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Cerrar la grieta, una tarea pendiente

Un sondeo de opinión realizado por dos consultoras privadas reveló que, en el último año, siete de cada diez argentinos tomó distancia de amigos o familiares por no compartir el mismo enfoque político respecto a la realidad del país. Se trata de la famosa “grieta” que divide y coloca en veredas opuestas a la sociedad argentina pero que, en rigor, no es un fenómeno nuevo sino que, si se observa con una mirada desapasionada, se puede encontrar en distintos momentos de la historia nacional.

La encuesta que arrojó estos resultados fue elaborada por las consultoras de opinión pública Trespuntozero y Taquion, con más de mil consultas que se realizaron en la segunda quincena de enero pasado en ciudades de todo el país, a lo que se sumaron encuestas telefónicas y datos extraídos mediante la aplicación de “focus group”, una técnica cualitativa de estudio de las opiniones o actitudes de un grupo de personas que se toma como muestra. En este caso se reunieron grupos de personas con determinados perfiles en función de la demografía y los intereses particulares y se las indagó en sus actitudes y reacciones frente a la idea de la llamada “grieta”. En sus respuestas, siete de cada diez encuestados reconocieron haber discutido con amigos o familiares por temas vinculados con la actualidad política del país en los últimos doce meses; mientras que dos de cada diez admitieron que dejaron de verse con amigos por temas de política y uno de cada diez aceptó que incluso llegó a una situación de agresión física con otras personas por este motivo. Como se puede apreciar, se trata de un asunto que parece haber calado hondo en el espíritu de muchos argentinos en los últimos años y que amerita la búsqueda de alternativas y propuestas válidas para poder superar este conflicto.

Debe señalarse que, en rigor, no es un problema exclusivo de la Argentina o de los argentinos. Todas las naciones del mundo sufren, con distintos matices, tensiones propias de la vida en democracia. Algunas como Venezuela -por ejemplo-, han llevado al extremo esas divisiones, mientras que países como Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca, donde el Estado de bienestar construido a lo largo de muchos años ha permitido erradicar las hirientes desigualdades y limar la mayoría de las asperezas, parecen haber logrado una fórmula que siempre facilita el tendido de puentes entre los distintos sectores de la sociedad.

Si se acepta que los consensos absolutos no existen, lo mejor que puede hacer la sociedad argentina es no alarmarse frente a la diversidad de ideas, ante las distintas posturas políticas, como si siempre tuviera el precipicio por delante, y predisponerse al debate plural y respetuoso con todos, amigos, vecinos y familiares, incluso con aquellos que están en un lugar diametralmente opuesto al de uno.

La encuesta a la que se hace referencia aquí reveló también que los consultados perciben que existen dos modelos de país en constante tensión y al ser preguntados sobre el papel que juega el sistema democrático en este escenario, la mayoría de los que manifestaron ser votantes kirchneristas señalaron que la democracia debe tener entre otras metas la de “garantizar la igualdad de oportunidades”, mientras que ante la misma consulta los votantes de Cambiemos señalaron que la democracia debe servir para “luchar contra la corrupción”. Si se observa tomando cierta distancia se puede ver que, en el fondo, ambos grupos tienen razón, y que una meta no tiene necesariamente que ser opuesta a la otra. Dicho de otra manera, la lucha contra la corrupción y la promoción de la igualdad de oportunidades son perfectamente compatibles y sería interesante que cada ciudadano, más allá de su identidad partidaria comprenda que puede aspirar a que los dirigentes en quienes deposita su confianza se comprometan y trabajen para lograr ambos objetivos.

La política no debe seguir siendo uno de los principales motivos de enfrentamiento en la sociedad argentina, sino que debe ser una herramienta para construir una sociedad más justa, que premie las conductas honestas, castigue las prácticas corruptas y brinde igualdad de oportunidad para todos.

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