En floricultura, Colombia lo hizo
Para los floricultores colombianos el Día de San Valentín es mucho más que el día de los enamorados. Este año, en las semanas previas a esa celebración, los integrantes de la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores lograron colocar en Estados Unidos alrededor de 600 millones de tallos de 1.600 variedades, ratificando así la decisión de conquistar el codiciado mercado norteamericano y posicionar a Colombia como país productor.
De hecho, el país del célebre García Márquez es en la actualidad el mayor productor de flores de América Latina y a escala mundial solo es superado por Holanda, líder histórico en el comercio de flores cortadas. Un aceitado mecanismo de producción y exportación ha brindado muy buenos resultados para los productores colombianos de este sector que genera en el país sudamericano 130.000 empleos de calidad, y lo afirma en la carrera por un mercado global que, se estima, factura más de 100 mil millones de dólares al año.
Fueron necesarios más de 30 vuelos diarios desde Colombia hacia Miami, Florida, para poder garantizar que este mes los 600 millones de tallos llegaran a tiempo a las florerías norteamericanas antes del Día de los Enamorados, y un operativo similar realiza todos los años la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores ante la proximidad del Día de la Madre, a través de un plan bien coordinado que permite proteger en forma adecuada el transporte de carga de flores de exportación en esas dos fechas claves para la comercialización de tan valioso producto.
Se trata del llamado “Plan Pétalo”, un dispositivo de seguridad que tiene como objetivo evitar la contaminación y el hurto de flores desde la salida de los cultivos hasta la terminal de carga internacional del aeropuerto El Dorado, la principal estación aeroportuaria de Colombia.
Según informa la entidad que nuclea a los exportadores, este mecanismo cuenta con el apoyo de la Policía Nacional colombiana, los departamentos antidrogas y las autoridades aeroportuarias, lo que ha permitido reducir a un mínimo los incidentes de contaminación de la carga y disminuir el tiempo de las inspecciones.
Gracias a esta estrategia, los productores colombianos han logrado que el 74 por ciento de las importaciones de flores que recibe anualmente Estados Unidos san de origen colombiano.
También Ecuador trabaja para consolidarse como país exportador de flores de alta calidad, aprovechando las particulares condiciones de clima que ofrece su posición geográfica y la mayor exposición solar que tiene durante el día comparado con otros países productores.
A tal punto ha llegado el desarrollo de la floricultura en este país que en los últimos años una parte significativa de su producción fue vendida incluso a Holanda, algo que parecía imposible si se piensa que el país de los tulipanes es sinónimo mundial en calidad en flores.
Desde otra posición, mucho menos favorable desde el punto de vista climático, los productores de Israel han sabido sacar provecho de herramientas como el riego por goteo de alta tecnología para obtener flores aún en un suelo de características desérticas y semiáridas. Desde sus modernos invernaderos salen las variedades que se exportan a Europa y que compiten, de igual a igual, con los productos que llegan desde la propia Holanda.
Si se tiene en cuenta que la floricultura ha demostrado ser una actividad productiva con un gran perspectiva de crecimiento, debido fundamentalmente al aumento de la demanda que ha experimentado el mercado internacional en los últimos años, cabe preguntarse qué hace falta para que el Chaco pueda comenzar a transitar el camino de la producción de flores para exportación, aprovechando todo el potencial del Centro Biotecnológico Agrícola-forestal que surgió a partir de la valiosa experiencia de la Escuela de Educación Agropecuaria Nº 13 de Jardinería de Resistencia.
Si en apenas tres décadas los colombianos lograron convertir a su país en el segundo exportador de flores del mundo, no es descabellado pensar que en el Chaco, con esfuerzo, mucha dedicación de los productores y apoyo estatal, se pueda convertir a la floricultura en una más que interesante actividad para pequeños y medianos productores de la provincia. Se estima que el 99 por ciento de la producción argentina de flores tiene como destino el mercado interno.
Como se planteó ya en otras oportunidades, este es un sector que con un adecuado apoyo podría convertirse en un importante generador de puestos de trabajo a nivel local.










