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EN VILLA ALLÍN DE FONTANA

Solidaridad y lucha de familias que conviven en un asentamiento

A un año de ocupar el lugar gestionan propiedad y servicios básicos.

La necesidad de una familia sin techo convocó a otras en la misma situación a organizarse y a tomar un terreno del Estado provincial en Villa Allín, Fontana.

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Entre otras tareas la agrupación Nueva Esperanza también realiza limpieza de basurales espontáneos en barrios de Resistencia.

 Casi un año después de tensiones y probables desalojos por la ocupación irregular unas 24 familias transitan el camino de la formalidad. En lo inmediato gestionan asistencia para lo básico: alimentos, salud, educación, trabajo, vivienda y servicios mínimos.

Oscar Aguiar, del movimiento Nueva Esperanza de Resistencia, los acompañó desde el comienzo y mostró trámites y lo mucho que aún falta lograr.

‘Peleamos para ayudar como ya hicimos con otras familias del Gran Resistencia y del interior; tomamos el terreno porque la gente necesita un lugar donde vivir‘, adelantó.

UNA PRIORIDAD

En la comunidad hay niños y personas en situación vulnerable. Por ejemplo un joven con parálisis cerebral que permanece en una cama, apenas cubierta con un angosto techo de chapa. La madre administraba la pensión por discapacidad y con otros dos niños vivían con lo justo en un pequeño espacio que alquilaban.

En el fin de semana se mudaron al terreno, confiando en una mejora. Para ellos todo es precario. Ayer permanecían a la sombra de un árbol y adaptándose a las precarias condiciones con ayuda de sus vecinos.

Por esa situación el movimiento pidió intervención de Desarrollo Social, que envió una asistente social y ayer recibía a integrantes en una oficina del ministerio.

LAS GESTIONES

Con 12 años de activismo en el terreno popular, Aguiar aseguró que también vienen gestionando alimentos, acceso a energía eléctrica, agua potable y opciones de trabajo remunerado. En los últimos meses se levantaron algunas casillas de machimbre u otros materiales provisorios, entre otros trámites, buscan obtener el registro de la propiedad inmueble ante la provincia.

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Al pedido de alimentos para la nueva comunidad en Fontana, Desarrollo Social envió una partida recientemente.

‘Al comienzo teníamos amenazas de desalojo porque creían que íbamos a ocupar un cancha de fútbol pero después se esclareció que era en un predio cercano‘, explica Aguiar.

UNA DESVINCULACIÓN

El dirigente acudió a NORTE para desvincular públicamente a una persona que originalmente se desempeñaba como referente de la comunidad pero que fue denunciada por intentar vender tres parcelas.

El movimiento se gestó y creció en Resistencia, aunque también tiene adherentes en varios puntos de la provincia. En la capital un equipo administra un copeo para niños de barrios y otro realiza trabajos de saneamiento (en Alem y calle 17) para la municipalidad.

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