El fútbol y la literatura, dos pasiones argentinas
El fútbol despierta pasiones en todos los estratos sociales y por eso no debe sorprender que, como fenómeno cultural que es, más de una vez este popular deporte cruce sus sinuosos caminos con la literatura. Algo de eso es lo que ocurre esta semana en la ciudad de Bogotá, Colombia, que celebra su Feria Internacional del Libro con Argentina como país invitado de honor.
Bajo el lema “La literatura argentina sale a la cancha”, el pabellón dedicado al país en la feria internacional fue revestido con los colores que evocan a la bandera nacional y que, por supuesto, se asocia con la camiseta de la selección que dirige Jorge Sampaoli. En el material de difusión que los organizadores distribuyen entre los asistentes a la muestra se explica que Argentina es un país líder de la industria editorial en la región con una publicación anual de 80 millones de ejemplares y 30.000 títulos de editores locales y que el encargado de abrir el encuentro será el escritor Eduardo Sacheri (autor de “La pregunta de sus ojos”, novela en la que se basó la película “El secreto de sus ojos” dirigida por Juan José Campanella, que ganó en 2009 el Oscar a la mejor película extranjera).
En una entrevista que Sacheri concedió a un matutino porteño a fines del año pasado, brindó una definición sobre el deporte que es pasión de multitudes que refleja muy bien el lugar asignado a esta práctica deportiva entre los argentinos. “El fútbol tomó una dimensión social tan enorme que es muy difícil vivir de espaldas a lo que significa”, dijo el escritor que protagonizó uno de los momentos más insólitos en ese juego que hay entre la literatura y la pelota.
Es que a los pocos días de recibir el Premio Alfaguara de Literatura fue a la cancha a ver un partido de Independiente, el club de sus amores, y cuando estaba por empezar el partido la voz del estadio anunció que el escritor estaba en la cancha y que acababa ser distinguido con un premio literario. Pero el asunto no quedó ahí, y las autoridades del club le pidieron que ingresara en el campo de juego para recibir un homenaje, pero también para que cuente a los hinchas de qué se trataba ese galardón. Según relatan testigos de esa escena inédita en la historia del fútbol argentino, miles de hinchas escucharon en silencio las palabras del escritor, que retumbaron en el estadio con la ayuda de los altoparlantes y que confirmaron la afición al fútbol de un escritor pionero en lo que algunos llaman, un poco en broma y un poco en serio, literatura futbolera. Valga esa anécdota para decir que la unión de estas dos pasiones puede resultar una herramienta de gran utilidad para docentes y padres interesados en iniciar a niños y jóvenes en el saludable hábito de la lectura.
En ese sentido, los textos del propio Sacheri, como el cuento “Esperándolo a Tito”, una verdadera joya del género, pueden servir de puntapié inicial (valga el término futbolero) para hacer que los chicos reflexionen sobre el valor de la lealtad, la amistad y la infancia y, de paso, para ayudar a redescubrir el atractivo de la buena lectura. Sería aconsejable que éste y otros textos de autores como Roberto Santoro, Dante Panzeri, Osvaldo Soriano, Roberto Fontanarrosa, Lilian Garrido, Matías Bauzo, Ángel Berlanga y Daniel Divinsky, por citar solo algunas de las grandes figuras de la literatura futbolera argentina, formen parte de las bibliotecas chaqueñas y de todo el país. La lectura de las obras de estos autores puede actuar, en el ámbito educativo, como perfecto disparador de debates relacionados con el fenómeno cultural que es el fútbol para analizar los motivos por los cuales despierta sentimientos muy fuertes entre los argentinos. La denominada “cultura del aguante” que ha sido objeto de varias investigaciones académicas- también es un tema con muchas aristas que puede enriquecer una jornada en el aula. El escritor Pablo Alabarces, uno de los que mejor abordó el tema, dijo que “la mal llamada cultura del aguante es una moralidad, un modo de ordenar el mundo entre lo bueno y lo malo”. La proximidad del Mundial de Fútbol es una buena excusa para repensar la relación entre la literatura y este deporte que va más allá de ser un espectáculo y un entretenimiento para multitudes.










