Seba Ibarra: “Me gusta expandirme”
El músico, autor y compositor chaqueño Seba Ibarra accedió a una charla íntima. Hablamos de sus procesos creativos, de su música, de la importancia de la palabra dentro de la música, entre otros temas.
También comentó que ya se encuentra preparando un cuarto material discográfico junto a los Iéié Mariguos. “Ahora estoy con la formación de “Iéié Mariguos”.

Ellos me traen todas las raíces africanas, iéié es un canto ritual que hacen y mariguos representa la intención de que la música te puede limpiar y cargar de energías.
A veces parece algo utópico pero aquí sucede y se percibe en la piel. Alito Fernández y Bruno González son gente que te limpian o te brinda una energía especial”, musita mientras se encienden sus ojos. Al principio de la charla todo es silencio.
El bullicio de la ciudad se apaga en el bar. El sol hiende algunos espacios mientras trinan los pájaros en el patio. Se rompen los sobrecitos de azúcar mientras el aroma del café frío se eleva e inunda la sala. Hace calor.
Mientras Miguel Romero se dispone a realizar alguna toma prendemos el grabador, lo ubicamos a un costado y nos olvidamos de sus funciones. Seba sonríe, una sonrisa que viene de atrás, de otro tiempo. Ha creado canciones, sigue escribiendo e hizo un proyecto con música para los más pequeños titulado Tierra Verde.

Desde hace unos años lleva su música a las escuelas de la provincia en bicicleta con su guitarra a la espalda. En el 2006 editó el disco Collage del Río, en el 2009 Palimay, en el 2012 Infrenable Paraíso.
Además hay un disco suyo editado en Japón que reúne temas de estos tres discos titulado Niño Paraná.
Entre las composiciones de Seba podría nombrar Niño Paraná, Pseudo Chamamé, Pan del río, entre tantos otros. Entonces tomamos esta faceta creativa para comenzar la charla que tuvo lugar a mediados de noviembre del 2017 y que hoy, febrero de 2018, se materializa.
Quizás él ya haya cambiado de opinión con respecto a ciertos temas aunque la línea fundamental está intacta. Este es un boleto al universo de Seba Ibarra.
— ¿Cómo es tu proceso creativo?
En mi camino musical hay varios procesos creativos. Hay algunos que son muy espontáneos y su raíz viene de emociones fuertes, un golpe de amor, una discusión, algo de amor que vi en la calle.
Estas y otras cosas a veces me llevan a tocar la guitarra y siento que eso que estoy tocando significa eso que viví. Ahí puede salir música y son momentos muy particulares.
Me pasaron pocas veces pero esas canciones las quiero mucho. Son canciones que aparecieron de lugares no buscados. Hay algunas grabadas en los discos y hay otras que están por ser grabadas que salieron bajo este proceso creativo. Este es el proceso quizás más sencillo para componer.
Tenés herramientas, sos un tipo que tocás la guitarra, te está pasando algo fuerte y de pronto ya hiciste muchas canciones. De pronto el inconsciente te lleva de la mano por esos procesos creativos muy bellos. Es como un juego y me encanta.
Además tiene mucha emoción porque después la podés cantar por años y no te cansás nunca de cantarla. Después hay otro proceso donde me pongo a jugar con la guitarra y con las melodías.

A veces van quedando melodías grabadas y después voy pensando en una letra. Algunas quedan en camino y otras dan muy buenos resultados. También tengo otro proceso más.
Es un proceso lindo también que es la aprehensión. Me ha pasado varias veces. Por ejemplo cuando hicimos el disco para chicos, Mauro Siris era el productor del disco Tierra Verde y faltaba una canción. Entonces me dice sería lindo que esa canción se llame ‘el último que apague la luz’.
En ese momento, un domingo a la mañana, le llevo la canción y me dice que no porque era muy triste. Era un tema que hablaba de un muro que se ponía en el río para detener el agua. Los peces no podían pasar y Mauro me insiste en que era muy triste. Faltaban veinte días para grabar.
Volví a mi casa y con esa misma letra escribí otra canción que decía lo mismo pero todo más solapado, ocultando y llevándolo todo al fondo. Tengo varios ejemplos de estos. Con Esteban Peón también me pasó lo mismo y les estoy agradecido.
El tema “Semilla de Samuhú” me encanta hoy como quedó gracias a su observación. Otros productores desechan directamente la canción.
También en una oportunidad me han encargado un tema para Resistencia. Yo quería escribir algo para el 2 de febrero, en realidad en todo lo que escribo está Resistencia pero bueno empujado un poco escribí algo puntualmente sobre el aniversario de la ciudad. Hace poco esta canción la interpreté en los múltiples festejos de los 140 años de Resistencia.
— ¿Sos de poner un tiempo para componer?
No. No me pongo plazos pero sí me observo y si pasa un mes o dos sin componer me preocupo. Entonces ahí me pregunto qué está pasando. Da un poco de miedo o vértigo responderse por qué no estoy escribiendo.
Pero también pasó que este año estuve muy ocupado, hubo mucha actividad con Tierra Verde, la propuesta de Ruta Nacional Canción, los viajes. Ahora estoy muy entusiasmado con los Iéié Mariguos. Quiero que este proyecto se mueva. A fines del 2017 viajamos a Misiones, Córdoba, La Plata, Buenos Aires, Entre Ríos y también hicimos parte del interior del Chaco.
Salir a mostrar las canciones también es parte de la vida musical y es menos tiempo para componer. Ahora me doy cuenta de que hay mucho tiempo arriba de una canción. Antes no sabía que le dedicaba tanto tiempo. Estoy trabajando en el nuevo disco que será percusión, guitarra y voz. En un principio. Los temas están definidos. Lo que falta es seguir grabando. El proceso va lento pero va.
— Tu música se abre en un universo sin frontera de géneros, ¿cuál es tu relación con la música?
Me gusta más expandirme a tener que profundizar en algo. Puede ser un defecto o una virtud pero es el modo en que trabajo, búsqueda de la música. Creo que es un defecto pero vamos a convertirlo en virtud, esa es mi postura. Me declaro minimalista.
Por ejemplo, para mí el chamamé es un género más dentro de la música latinoamericana que es lo que nosotros abordamos.
Es un género muy importante. Para mí lo incluyo en mi repertorio como parte de una gran familia de géneros. Esta música representa a esta región. Me gusta este lugar de indefinición de género. Es un lugar que uno adopta, yo me pongo en este lugar donde nada es tan absoluto también para abrir la percepción del otro.
Quizás busco la aceptación de lo diverso. Es un granito de arena a esa aceptación de lo diverso en la vida cotidiana y en la música. Trato de ampliar lo más que pueda mi mundo y eso creo que se traduce después en la música. Me siento bien en no tener un género definido aunque sea más difícil acceder al público.
— ¿Cuán importante es en tu música la palabra?
La palabra se nutre de la lectura, me gusta mucho leer y ahora ando leyendo poco por la misma razón de que estoy componiendo poco. Me gusta leer porque inspira. No podría ser escritor pero los quiero alcanzar por medio de la canción. Los quiero alcanzar por el respeto y por el amor que le tengo a la literatura.
Las palabras son muy importantes para mí aunque no sea poeta o escritor. Le tengo mucho respeto a la palabra, amo lo que estoy escribiendo y lo escribo con mucho respeto hasta donde llegue.










