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La inflación y una meta incumplible

La inflación ha sido, históricamente, una de las variables más difíciles de manejar en la economía argentina. Tras conocerse los números del INDEC que confirmaron la suba de los precios minoristas de un 2,3 por ciento en marzo y que el incremento acumulado llegó al 6,7 por ciento durante el primer trimestre del año, no fueron pocas las voces que advierten que la meta del 15 por ciento prevista por la Casa Rosada para este año es, prácticamente, incumplible.

La inflación es una distorsión de la economía que repercute en todo los sectores, pero golpea con más dureza en los que tienen menos margen de maniobra para superar el mal trago, es decir, los que viven de un ingreso fijo, los que trabajan por cuenta propia y las pequeñas y medianas empresas. El impacto en estas últimas tiene, a su vez, un efecto multiplicador negativo en el resto de la sociedad ya que son las que generan más del 70 por ciento del empleo en el país, de manera que en tiempos de fuertes subas de tarifas y de achicamiento del mercado interno, como ocurre con el actual modelo económico que impulsa la gestión de Cambiemos, no se les puede pedir que apuesten al crecimiento y, por consiguiente, a la generación de nuevos puestos de trabajo, cuando la estrategia de estas pymes pasa por ver cómo sobrevivir en un escenario donde se combina el incremento de los insumos y una fuerte presión tributaria, que en nuestro país supera al nivel promedio que se observa en otros países de la región. Después de Venezuela, que vive una situación descontrolada con los precios, el país con mayor tasa de inflación es Argentina. En el otro extremo de la tabla de posiciones, con la inflación más baja de Sudamérica, se ubica Bolivia que el año pasado terminó con una tasa de un 2,71 anual. En el resto de los países de América Latina la situación, en términos generales, es estable. El cuadro de situación en nuestro país respecto al incremento de los precios es tan serio que incluso dirigentes del radicalismo y de la Coalición Cívica, aliados del gobierno nacional, encendieron luces de alerta planteando que la Casa Rosada tendría que tomar más en serio el impacto de la inflación, sobre todo revisando la política tarifaria en materia energética. En ese sentido, el anuncio que hizo el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, en momentos previos a la llegada del presidente Mauricio Macri en su última visita a Resistencia, dando cuenta que las provincias del NEA tendrán la energía eléctrica subsidiada por el doble de tiempo que el resto del país, es un alivio para esta región que depende totalmente de esa fuente.

¿Cuáles son los factores que hacen que Argentina tenga una inflación tan alta? Distintos economistas coinciden en señalar que los motivos deben buscarse en el desequilibrio fiscal, la falta de inversión, la existencia de cadenas de valor que forman precios que se originan en prácticas poco competitivas, la expansión monetaria y la puja por la recomposición de salarios.

Antes de ocupar el sillón de Rivadavia, durante la campaña que lo llevó a la presidencia de la Nación, el líder de Cambiemos, Mauricio Macri había asegurado en declaraciones periodísticas que la inflación era un problema fácil de resolver. La realidad, sin embargo, demostró que se trata de un problema serio que preocupa -y mucho- a la mayoría de los argentinos. Queda por ver si el gobierno nacional encuentra una fórmula razonable y logra solucionar el problema del aumento general y sostenido en los precios en los dos últimos años. De ahora en adelante ya no se podrá echar la culpa a la “herencia recibida” porque se trata de una gestión nacional que ya tiene su propia historia y que, tarde o temprano, deberá asumir los costos de sus propios errores en materia económica.

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