El libro Dragón cumple 20 años
Cuando los dragones se aman se desatan los maremotos, los volcanes lanzan un fuego endemoniado y los huracanes largan una furia que hace pensar que ha llegado el fin del mundo", escribió Gustavo Roldán en uno de los relatos del libro Dragón. A veinte años de su primera edición, el título continúa circulando por librerías, escuelas y bibliotecas. Ilustrado por Luis Scafati, es uno de los preferidos de autores integrales como Pablo Bernasconi y también marcó la obra fantástica de Liliana Bodoc.
En Dragón (Sudamericana), los dragones no solo se enamoran; también lloran y maldicen, bailan y vuelan. Pero lo más inquietante de los dragones de Roldán es el modo en el que observan el mundo. "Aunque los dragones saben mucho, siempre tienen una mirada llena de asombro. Se asombran de las cosas que no conocen y de las cosas que conocen", escribió en "Mirada de dragón", otro de los textos breves de su emblemático libro, un clásico de la literatura infantil argentina.

"El libro Dragón, que de alguna manera compartimos, lo armamos contra reloj, en el curso de un mes. Hubo muchos encuentros donde lo fuimos construyendo. Si bien los textos los trajo totalmente hechos y cerrados, había que darles forma de libro. Para mí fue un gran desafío, ya que la diagramación y el orden de los dibujos los fui armando de acuerdo con un esquema que me había hecho previamente, donde visualizaba todas las páginas desplegadas, calculando los textos, los blancos, los efectos visuales. A pesar de la presión del tiempo, que siempre pesaba como una espada sobre nuestras cabezas, lo fuimos concretando. Hoy, 20 años después, cuando lo veo siento que es uno de los libros más logrados en los que intervine", escribió Scafati a modo de homenaje en el sitio Megustaleer.com.ar, de Penguin Random House.
"Es un libro tremendamente auténtico; eso se detecta al abrirlo: te recibe con el texto 'Bendición de dragón ', que es como una bofetada directa a la cara y te engancha inmediatamente. En estos textos, mi viejo volcó todos sus costados: el poético, el humorístico en dosis pequeñas, el del hombre solitario que pone el amor como base fundamental para sobrevivir en este mundo. Mucha gente me comentó en su momento cuánto la había impactado “Maldición de dragón”. Es muy poderosa. Y la mitad del mérito es de las ilustraciones de Scafati, que, además de contar con un enorme público propio, supo jugar con imágenes no descriptivas, casi abstractas, que son tan sugerentes como los textos. Creo que si el libro hubiera contado con imágenes más 'ilustrativas', se habría banalizado. El resultado en conjunto es único y tiene vigencia para rato", asegura Gustavo Roldán hijo, autor e ilustrador, radicado en Barcelona.
Roldán junior ilustró varios libros de su padre, que murió en abril de 2012. Entre los títulos que llevan sus dibujos hay otro emblemático de su padre: La canción de las pulgas, que fue reeditado por Calibroscopio. "Es de una desfachatez gigantesca. Me sigue haciendo reír cada vez que lo leo. Y me consta que a los chicos también", opina. "Acepté hacerlo hace cuatro años como un pequeño homenaje a mi viejo. También podría rescatar Lluvia de pájaros, porque me sigue gustando como ilustración, pero, sobre todo, por el concepto que elegí a la hora de plantearlo, con un relato gráfico que va en paralelo a lo que se está contando en la historia. Le tengo un cariño especial. Es un texto que mi viejo había descartado. Literalmente lo rescaté de la basura. Le dije que me lo dejara, que yo le iba a encontrar una vuelta. Es un texto precioso. Tiempo después hice el proyecto, de pura gana nomás, fui a México y lo ofrecí al Fondo de Cultura Económica. Eso en cuanto a mi parte, la ilustración, pero los textos me siguen pareciendo magníficos. Cuentos de Pedro Urdemales también es extraordinario".
Hijo de Laura Devetach y hermano de Laura Roldán, también autora y promotora de la lectura, Roldán hijo publica más afuera que en el país: "Mantengo una relación afectiva con la Argentina. Por mi madre, mi hermana y mis amigos. Voy cada año para darme un baño de cariño. No tengo un editor estable. En todos estos años publiqué allá cuatro libros con editoriales amigas como Ediciones del Eclipse, Pequeño Editor, Calibroscopio y Planta Editora, pero el grueso de mi trabajo lo hago con editoriales de España".

Entre sus últimos trabajos figura Mi sombra, un libro objeto que publicará el sello A Buen Paso, de Barcelona. Además, tiene otros proyectos cercanos: "Estoy comenzando a hacer los dibujos del libro Para esconderse de un monstruo, para Thule Ediciones. Otro libro que me entusiasma mucho es El bicho Manolito. En todos los casos soy el autor integral, que es como más me gusta trabajar. Como rareza, a fin de año saldrá El hombre bajo el farol (y otros cuentos de fantasmas que no dan miedo), un libro de cuentos para adultos ilustrado por Sonia Pulido. Lo publicará Avenauta, un sello nuevo de la editorial Tres Tigres Tristes". Por: Natalia Blanc / La Nación
Literatura Infantil
Hace unos años Gustavo Roldán en una entrevista con la Revista Sudestada explicó porque hacía literatura infantil. “Por las malas compañías. Yo escribía para grandes (y sigo haciéndolo), entonces leyendo los cuentos de Laura (Devetach, su esposa) comencé a interesarme en los cuentos infantiles. Junto con eso aparecen los hijos, que exigen que uno les cuente cuentos y comienzo a recordar todos los que me habían contado en el monte. Y un día, tuve que empezar a inventarles algunos, porque se me habían acabado. Muchos años después, ya grandes, me preguntaron por qué no los escribía. Como yo no me los acordaba, me contaron ellos los cuentos que yo les había inventado. Escribí, y me divertí, y me gustó y por esos azares, salieron bien, gustaron; mandé mi libro a un concurso en México y sacó el primer premio. Yo no creo en los concursos, pero qué bueno si a uno le va bien. Fue un estímulo. Y vino, por esos azares también, un momento donde el mercado empezó a pedir cuentos; ocurrió una de esas cosas casi mágicas, que uno no sabe ni porqué, ni cómo suceden.
Así escribe Gustavo Roldán
Llanto de Dragón
Los dragones también lloran
No es frecuente, porque no les gusta llorar. Pero a veces lloran. Lloran cuando nadie los ve, por eso no hay quién crea en el llanto del dragón.
Entonces crecen los ríos y desbordan, incontenibles; los mares se alborotan y las olas golpean en las rocas de las orillas bramando de desasosiego y de furia.
Los dragones lloran silenciosamente, vertiendo tristes lágrimas, infinitas lágrimas tristes, que hacen surcos en la tierra y caen al río y caen al mar y los ríos y los mares se encrespan y crecen y desbordan.
Entonces los dragones vuelan hasta lo más alto, para no llenar de lágrimas la tierra. Pero no resuelven nada, porque las lágrimas ahora son una inmensa lluvia que sigue mojando la tierra y llenando los mares.
Al final dejan de llorar. Nunca se sabe por qué. Como tampoco se sabe por qué comienzan a llorar.
Son cosas de dragones nomás.
Maldición de Dragón
Que tengas comida
hasta estar harto
todos los días de tu
vida. Y que vivas
muchos años. Que
nunca te falten ni el
agua ni la luz. Que los
senderos sean suaves cuando los
camines. Que las espinas se
aparten de tu lado. Que tus
enemigos te dejen pasar sin
atacarte. Que ningún dolor te hiera
en el costado. Que nadie te lastime
a traición. Que nadie te ofenda ni
siquiera con un gesto. Que tengas
todo lo que se pueda desear, por
largos, larguísimos años.
Pero que falte el amor.










