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Con intensidad y coraje, Villa desnudó falencias de Hindú y abrió un interrogante

El tricolor dio la nota al vencer en el clásico chaqueño al bólido verde por 88 a 78, logrando pasaporte a los play off.

Impensado para uno, inesperado para el otro. Por las realidades a las que arribaron al juego, por la posición en la tabla y por los objetivos que busca cada uno en esta Liga Argentina de Básquet. Pero los clásicos son clásicos, hay que jugarlos y poco importa cómo llegue uno u otro a la cita.

Y así fue. Una vez más, queda demostrado que son partidos especiales, que en la intensidad y el temperamento se fundamentan los resultados.

Fue una vez más para Villa San Martín sobre el clásico rival del básquetbol capitalino, Hindú Club. Terminó por 10 puntos (88 a 78). Parece exagerada la diferencia si se tiene en cuenta que la visita llegaba al partido final de la fase regular para quedarse con el uno de toda la competencia, con todo lo que eso significa; mientras el local aparecía décimo en la tabla de posiciones de la Conferencia Norte, con cuatro partidos consecutivos perdidos en racha y con la baja de una de sus figuras, Paul Larsen.

El norteamericano integraba el quinteto de jugadores más valorados de la competencia, pero decidió irse de la franquicia y buscar nuevos aires.

PURO TEMPERAMENTO

Desde el inicio del juego se observó a un Villa San Martín por demás enchufado. Con más ganas, a sabiendas que un triunfo le haría devolver la confianza perdida y le daría tranquilidad de cara a los play offs. Inteligente Gastón Castro para plantear desde el inicio cómo jugar este tipo de partidos. Y nunca se salió del libreto.

Le dio la libertad a Hindú para que moviera la pelota en el perímetro y se hizo fuerte en la zona pintada, regalando altura, contextura física y cantidad de hombres que puedan hacer mejor su juego en esa zona del parqué. Y, en todos los casos que ocurrieron durante el juego, puedo recuperarse inmediatamente de los pequeños momentos donde su rival fue más.

A la postre, resultó una de las claves para que local ampliara el historial de cuatro juegos ganados contra dos, durante la competencia 2017-2018. Gran juego del base (1,77 metros, 26 puntos, seis rebotes y seis asistencias)

Martín Cabrera, en el goleo y en la conducción por momentos, más allá que Eric Rouvner le haya propuesta hasta tres marcas diferentes durante los 40 minutos.

El cordobés se bancó 36,26 minutos en cancha, seguido muy de cerca por Agustín Carnovale (37,20 minutos en cancha, 20 puntos y seis rebotes) para uno de los mejores porcentajes de libres de la competencia.

En los últimos minutos, donde cada pelota pesa más de lo habitual, apareció el interminable Mariano ‘Bebo‘ Ceruti, con 6 puntos en fila y soportando una pelea desigual por físico y altura contra sus oponentes. Su actuación le valió el reconocimiento de su parcialidad y su aprobación en el debut.

DOS QUE NO ESTABAN EN EL LIBRETO

A falta de pivotes y alapivotes naturales, sobresalieron dos jugadores que no venían teniendo buenas actuaciones hasta la fecha.

Un enorme Guillermo Saavedra se hizo dueño de las tablas (10 puntos y 9 rebotes), luchó cuerpo a cuerpo con la figura visitante Jones (26 puntos y 4 rebotes) y contra el gran juego de Pablo Moya (12 puntos, 6 rebotes, dos recuperos y una tapa).

Cerquita en la zona pintada, apareció el cordobés Bernardo Ossela, con 15 puntos, 8 rebotes y un 50% en triples. Ambos, sin dudas, pasaron de actores de reparto a ser principales protagonistas de un nuevo triunfo villero.

AUSENCIAS SIN AVISO

Por el otro lado, desconocido Pablo Fernández (8 puntos en total, de los cuales 5 los convirtió con el juego definido) y los bases Martín Cequeira y Fabio Vieta, combinando 6 asistencias entre ambos. Demasiado poco para intentar ganar un juego.

Sin embargo, el gran déficit de Hindú Club estuvo en sus intentos de más allá de los 6,75 metros. Un lapidario 5 de 26 en triples y 27 de 50 en dobles, hablan a la claras que no fue su noche desde la media y larga distancia.

Además, Rouvner nuca pudo encontrarle la vuelta a la defensa zonal que le impuso Villa San Martín, equivocando reiteradamente los caminos en ataque y abriendo un serio interrogante hacia los que resta de competencia.

Además, sintió la escasez de puntos desde el banco, ya que su equipo es uno de los mejores en toda la competencia. Solamente convirtió 16 puntos, cuando la media supera los 30 por partido.

Y fueron 50 de los 78 intentos convertidos en la zona pintada. Toda una referencia al momento de analizar el juego.

Fue una vez más para Villa San Martín. La gente dio el presente y disfrutó de la intensidad de unos jugadores que estaban dispuestos a pagar cara una derrota. Intensidad, temperamento y sacrificio, primaron en unos. A otros, se los vio sin todas esas cualidades que terminan definiendo un clásico.

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