Resistencia23°Min. 20° • Max. 31°
Facebook

¿Libertad digital o dictadura camuflada?

Por Marcelo López - Ante el creciente consumo de redes sociales con la libertad como estandarte empiezan a develarse oscuros manejos que sacan a la luz prácticas diagramadas por un gigante con claros fines monopólicos.

El reciente escándalo de Facebook con la filtración de los datos privados de más de 50 millones de usuarios para ser usados con fines electorales por la consultora Cambridge Analytica deja entrever algunos de los mecanismos hasta ahora ocultos de la empresa de Massachusetts.

Bien es sabido que quien quiera descargar algunas de las apps más usadas en estos tiempos (Facebook, Instagram, Twitter & WhatsApp, entre otras) tiene que conceder el paso casi irrestricto a su dispositivo. Permitiendo así que estas empresas puedan acceder y controlar nuestro almacenamiento, agenda de contactos, cámara, micrófono, SMS, teléfono y ubicación.

Rota la barrera de la esfera privada de nuestros datos confidenciales algunas estas apps también pueden conocer nuestras contraseñas y datos de compras como tarjetas de crédito o débito. ¿Nos queda algo de privacidad? La respuesta no demora mucho en autocontestarse.

La gran carta que juegan estas usinas de información de la vida misma de las personas es que para pertenecer a ellas los cibernautas dan el consentimiento. Aquí aparece una veta donde el simple ciudadano, sin la intervención del Estado, queda desprotegido ante semejante actor del mundo digital.

FacebookPrivacidad.jpg

A 14 años de su fundación Facebook tiene actualmente más de 2 mil millones de cuentas activas. Hoy que la esfera digital es parte integrante del uso diario la red social reina es una necesidad para las empresas, entidades públicas y las personas. Si fuera un país tendríamos que hablar de un gigante con más habitantes que China (el país más poblado de la Tierra, con 1.373 millones de almas).

Ahora tiene sentido la famosa pregunta: ¿Qué estás pensando? También la continua búsqueda de Facebook por conocer nuestra simpatía por las películas, libros, actividades y comidas de preferencia (acaso nuestros consumos culturales).

Toda esa información es procesada y evaluada constantemente por verdaderos ejércitos de psicólogos y especialistas en marketing. Por ello no resulta raro que si queríamos averiguar el precio de una zapatilla aparezca un anuncio con el mismo modelo que hace un rato buscamos en el navegador.

Hasta aquí no pasaba nada alejado de los sospechado, el uso de información sobre gustos y preferencias con fines comerciales. El gran cuestionamiento llegó con el negociado que la empresa de Mark Zuckerberg hizo con una consultora que ofrece "microtargeting conductual", así como también "apoyo a campañas políticas. Las acusaciones indican que esta entidad utilizó la información privada de millones de usuarios de para crear anuncios políticos personalizados e influir en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016.

Parafraseando al sociólogo Manuel Castells, la revolución de la tecnología de la información es capaz de penetrar en todos los ámbitos de la actividad humana. Ante la penetración de Facebook, nuestros hábitos de consumo se traducen en procesos comerciales y políticos con alternativas limitadas y predeterminadas, prácticamente personalizadas, todo gracias a la precisión quirúrgica de los algoritmos.

Las prácticas de Facebook para dominar el mercado, han sido aplastantes. En 2012 compró Instagram por 1.000 millones de dólares, y en 2014 WhatsApp por 19.000 millones. Además la red social ha impedido la entrada de nuevos competidores. En 2013 quiso comprar Snapchat y ante la negativa de la aplicación Facebook reaccionó imitando su principal característica de temporalidad en sus tres redes sociales con 'Historias' en Facebook e Instagram y 'Mi Estado' en WhatsApp.

Mientras que iba ganando popularidad Facebook se convirtió en uno de los peores dictadores. Este proceso fue posible en gran medida por el desconocimiento del campo, la falta de regulación (en algunos países ya tienen algunas legislaciones) y la innovación, por lo que se adueñó de forma absoluta del mercado. También porque ha sido relativamente gradual la forma en que ha ido absorbiendo nuestros hábitos de consumo.

Actualmente Facebook nos tiene en sus manos porque "elegimos libremente" de las opciones que se escogieron de manera predeterminada a través de un algoritmo. El que estén cambiando las reglas de manera constante, nos pone en un papel vulnerable pues estas plataformas no son muy transparentes en sus políticas y el uso de nuestra información.

Es difícil pensar que masivamente daremos de baja nuestras cuentas de Facebook, por lo menos en la brevedad. Muchas horas del día pasamos conectados con nuestras comunidades, hemos creado hábitos de consumo y costumbres sociales en torno a esta red social, pero tal vez sea el momento de implementar fuertes regulaciones tanto legales como sociales.

Te puede interesar