La historia de los vehículos del Papa
Desde la década de 1930 los Papas tienen automóviles pero la historia del “papamóvil” es relativamente nueva, comenzó con los 105 viajes que realizó Carol Wojtyla cuando se convirtió en un símbolo de su papado.
Hasta entonces todos los pontífices tuvieron vehículos oficiales pero no se habían ganado la definición conocida tras la huella dejada por el “Papa viajero”.
Se le dice “Papamovil” al vehiculo preparado especialmente para que el Pontífice sea visto por las multitudes en sus recorridas y en especial al que utiliza para salir a la Plaza de San Pedro en ocasiones especiales, como la Semana Santa. Aparte de esto el Pontífice recibe por año numerosos vehículos como presente de las fábricas los que generalmente son entregados a diversas arquidiocesis alrededor del mundo para ser subastados con fines beneficos.
Juan XXIII fue el primer Pontífice que disfrutó de aire acondicionado. Sobre las puertas se grabó el escudo de su papado. En 1965, durante el papado de Pablo VI, este coche fue sustituido por una versión especial del Mercedes 600. Éste, a su vez, fue sustituido en 1967 por varios Mercedes 300 SEL, todos ellos tipo Landaulet, una clase de carrocería especial para los jefes de Estado. Muchos otros vehiculos fueron preparados para el uso del Papa en giras y luego donados. En 1979 tras la visita a EE.UU Ford regaló un Lincoln Continental a Juan Pablo II. El coche viajó al Vaticano y fue matriculado SCV1. Más tarde fue cedido a Caritas para subastarlo, y fue adquirido por un coleccionista alemán. Hace tres años, el coche estuvo a la venta en la web alemana de eBay. Sólo tiene 10.620 km y los relojes del interior son Cartier. Probablemente, Juan Pablo II jamás se subió a él y su valor histórico será indudable, pero su precio de salida fue de 30.000 Euros.
El primero

El primer coche oficial del Papa con la patente SCV fue un Mercedes Nürburg 460, que la marca de la estrella le regaló en el verano de 1930 a Pío XI que únicamente lo usó para dar algún que otro paseo por los jardines del Vaticano. La carrocería y el interior fueron modificados por Pullman y, además de los controles de dirección, contaba con una tapicería de seda color púrpura y un lujoso trono giratorio. Una curiosidad: al coche, que era capaz de alcanzar los 100 km/h y se le dotó desde el principio con su propio santo (una talla de San Crístopher). La limusina fue completamente restaurada en los años 80 y recibida por Juan Pablo II y todavía sigue perteneciendo a la Santa Sede.
Mercedes 300 D.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el primer vehículo papal fue un Mercedes 300 D, conocido como el Mercedes Adenauer, por ser el que utilizaba el primer canciller de la RFA, Konrad Adenauer. El vehículo, al igual que muchos otros a lo largo de los años, fue donado por la casa Mercedes, que realizó un carrozado especial para el que se alargó la distancia entre ejes en 450 mm y se creó un amplio techo blando que cubría la zona posterior.
El más modesto

El más modesto de los Papamóviles fue un Auteco Torito RE de industria colombiana que Francisco usó durante su encuentro con comunidades religiosas en el Centro de Eventos La Macarena. El vehículo fue construido en la legendaria ensambladora colombiana de motocicletas y pintado de blanco y se modificaron algunos ítemes de carrocería, eliminando el techo y ampliando el espacio de la cabina adicionando agarraderas especiales y escalones para facilitar la entrada y salida del Sumo Pontífice. En los costados de la carrocería se incluyó el escudo oficial del Vaticano. La conducción estuvo a cargo de un funcionario autorizado por la Seguridad Vaticana.
El Jeep brasileño

Cuando visitó Brasil, a Francisco se le preparó un Papamóvil blindado pero no quiso utilizarlo. En respuesta a su reclamo por estar cerca de la gente, el gobierno le gestionó un Jeep de industria nacional al que como concesión la seguridad del Pontífice recomendó colocarle un techo para impedir la ocasional caida de una granada.
La patente
SCV es una sigla y quiere decir Estado de la Ciudad del Vaticano (Stato della Città del Vaticano, por sus siglas en italiano). La patente está presente en todos los automóviles que utilice el Papa en el extranjero, lo que lo habilita a poseer más de una matrícula SCV 1.
La impronta de Francisco
Al ser nombrado pontífice, el Papa Francisco pidió coches humildes para servir a Dios.

Como argentino que es el Papa sabe bastante de autos y son frecuentes sus visitas al museo Vaticano donde se interesa por detalles de los modelos más antiguos allí guardados. El actual representante de la Iglesia sabe que el coche es necesario para su labor, pero cree que muchos de los papamóviles utilizados van en contra del voto de pobreza y humildad que hacen los integrantes de la Iglesia. Para sus desplazamientos alrededor del Vaticano, el Papa Francisco utiliza un Ford Focus de color azul metalizado y también fue visto al volante de un modesto Renault 4 como un simple cura de pueblo. Cuando Harley Davidson le regaló una Dyna Super Glide, no dudó en sacarla a subasta.










