Reducir la discapacidad en niños y erradicar normas discriminatorias, las metas en el Día de la Lepra
La ausencia de discapacidades en nuevos pacientes pediátricos y países libres de legislación que discrimine a quienes padecen lepra, son dos metas de la estrategia mundial contra la enfermedad.
En el Día Mundial de la Lepra se difunde información para contribuir a un diagnóstico y tratamiento tempranos, y que prevengan consecuencias de la enfermedad.

Según cifras oficiales de 145 países pertenecientes a la OMS, a finales de 2016 se registraban 173.358 casos.
Mientras que en el Chaco, a fines de 2016, se registraron 37 pacientes nuevos y otros 55 pacientes seguían en tratamiento, según datos del programa provincial de control de Lepra y Leishmaniasis.
Proporciones globales
La eliminación de la lepra como problema de salud pública, una prevalencia que represente menos de un caso por cada 10.000 habitantes, es una meta que se cumplió en la mayoría de los países en 2005.
La reducción es un objetivo que se alcanzó gracias al esfuerzo conjunto de varias instituciones y a la distribución gratuita de medicación.

En los últimos 20 años se han tratado más de 16 millones de pacientes con lepra en el mundo.
Y en la estrategia mundial 2016-2020 los esfuerzos se enfocan en la aceleración de las acciones en tres pilares básicos: reforzar la implicancia de los gobiernos, la coordinación y las alianzas; detener la enfermedad y sus complicaciones y acabar con la discriminación, fomentando la inclusión.
La fecha
El Día Mundial de Lucha contra la Lepra se fijó sea el último domingo de enero. La propuesta, desde 1954, es de Raoull Follereau (1903-1977), fundador de la Federación Internacional de Asociaciones Anti lepra. El periodista francés pidió dedicar un día a sensibilizar sobre cuidados y eliminar prejuicios.
Es un día de concienciación social sobre la enfermedad para ayudar a las personas que la padecen al alertar sobre la necesidad de un diagnóstico temprano y tratamiento continuado para evitar secuelas.
¿Qué es la lepra?
La lepra es una enfermedad infecciosa que afecta principalmente la piel y nervios periféricos y en ocasiones las mucosas y órganos internos. Es producida por el bacilo Mycobacterium Leprae, descubierto en 1873 por el medico noruego Gerhard A. Hansen (1841-1912).

Es una enfermedad curable de tratamiento ambulatorio, con medicación gratuita y específica.
Entre los síntomas se puede advertir que en la piel aparecen manchas con disminución o pérdida de la sensibilidad (desde un adormecimiento a una anestesia local).
Un diagnóstico temprano es clave y permite un adecuado tratamiento y curación de la enfermedad. Cortar con la cadena de contagio y evitar discapacidades que la enfermedad puede provocar.
¿Cómo se contagia?
Por contacto directo y prolongado, calculado en aproximadamente de 3 a 5 años, entre un enfermo con posibilidad de transmitir la enfermedad y una persona susceptible sana.
Las investigaciones permitieron determinar que no todos quienes toman contacto con pacientes con lepra se contagian, sino que existe cierta predisposición. Además los hijos de personas con lepra no necesariamente la contraerán, por lo que tampoco es hereditaria.
Historia local
En el Chaco la historia sobre la lepra comenzó en 1936 cuando inició su labor el Patronato del Enfermo de Lepra de Resistencia. En 1952 se creó el Dispensario Dermatológico para atención gratuita domiciliaria y en consultorios particulares gracias al trabajo del patronato.
En 1958 se creó el programa de control de lepra del Chaco, a partir del diseño de un programa de trabajo realizado por el médico Manuel M. Giménez. La propuesta fue presentada a las autoridades sanitarias y avalada por expertos de la OMS, integró personal, en coordinación con el programa nacional. En la actualidad funciona junto con el control de leishmaniasis en Centro Dermatológico y depende de la Dirección de Epidemiología, del Ministerio de Salud Pública.










