Desigualdad de género en el mundo de la salud
En la Argentina las mujeres ocupan seis de cada diez puestos profesionales en el sector salud, pero ganan menos y son muy pocas las que acceden a cargos de decisión. Así lo revela un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que arroja también un dato claro sobre la mayor participación de la mujer en este campo: pasaron del 20 por ciento del sector en 1980 al 52 por ciento en 2016 y además son mayoría en casi todas las carreras de medicina del país.
El estudio, titulado “Género en el sector salud: feminización y brechas laborales”, es la tercera investigación de la colección sobre género que realiza el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en la Argentina que, básicamente, se propone responder una serie de interrogantes para saber si este proceso de feminización profesionalizada se ha traducido en una mejora en la inserción y condiciones de las trabajadoras de la salud, y en una mayor participación y representación en el sector. ¿Ha facilitado el desarrollo de trayectorias laborales en áreas de especialización tradicionalmente masculinas, la reducción de brechas de ingreso y el acceso a puestos directivos?, es otra de las preguntas que se plantea el trabajo.
Los resultados de la investigación confirmaron que, lamentablemente, pese a esa mayor participación femenina las brechas laborales persisten, es decir que ese incremento no fue acompañado por una mayor igualdad de género y tampoco mejoraron las condiciones laborales de las mujeres que ejercen la medicina. Los investigadores que llevaron adelante el estudio analizaron, entre otros datos, los aportados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y llegaron a la conclusión que los médicos perciben ingresos mensuales 19,6 por ciento más altos que las médicas, mientras que la brecha de ingresos en los puestos técnicos y operativos es de 12,3 por ciento. ¿Qué es lo que hace que persista la diferencia de ingresos y por qué es mayor entre las médicas profesionales y sus pares varones?, se interrogaron los responsables del trabajo. Al parecer la diferencia se debe, en buena medida, a la cantidad de horas trabajadas por varones y mujeres y a cómo distribuyen el tiempo entre el trabajo remunerado y no remunerado. En este último aspecto hay un dato que no es menor, y es que en la Argentina las mujeres siguen dedicando más horas a la organización de la casa y al cuidado de los hijos. Así lo confirma la investigación del PNUD cuando advierte que las trabajadoras del sector salud, profesionales, técnicas y operativas, dedican 4,8 horas al día al trabajo no remunerado, mientras que los varones dedican solo tres.
La menor brecha de ingresos entre los técnicos, en tanto, se debe a las modalidades contractuales, ya que una gran proporción es asalariada y está regida por convenios colectivos de trabajo, mientras que la mayoría de los profesionales son autónomos. Pero las brechas laborales también se observan en la distribución de las mujeres en las distintas especialidades médicas que —según el estudio— varía de una forma “sesgada” por atributos vinculados tradicionalmente con lo femenino y lo masculino. En ese sentido, el informe revela que las especialidades con mayor presencia de mujeres están vinculadas a orientaciones infantojuveniles -como hepatología pediátrica (casi 100% son mujeres), dermatología pediátrica (90%) o reumatología infantil (80%)-, mientras que en las áreas quirúrgicas la presencia femenina es muy baja -cirugía cardiovascular, de cabeza y cuello y tórax-, ya que menos de 10% son mujeres”.
Está demostrado que en los últimos años se produjo en el país una feminización en el campo de la salud, pero este proceso no se tradujo en una mejora en la inserción laboral y en mejores condiciones de trabajo para las mujeres. Es necesario que se dejen de lado los estereotipos de género y que desde el Estado se impulsen políticas públicas que permitan alcanzar una mayor igualdad entre varones y mujeres en el campo de la salud y la medicina.










