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El asesinato de un policía abre un doloroso debate social

SÁENZ PEÑA (Agencia). Gustavo Ojeda tenía 28 años. Era cabo de la policía y trabaja en Napenay y murió en cumplimiento del deber. Dejó dos hijos y muchos sueños por cumplir.

Fuentes policiales señalaron que el pasado domingo, cerca de las 22, se recibió un llamado donde un hombre contó que una persona, junto a otros dos acompañantes, amenazaban con un cuchillo a su hijo de 19 años y tomaba idéntica actitud amenazante hacia otras personas que estaban en el lugar, muy cerca del Registro Civil.

Recorrida

Los policías salieron en el patrullero inmediatamente de recorrida y con los datos de las características de los sujetos, fueron ubicados en la vereda de un mercadito, frente a la plaza central.

El hombre que había sido denunciado por tener un cuchillo estaba acompañado por dos jóvenes más.

Los agentes se acercaron e intentaron verificar si tenía “un arma blanca”.

Según se informó, “allí se produjo una discusión y de manera inesperada, el cabo Ojeda recibió una certera puñalada en el pecho lanzada por un sujeto de apellido Gómez, que le perforó el corazón, llegando al hospital de Sáenz Peña ya sin vida. Luego, el homicida se entregó ante las autoridades policiales”. Cuadro de situación El caso conmociona a todo el interior chaqueño, y pone de relieve el cuadro de situación de violencia ante el que se enfrentan a diario los efectivos policiales.

Hechos de violencia

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El cabo primero Gustavo Ojeda, asesinado de una puñalada mientras intervenía en un procedimiento en Napenay.

Lo ocurrido en la noche del pasado domingo en la localidad de Napenay vuelve a poner en discusión la grave situación que se evidencia en materia de violencia en distintas circunstancias en las calles o hechos delictivos y el deterioro casi in extremis del tejido social, conde la ruptura de instituciones y valores fundamentales para el desarrollo de una sociedad.

Además otra cosa que preocupa, como ya lo viene exponiendo desde hace tiempo NORTE, es el fácil acceso a las armas que tienen los civiles que combinado con el consumo en grandes cantidades de alcohol y otras sustancias conforman un caldo de cultivo de alta volatilidad, que muchas veces desembocan en desordenes, disturbios y hechos violentos que terminan en situaciones graves como la muerte, tal ocurrido en el caso del cabo Ojeda.

La agresión

Según se supo, el puntazo recibido por el cabo primero Ojeda no le dio oportunidad de sobrevida, ya que fue certero, provocado por alguien por su profesión (carnicero) conoce a la perfección el manejo de un cuchillo. “Herida toráxica a la altura del sector espacio intercostal que le perforó el corazón”, indicó el examen practicado momentos después del deceso por el médico policial Marcelo Senna.

Eso provocó que llegara “sin signos vitales, sin pulso, en paro cardiorrespiratorio” anunció el médico de guardia del Hospital 4 de Junio, Daniel Ramos tras recibir al policía, que había sido trasladado desde el puesto sanitario de la localidad de Napenay donde prestaba servicios y ocurrió la agresión.

Ojeda junto a un compañero, su camarada Mauro Sosa acudieron al llamado telefónico efectuado por el supuesto hostigamiento que sufría un joven, que junto a su padre visitaban la localidad, en la zona de la plaza principal de la ciudad.

Recorrida

Hacia allí fueron, realizaron una breve recorrida por la zona y logran individualizar al supuesto hostigador que no era quien finalmente habría atacado de manera salvaje y llevara a la muerte al efectivo policial.

Este estaba acompañado por el supuesto asesino y otro individuo y las características coincidían con las aportadas en la denuncia.

Por ello los policías se acercaron a estas tres personas por el hecho denunciado y ante las intenciones del personal policial de realizar un cacheo para corroborar si tenían en su poder algún arma, “estos reaccionaron violentamente, en apariencia intentando aprovechar la superioridad numérica, agrediendo verbal y físicamente a los policías“.

Forcejeo

La situación se tornó compleja y a pesar de la inferioridad numérica, Ojeda intentó reducir a uno de los sujetos de apellido Gómez, pero resultó fatal. Mientras forcejeaba, el atacante con un cuchillo de importantes dimensiones le aplicó al cabo Ojeda una certera puñalada en el sexto espacio intercostal, que le interesó el corazón, lo que no le dio oportunidades de supervivencia, ya que de inmediato al ver la gravedad del cuadro, su compañero no dudó un instante y lo llevó al centro de salud de la localidad desde donde fue derivado de urgencia al Hospital 4 de Junio, donde al ingresar a la guardia de urgencias los médicos nada pudieron hacer puesto que llegó sin signos vitales y en paro cardiorrespiratorio.Al ver la situación, los agresores se dieron a la fuga, dejando abandonada una motocicleta de 110 centímetros cúbicos.

En la comisaría

Luego de haberse dado a la fuga en un automóvil Citroen de color negro, de acuerdo a la información brindada por la policía, cerca de la medianoche del domingo, el supuesto asesino del policía se entregó en la comisaría Segunda de esta ciudad.

H.G. (32) llegó de manera espontánea a la comisaría ubicada en el barrio Belgrano al sur de la ciudad donde quedó alojado, mientras que 45 minutos más tarde todas las unidades policiales que estaban alertadas tras el trágico hecho lograron la detención de otro de los sujetos involucrados en la refriega con los uniformados, J.E.M. (29) mientras queda por capturar al tercero, H.R.

En el lugar del hecho también se logró el secuestro del arma presuntamente utilizada para cometer el crimen del cabo Ojeda.

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