, los mercados, el problema de la semilla, de los insumos, de las políticas para el sector, influyen a todo el cuerpo de productores. Entonces, ¿Por qué no animarse a un cambio en la matriz productiva y a hacer esfuerzos en forma mancomunada, para hacer compras de insumos, para vender en forma conjunta la producción (con todo lo que esto implica desde el punto de vista impositivo y legal), y pensar que esto puede ser un efecto dominó pero en el sentido inverso: que permita levantar las piezas caídas, sobre todo las que integran los pequeños y medianos productores.
SE NOS VA, TODO EN BRUTO
En la noche, desde un campo cercano a Los Frentrones, se escuchaba el rugir del motor de una cosechadora. Es la cosecha de soja, en plena marcha. Y por la mañana, comenzaban con el algodón en esa zona. Luego vendrá el maíz.
El sector productivo chaqueño ha dado muestra claras de su potencial, pero considera que la vida cíclica de esta generación nueva de productores no puede terminar viendo cómo millones de toneladas de materia prima se van del Chaco sin dejar valor agregado.
En la presente campaña, se sembraron 1.500.000 hectáreas de cultivos: 412.000 de girasol; 119.142 de algodón; 168.580 de maíz; 72.140 de sorgo; 596.600 de soja; hasta 2.380 hectáreas de garbanzos que dieron un promedio de 900 kilos por hectárea.
En girasol se cosecharon 752.346 toneladas de girasol y saldrán de la provincia sin procesar. En maíz, aunque es muy temprano para hacer evaluaciones, se estiman cosechar 504.000 toneladas y en soja, más de 1.300 toneladas. Será otra campaña en la cual veremos salir nuestra producción sin elaborar.
EL MAIZ NOS ESPERA
Es importante establecer algunos aspectos interesantes: en la anterior campaña, la provincia del Chaco superó su récord histórico en superficie sembrada con maíz. Desde las 83.000 implantadas en la campaña 2008-2009, pasando por las 191.000 de la 2013/2014 hasta la 2016/2017 con más de 200.000 hectáreas, aunque ahora descendió a 168.580 hectáreas, el crecimiento de la superficie implantada es un gran desafío que aun logra cristalizar viejos sueños de darle valor a esa materia prima.
Precisamente, este nuevo escenario de opiniones y aportes que lo viene dando el Grupo Agroperfiles integrado por productores, empresarios y técnicos del sector privado y del INTA, apunta a este proceso agroindustrial y ha sido expuesto al gobernador del Chaco y a sus ministros, como también al titular para la región NEA del Plan Belgrano, Victor Zimmermann, en la necesaria búsqueda de financiamiento para apuntar a este sueño.
El maíz es el segundo cultivo más importante de la Argentina luego de la soja. Actualmente la Siembra Directa se sigue consolidando como la más apropiada para la producción de maíz en la Argentina, dice un informe hecho por Maizar.
El gobierno debe promover el crecimiento del área agrícola partiendo de una política nacional que contemple la sustentabilidad ambiental y por lo tanto que permita el desarrollo de la cadena de valor de maíz con especial énfasis en la viabilidad económica.
El INTA, componente central del sistema de investigación e innovación agroalimentario, viene trabajando desde hace más de 50 años en la investigación, innovación y difusión de tecnológica en las cadenas de valor, regiones y territorios para mejorar la competitividad y el desarrollo rural sustentable del país.
QUE NO SEA UN ANHELO
En el Chaco, la fabricación de etanol, es un anhelo y una necesidad. Es una herramienta para establecer la cadena de valor agregado, lo cual—como se sabe—permitirá pensar en el desarrollo.
Es que el bioetanol se obtiene a partir de cultivos ricos en azúcares como la caña de azúcar o el maíz, éste último en este año tendrá en el Chaco una otra buena cosecha. Mediante un proceso de fermentación y posterior destilación, se logra este combustible. La decisión política del gobernador, es instalar la fábrica de bioetanol en Pampa del Infierno. Y esto no es un capricho. Es ponerle valor agregado a miles de toneladas de maíz que se cosechan en la zona desde Avia Terai hasta Los Frentones, en lotes ubicados al sur y al norte de la ruta nacional 16.










