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Un recinto sin abucheos ni gritos y con pañuelos verdes

Especial NA por Pablo Sieira - A diferencia de sus dos exposiciones anteriores, el presidente Mauricio Macri se encontró esta vez con un recinto calmo, con muy pocos de los ya clásicos carteles de protesta que la oposición suele colgar en las bancas pero sí varios pañuelos verdes, símbolo de la campaña por la despenalización del aborto.

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La diputada de Libres del Sur Victoria Donda, sus pares del  Frente de Izquierda y casi todas las del Frente para la Victoria  lucieron en sus cuellos los pañuelos verdes y, por si alguien se  olvidaba de ese distintivo, Mayra Mendoza, la abanderada del  kirchnerismo en la causa pro aborto, llevó una tanda extra para  repartir antes de que empezara la sesión.

Los hombres que están a favor de la despenalización optaron  por poner los pañuelos sobre sus bancas, con la notable excepción  del oficialista Fabio Quetglas, el único legislador que se lo ató  al cuello como sus colegas femeninas, y en el otro extremo del  recinto, la radical Josefina Mendoza se sumó a la movida: en  total se vieron 35 pañoletas. 

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Si bien los carteles con mensajes de protesta son -desde hace  varios años- un clásico de la apertura de sesiones, esta vez hubo  apenas tres: uno decía “Aborto legal para no morir”, otro  “Reincorporación ya de los despedidos” y el último “No sobra  nadie”, frase que alude a la situación del INTI.

A las 10:30 la vicepresidenta Gabriela Michetti abrió la  sesión de la Asamblea Legislativa con un pedido para izar la  bandera a media asta y hacer un minuto de silencio en homenaje al  diputado radical Héctor Roquel, fallecido el último miércoles.

Minutos antes de las 11:00 el Presidente arribó al Congreso y,  desde la explanada, se dio media vuelta para saludar aunque la  Plaza del Congreso estaba vacía.

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A las 11:02 abrió su exposición con un homenaje a los 44  tripulantes del submarino “ARA San Juan” que provocó una ovación  de pie iniciada por el oficialismo y contagiada a la oposición,  aunque los diputados y senadores kirchneristas se miraron entre  ellos unos segundos, como preguntándose si debían pararse o no;  finalmente lo hicieron.

Mientras leía su discurso, Macri no fue interrumpido por  ningún grito ni abucheo, contrariamente a lo que se esperaba en  Casa Rosada, acostumbrados a ese tipo de manifestaciones que  generalmente provienen del sector izquierdo del hemiciclo, donde  se ubica el FPV, que esta vez se limitó a escuchar.

En esa nueva actitud tuvo mucho que ver el presidente de esa  bancada, Agustín Rossi, quien en la reunión de bloque previa a la  sesión los instruyó a escuchar en silencio y, según supo NA,  también le bajó al pulgar a la pícara sugerencia de un legislador  de poner como ringtone de algún celular la melodía de lo que  cantan por estos días las hinchadas de fútbol.

La quietud del recinto sólo se vio interrumpida por los  aplausos de la bancada oficialista, que la mayoría de las veces  empezó por iniciativa de una entusiasmada Cornelia Schmidt  Liermann, diputada de Cambiemos que no dudó en arengar -dos  veces- con un coloquial “¡Vamo!”.

Cada una de las propuestas legislativas de Macri fue seguida  por aplausos de variada intensidad, dado que algunos legisladores  de Cambiemos dejaron pasar varias oportunidades para celebrar el  discurso, como la diputada Karina Banfi, que durante buena parte  de la sesión estuvo con la vista clavada en su celular.

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Uno de los momentos aplaudidos con mayor enjundia, acompañado  por ese “¡Vamo!” de Schmidt Liermann, fue cuando el jefe de  Estado señaló: “No podemos acordarnos de la educación sólo en el  momento de las paritarias”.

El entusiasmo de la diputada fue tal, que en uno de los  últimos tramos de la presentación alentó -aunque tibiamente- el  canto característico de Cambiemos que dice “Sí, se puede”, pero  nadie la siguió y tuvo que esperar hasta el final del mensaje  para escuchar a sus compañeros hacer ese coro.

Pese a los pañuelos verdes, a la idea de mostrar apoyo a la  despenalización del aborto, el Frente para la Victoria y el FIT  no se sumaron al aplauso cuando Macri dijo que estaba a favor de  que el Congreso debata ese tema, y sólo Donda realizó esa  concesión.

Como dicta el protocolo, todos los ex presidentes son  invitados a la apertura de sesiones ordinarias pero esta vez sólo  asistieron Eduardo Duhalde y Adolfo Rodríguez Saá, que es senador  nacional y miembro de la Asamblea Legislativa al igual que  Cristina Kirchner y Carlos Menem, que decidieron faltar.

Hubo un intento de invitar a María Estela Martínez de Perón  pero hace cinco años que nadie puede encontrar su dirección y,  por ello, no es posible hacerle llegar la invitación formal.

De los 24 gobernadores sólo asistieron seis, que se ubicaron  en un palco a la izquierda del estrado presidencial con el jefe  de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y los  gobernadores de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, y de Jujuy,  Gerardo Morales, todos de Cambiemos, en primera fila.

También concurrieron los gobernadores peronistas de Salta,  Juan Manuel Urtubey; de Entre Ríos, Gustavo Bordet; de San Juan,  Sergio Uñac y el de Chubut, Mariano Arcioni, y detrás de ellos la  cúpula de las Fuerzas Armadas, además de los jueces de la Corte  Suprema de Justicia, encabezados por su presidente, Ricardo  Lorenzetti.

Fuente: NA.

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