La educación frente a los desafíos del mundo laboral
Las fuertes transformaciones que experimenta el mundo del trabajo a raíz de los cada vez más presentes procesos de automatización y de las tecnologías digitales presentan un enorme desafío a las instituciones de educación superior que frente a este nuevo escenario se ven obligadas a adaptar los saberes a las actuales perspectivas del empleo juvenil.
El último informe elaborado por la Organización Internacional del Trabajo sobre las tendencias mundiales del empleo para las nuevas generaciones de trabajadores observa que a pesar de las señales de ligera recuperación que muestra la economía global, la tasa de desempleo juvenil sigue siendo alta y la calidad del empleo preocupante. Según los expertos de la OIT, la participación de los jóvenes en la fuerza de trabajo ha disminuido drásticamente en los últimos 20 años en todo el mundo. En ese sentido, advierten que las transiciones de los jóvenes al trabajo decente pueden ser “largas y difíciles” pero pueden acortarse con mayores niveles de educación y combinando el trabajo y el estudio.
El documento del organismo internacional señala que cuanto más tiempo estudian los jóvenes, menos tiempo transcurre hasta que encuentran un empleo. Un sondeo realizado por los especialistas de la OIT reveló que cuanto más tiempo estudian los jóvenes, menos tiempo transcurre hasta que encuentran un empleo, es decir que hay una estrecha relación entre los niveles de estudio alcanzados y la inserción en el mundo del trabajo.
Debe tenerse en cuenta que, en rigor, la vida laboral ha sufrido importantes cambios a lo largo del tiempo, pero en la actualidad las transformaciones son más profundas lo que hace que, por ejemplo, ya no se observen casos de personas que logran su primer empleo y se jubilan en el mismo lugar de trabajo. Las nuevas reglas imponen, para bien o para mal según desde el ángulo que se analice, situaciones de autoempleo y emprendimientos que conviven con los de empleo formal. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) de agosto de 2017, en la Argentina más de la mitad de las personas desempleadas son menores de 30 años, es decir que forman un grupo de algo más de un millón de personas.
En Europa, con excepción del caso de Alemania, el resto de los países de la llamada Eurozona enfrentan preocupantes cifras de desempleo juvenil. Grecia, España, Portugal, Francia y Finlandia encabezan la lista de los países más afectados por este problema, y en el Reino Unido el alto nivel de desempleo entre los más jóvenes es, junto con la inestabilidad financiera, uno de los problemas económicos sin resolver que mayor tensión genera entre los británicos. Algunos economistas plantean que frente a este nuevo panorama, es necesario que las escuelas y universidades preparen a los alumnos con saberes y destrezas que les permiten crear servicios y productos nuevos, haciendo hincapié en los perfiles innovadores, para lo cual los programas académicos deben ofrecer nuevas alternativas para hacer frente al cambiante mundo laboral.
Algunos indicadores revelan que en nuestro país todavía falta mucho camino por recorrer para poder adaptar la educación formal a estos nuevos tiempos. Un sondeo de opinión realizado por la Federación Argentina de Empresas de Trabajo Temporario entre especialistas en recursos humanos de todo el país confirmó el desfasaje que existe entre las expectativas que tienen las empresas locales sobre el nuevo personal que contrata y los conocimientos con los que llegan los jóvenes a su primer empleo. Según esta encuesta, el 70 por ciento de los especialistas consultados dijo que el sistema educativo argentino presenta un desacople respecto a la calidad y profundidad de los contenidos que se imparten en las aulas y los conocimientos y habilidades que, mirado desde la perspectiva de las empresas, debieran tener estos jóvenes que recibieron formación, en escuelas técnicas o universidades, en las respectivas áreas de trabajo para las que se los contrata.
Los resultados que arroja el sondeo revelan que este problema se observa con mayor nitidez en las carreras de ingeniería (50 por ciento), las orientaciones administrativas y humanísticas (20 por ciento); y marketing y publicidad (20 por ciento). La brecha entre expectativas de las empresas y la realidad del postulante se produce sobre todo entre las personas que tienen entre 18 a 25 años que, como se dijo, ingresan por primera vez al mundo del trabajo. Frente a este panorama es necesaria una revisión del sistema educativo a fin de reducir la brecha entre la formación teórica que reciben los jóvenes y las habilidades que demandan los empleadores a fin de mejorar la empleabilidad de quienes necesitan incorporarse al ámbito laboral.










