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Charla con la poeta y antropóloga Elizabeth Bergallo

“Las mujeres están ocupando espacios de poder y visibilizando su problemática”

“Por estos tiempos están sucediendo cosas importantes e interesantes. Hoy las mujeres están interpelando los modelos de desarrollo, los modelos de consumo, la soberanía alimentaria, la salud, entre otros temas abordados”, explica. En esta charla con Elizabeth Bergallo abordamos en principio sus trabajos antropológicos, literarios y su posición ante el avance en la sociedad de un movimiento feminista.

Elizabeth Bergallo está coordinando una diplomatura en derechos humanos con el doctor Julio García en la subsecretaría de Promoción de Derechos Humanos. Su camino en la docencia se extiende en una diplomatura internacional en Pensamiento Ambiental Latinoamericano. “Ahí participan docentes y alumnos de América latina y se realiza online. Aquí doy una materia que es Racionalidades Indígenas y Pensamiento Ambiental Latinoamericano. Esa es una parte de mi vida”, explica. 

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“Hoy las mujeres están interpelando los modelos de desarrollo, los modelos de consumo, la soberanía alimentaria, entre otros frentes”, amplia Elizabeth Bergallo.

Estamos en algún lugar de Resistencia, el sol se mueve lento en alguna parte del horizonte, tenemos agua y la falta de luz nos empuja con un mate frío. Hay colores, sillones sobrios, almohadones, paredes cubierta de libros, fuera no se mueven los hojas.

Ella reparte su tiempo entre la literatura y la antropología, ante la pregunta de dónde se siente más cómodo cabila, se recuesta y se aleja en su sillón. Una pausa de algunos segundos sirve para que hienda en el ambiente los ruidos de autos a lo lejos. Vuelve.

“Por un lado está la antropología que es mi área de trabajo. Esto es donde me especialicé y es lo que vengo trabajando desde hace 20 años. Hice docencia, investigación, trabajé cinco años atrás en el Impenetrable con médicos del mundo, coordiné proyectos para médicos del mundo en el impenetrable. Después seguí trabajando sobre salud en el impenetrable. Hice investigaciones en antropología e hice publicaciones de antropología. Además realicé peritajes e informes antropológicos sociales vinculados a temas de derechos humanos y causas indígenas. Estas cosas sentía que debía hacerlo, lo sentía como una obligación, tenía las herramientas, la experiencia y el conocimiento”.

“Por otro lado mi visión de la literatura no está desvinculada de la antropología, ni el conocimiento en general. Creo que de alguna manera el acceso al conocimiento es transversal y pasa por una mirada antropológica y literaria. El acceso al conocimiento es posible uniendo estas dos cuestiones, lo literario, el conocimiento disciplinario, en distintos tipos de escritos que pude hacer ensayo, poesía, crónica, así que mi poesía no está desprovista de conocimiento antropológico. Siento que no son cosas distintas y creo que tienen mucho que ver una cosa con la otra”, resalta.

Durante estos años Elizabeth publicó poesía, narración, ha publicado crónica en algunos medios periodísticos y ahora está preparando un libro de crónico. Reina en su quehacer científico y literario una profunda libertad, mientras volvemos con el mate arremete, “me ubican en un lugar y no creo en ese encasillamiento. No creo en los encasillamientos, no sé si alguien puede decir yo soy poeta y nada más. Uno anda por la vida y encuentra diferentes lenguajes para expresarse”, subraya.

El jueves último fue el día Internacional de la Mujer y Elizabeth participó en diferentes actos, en la vigilia del día miércoles y en la marcha del jueves. “Vengo trabajando en materia de derechos humanos desde hace muchos años. Trabajé con la población indígena en los peritajes que hice, también estuve con médicos del mundo y siempre tuve un enfoque hacia derechos humanos. Mi actividad en la docencia de ninguna manera fue ajena a los derechos humanos. Siempre estuvo el tema presente”.

“Siento que en este momento hay un movimiento muy fuerte que va más allá del día internacional de la mujer. La mujer se viene empoderando y hay una toma de conciencia más ampliada sobre la real situación de la mujer. No es un eslogan, no es un definición gratuita, realmente hay situaciones y datos muy muy objetivos sobre la situación de la mujer”, explica.

Entre los datos más relevantes que se volcaron los últimos podía cabe señalar que entre el 1 de enero y el 28 de febrero hubo 47 femicidios en el país. “Esto es un dato real”, advierte. “La suma y los datos están, de igualmente modo no es una competencia de quien es el que más víctima y quien sufre dentro de un modelo capitalista. Pero objetivamente las mujeres y los niños son los que más sufren. Creo que la violencia en la intimidad, la violencia en los vínculos, la violencia familiar, la violencia institucional, estas son absolutamente reales y hay un estereotipo de la mujer que tiene siglos de historia que hace que la mujer sea vista para cumplir determinadas funciones en la familia y socialmente”.

— ¿Cuándo o en qué momento surgió en el país este movimiento feminista?

Es difícil quizás marcar con un hecho o una fecha determinante. Creo que hubo condiciones políticas a nivel nacional, provincial, que de alguna manera abrió una puerta al ingreso de libertades y a la recuperación de memorias. Hubo posibilidades de que las minorías, sectores o personas que están en mayor situación de vulnerabilidad se expresen con libertad. Entonces hubo una posibilidad para plantear la defensa de los derechos. Hubo un momento cuando la gente sale a la calle y esto pasó con la mujer, pasó con los indígenas y con muchos otros sectores de la sociedad. Esto no significa que todo haya mejorado pero se está luchando. Creo que es muchísimo lo que hay por hacer pero hay un empoderamiento de la mujer camino a batallar en cada frente.

En este tiempo hay una mayor expresión de toda la problemática de la mujer, del género, cuando más abran las libertades habrá más posibilidades de lograr avances en esta lucha. Hay que recordar que las instituciones están bastante enfermas, hay mucho por hacer por ese lado, hay estructuras de pensamiento, modelos de desarrollo, que de algún modo siguen pesando sobre la situación de todos y en especial en la mujer.

— También se podría hacer un apartado aquí con respecto a la mujer indígena.

La situación de la mujer indígena particularmente es frágil, por varias razones, principalmente porque falta mucho para reconocerlas social y culturalmente. Falta mucho por respetar todos los derechos que tiene esta población. Se sigue haciendo agua en estos temas. Hay sectores que hacen cosas, aún del gobierno, no todos lo hacen pero los pasos son muy pequeños ante tamaña historia.

En la provincia del Chaco hay líderes mujeres indígenas que tienen una enorme capacidad del liderazgo y con una enorme conciencia, una de ella es Elizabeth González. También hay muchas otras mujeres que la vienen peleando desde hace años. Hay mucha conciencia de su historia, de su memoria, de quienes son y están llevando adelante procesos interesantes.

Hay que entender también que en estos tiempos políticos no es posible estar solo. Nadie puede estar solo. Hay ciertas cosas que se van agravando. Hoy estamos viviendo un modelo de desarrollo devastador, extractivista, que arrasa de diferentes maneras los territorios indígenas y no indígenas.

“El movimiento de mujeres está interpelando los modelos de desarrollo”

Sobre el alcance del movimiento de mujeres Elizabeth Bergallo sostiene que ya esto va más allá de América latina. “Creo que hoy el movimiento feminista va más allá de América latina. En el Día Internacional de la Mujer ha habido una marcha mundial de las mujeres, hay algo sumamente interesante en este movimiento. De algún modo esto permite redes de articulación con mujeres y personas que están próximas al mejor sentido de este movimiento en el mundo. Entonces esto es interesante. Hoy las mujeres están interpelando los modelos de desarrollo, los modelos de consumo, la soberanía alimentaria, la mujer es la que está más próxima al conocimiento de estas realidades”, sostiene.

“Está habiendo algo que estaba invisibilizado y es la expresión de diversidades a un nivel que estuvo antes invisible. Para dar un ejemplo, en la noche de la vigilia en la plaza 25 de Mayo hubo una diversidad de expresiones de mujeres que fue maravilloso. La expresión de la diversidad y con libertad, al mismo tiempo tan diferente a otro tipo de encuentro coordinados por otros. Los talleres fueron un reflejo de situaciones que estaban invisibilizadas y me parece interesante poder palpar estas cuestiones”.

Por último ella se atreve a un repaso de los estereotipos de la mujer. “Vamos comenzado por la visión de la mujer en la Edad Media, la inquisición fue contra la mujer porque era la más débil y más propensa a la tentación, esa imagen más vinculada a lo diabólico. Pasando después a la modernidad donde la mujer pasó a ser un objeto de consumo. En todo esto la mujer se fue quedando sola porque fue perdiendo los espacios de mujer, donde la mujer podía juntarse, reunirse, contarse sus cosas y fortalecerse. De hecho los espacios públicos siempre han estado ocupado por los hombres. Aquí no se plantea solamente se reconozca los derechos de la mujer sino también se plantea un cambio de vida, un cambio de modelo de orden social y que de alguna manera nos humanicemos”.

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