Brasil: no hay patente para la soja de Monsanto
La Justicia declaró nula la patente de la soja Intacta (r) de Monsanto, en sentencia de primera instancia sobre una controversia por el pago de derechos de propiedad intelectual de la semilla. La medida puede resultar paradigmática a nivel regional para los negocios de la mega-corporación y sus prácticas comerciales. Expertos temen que pueda abrirse un escenario conflictivo para los agronegocios, ya afectados a nivel mundial por el cambio climático.
La Asociación de Productores de Soja y Maíz del Mato Grosso (Aprosoja), que promovió la acción judicial, y el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INPI), que emitió el informe en el cual dictaminó la nulidad de la patente de la soja Intacta de Monsanto, celebraron el fallo de primera instancia de la Justicia Federal.

En noviembre de 2017, Aprosoja presentó ante la Justicia una solicitud de nulidad de la patente de la soja Intacta de Monsanto, al considerar que el registro no cumple los requisitos previstos en la Ley de Propiedad Industrial. Lo hizo a partir de un estudio sobre la semilla con patente PI 0016460-7 de Monsanto, que impulsó la asociación que nuclea a los grandes productores: “No informa ni demuestra técnicamente cuáles son las construcciones genéticas originalmente desarrolladas, de manera que no es posible inferir hasta qué punto existe efecto técnico innovador necesario para la concesión de patente”.
El documento señala también que “Se observó que la patente no revela íntegramente la invención, de modo que, al final del período de exclusividad (veinte años), pueda ser empleada libremente por cualquier persona (como producto genérico), evitando así que una empresa se apropie indebidamente de la tecnología por un plazo indeterminado”. Agrega que “Ahora en segunda instancia la Justicia Federal aguarda los fundamentos de la empresa (Monsanto). Tras la presentación, la Justicia deberá fallar sobre el pedido de Aprosoja de suspender definitivamente los efectos de la patente por medio del cese de cobro de regalías”, indicó el comunicado.
No es la primera vez que Aprosoja enfrenta a Monsanto legalmente. En 2012 la entidad detectó que la filial brasileña de Monsanto cobraba regalías por la patente RR (apta para glifosato) vencida en 2010, lo que llevó a que la Federação da Agricultura e Pecuária do Estado de Mato Grosso (Famato) demandara a la compañía, por lo que Monsanto debió suspender la práctica.
Los grandes productores agrarios buscan escapar de lo que consideran “políticas extorsivas” de la corporación Monsanto, que “se queda con una parte de nuestro trabajo”, según denunciaron. Los productores también han logrado que el presidente Michel Temer impulse medidas para facilitar el registro de nuevos herbicidas, y para que la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), dependiente del Ministerio de Salud, retenga la información a través de su asesoría de prensa. La Aprosoja representa a productores de soja y maíz de escala industrial en el estado de Mato Grosso. Cuentan con más de cinco mil asociados que defienden sus ingresos en una zona de gran producción agrícola con tierras altamente productivas.










