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Una dirigencia en defensa del productor, para aportar al desarrollo regional

Los hombres que dirigieron la Sociedad Rural del Chaco estaban imbuidos del espíritu del desarrollo a través del esfuerzo privado, exigiéndole al Estado el cumplimiento de sus deberes. La base dejada por los pioneros a principios del siglo pasado para constituir una entidad respetada está cumplida y con mucho futuro.

Esto está plasmado en la sociedad en la participación de diversas iniciativas no solo en lo que respecta a la producción, sino también a diversas razones en los que el Territorio del Chaco estaba huérfano. Caminos, ferrocarriles, frigoríficos, y hasta la seguridad, fueron algunos de los temas que los dirigentes impulsaron para llevar el progreso a la región.

Algunos testimonios

Antes ni ahora fueron momentos fáciles y queremos brindar aquí el testimonio de algunos de ellos,a quienes conocimos a través de diversas actividades o bien, buscamos en los archivos de los diarios para que las generaciones futuras puedan evaluar el espíritu con el que trabajaban.

Desde aquella primera presidencia de la Sociedad Rural del Chaco a cargo del Gustavo Julio Lagarheim, que ejerció desde el 22 de abril de 1918 hasta el 22 de mayo de 1921 hasta la actual del doctor Enrique Santos, en que se cumplieron 100 años de vida activa de la entidad, transcurrieron muchos episodios, anécdotas y sueños, que a través de las distintas presidencias se intentaron alcanzar. Se tuvo siempre el objetivo de desarrollar la ganadería pero teniendo en cuenta a la provincia y, especialmente a la región, donde la familia de los productores y socios era lo más destacable.

Es decir, no solo se hizo hincapié en lo económico a través de la producción,sino especialmente en la educación y seguridad para el hombre de campo y su grupo familiar, como también la sociedad en general para alcanzar un crecimiento sostenido en cada actividad.

La tribuna, caja de resonancia

¿Dónde se manifestaban esas inquietudes, más allá de las solicitudes a las autoridades provinciales y nacionales de turno? En la tribuna ruralista que se vestía de gala y se constituía en una verdadera fiesta del hombre de campo en una región difícil pero con gran potencial que quería destacarse por su pujanza.

Si leemos los alegatos que se produjeron en las tribunas, a través del tiempo, ante las autoridades locales, provinciales y nacionales, veremos el empuje de esos dirigentes y sus comisiones directivas que creyeron y creen en las instituciones, que son la mejor manera de lograr los objetivos perseguidos.

Así se escuchó decir en forma permanente que mejorar la productividad del rústico ganado criollo era uno de los principales objetivosde la entidad y los ganaderos. Así hubo pioneros no solo en la introducción de distintas razas sino también en la necesidad de probar pasturas, convencidos que los campos naturales no rendían en capacidad y que ese problema se agravaría con el correr de los años. Creía en el fortalecimiento de las instituciones y por eso trabajó incansablemente la entidad rural, La ganadería del país y del Chaco especialmente sufrieron en estos primeros años múltiples crisis, En todo momento se propugnó la libertad del comercio y la supresión de trabas que impedían producir, solicitándose solamente tranquilidad y confianza para avanzar productivamente.

La falta de rentabilidad fue una constante en la provincia y la región que mezclado con la situación de crisis cíclica que vivió el país, formaban un cóctel difícil de resolver. Es así que se señalaba a las autoridades que “pasamos de una administración de inversión a una de subsistencia”. Sin embargo, nunca se bajaban los brazos. “El Chaco tiene capacidad para duplicar y hasta triplicar la producción” y solo se pedía “contar corrientes comercializadoras que absorban la producción a valores que compensen realmente a trabajar en el campo”.

La unidad

Desde la Sociedad Rural del Chaco se impulsó, siempre la unidad el sector como único camino para revertir cualquier crisis a través de una adecuada estrategia. “Fijar objetivos para cumplirlos y no solamente que queden en los discursos y los papeles”. Por eso se pregonó continuamente el mejoramiento de las razas y la aplicación de nuevas tecnologías, como sustento de la actividad. En los últimos 30 años ese interés quedó demostrado en las distintas razas que en el Chaco adquirieron, con la ayuda de la genética, alimentación y adecuado manejo, reconocimiento nacional en cuanto a calidad.

Cuando se respiraba el aire de los primeros años del advenimiento de la democracia pero también todos los dolores de parto de un país que quería organizarse, el sector manifestaba su deseo de participar en una recuperación. El stock ganadero había caído a menos de 50 millones de cabezas y en el Chaco a un poco más de 1.400.000 cabezas. El panorama no era el mejor pero se advertía que había que crear condiciones porque “no podemos seguir produciendo con créditos insuficientes y tasas de intereses altísimas, y lo que es más vergonzoso para nosotros los argentinos, la proliferación de las mesas de dinero, que son más redituables que criar vacas”.

Lo que hay que destacar es que los ruralistas sacándole horas a su descanso, con su singular estilo y empuje, dirigieron la entidad enfrentando no solo problemas productivos sino también políticos. Pugnaban por una política económico-social que “privilegie el trabajo y la producción sobre cualquier otra prioridad” porque observaban que se instrumentaban medidas que castigaban al que trabaja y produce.

La tribuna ruralista se convierte en una manera de expresar los anhelos, dificultades y alegrías de la familia ganadera y del sector productivo en general. Como lo expresó el presidente de la Sociedad Rural del Chaco, Enrique Santos, en su último discurso al inaugurar la muestra de la entidad: “El campo no es una opción política ni partidista sino un sistema de vida integrado por personas que quieren vivir en democracia y producir para engrandecer el país y los lugares donde viven” donde “la tolerancia debe ser el principio para salir adelante y trabajar con esperanzas en el futuro, unidos y a pesar de las dificultades, como lo hace el hombre de campo”.

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