Ahora la crecida del río Negro afecta a 100 familias en Resistencia
Cuando todavía se sienten algunas consecuencias del feroz aguacero caído el fin de semana, la crecida del río Negro generó la autoevacuación de unas 94 familias de Resistencia, que resisten el embate del agua en las pocas casas de los asentamientos que aún no fueron alcanzadas, o en establecimientos escolares dispuestos por el Ministerio de Educación.
En rigor, la combinación de los fenómenos climáticos, las fuertes lluvias y el creciente caudal de los ríos fue letal para algunas zonas sensibles de la ciudad. En la gran mayoría de los casos, se trata de asentamientos barrios precarios emplazados en zonas muy cercanas a los márgenes del río, con lo cual cualquier elemento que altere el frágil orden vigente termina por causar estragos en las barriadas.
En diálogo con NORTE, el responsable de Defensa Civil de la Municipalidad de Resistencia, Jorge Luque, instó a la comunidad a “evitar cualquier situación que pueda significar un riesgo para la integridad física de las personas”, como quedarse en casas que tienen agua adentro o lugares en los que se registre la aparición de animales peligrosos, como serpientes o arañas, como consecuencia de la acumulación de agua.
En ese sentido, recordó que se encuentra en funcionamiento el número de Defensa Civil de la comuna, 443-9999, o el 0-800-555-5055, para solicitar asistencia de cualquier naturaleza. “Queremos que los vecinos cuenten con la ayuda que se le puede brindar desde la municipalidad, en articulación con la Provincia, sobre todo en momentos como este en que todo tipo sirve para superar los inconvenientes que van surgiendo”, apuntó el funcionario comunal.
Autoevacuados
Hasta el mediodía de ayer, la información disponible daba cuenta de la existencia de unas 94 familias afectadas o autoevacuadas en la capital chaqueña. Entre ellas, se encuentran las nueve familias que fueron ubicadas, en virtud de la disposición del Ministerio de Educación, en la EEP Nº 404 del barrio Santa Clara de Asís. En principio, llegaron al establecimiento seis de esas familias que perdieron buena parte de sus pertenencias como consecuencia de las intensas precipitaciones del fin de semana, pero después se añadieron las otras tres, cuando a los efectos de la lluvia se le sumó la crecida del río Negro.
En otra zona de ese afluente del Paraná, se encuentra el asentamiento Ávalos. De allí, unas 15 familias tuvieron que abandonar sus casas en las últimas horas, aunque por cuestiones de seguridad, y ante el temor a los habituales hurtos que se dan en situaciones como esta, decidieron permanecer en el barrio.
Desde la comuna aseguran que la asistencia con elementos de primera necesidad es constante, y la situación tienen un monitoreo permanente, a la espera de que las condiciones permitan que las familias puedan volver a sus hogares.
Grave situación en Los Teros
Unas 70 familias del asentamiento Los Teros, ubicado en el noreste de la ciudad, en la zona lindera al shopping de Resistencia, continúan atravesando una situación crítica tras la inundación producida por la crecida del río Negro y las intensas lluvias del fin de semana, que las obligó a abandonar sus viviendas.
Los vecinos consultados por NORTE aseguraron que la asistencia, por parte del municipio y del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia, ha llegado de manera parcial, con ropa, mercadería, algunos colchones y arena.




En horas del mediodía de ayer, y ante la posibilidad latente de que los vecinos recurran al corte de la avenida Sarmiento en reclamo de la ayuda prometida, funcionarios provinciales acercaron cobertores, módulos de alimentos, agua, pañales y chapas; sin embargo esto no alcanzó a cumplir con las expectativas y las necesidades de los afectados por el fenómeno climático.
A la vez, personal de Salud realizó entrega de medicamentos y control en adultos y niños, en una improvisada tienda de campaña ubicada en la intersección de Combate Vuelta de Obligado y Avenida Italia. Según pudo saber NORTE, la mayor parte de los niños que fueron atendidos presentaron cuadros leves relacionadas con hongos producidos por el agua y la humedad, y solo un caso ameritó el traslado al Hospital Pediátrico y tuvo que ver con un menor mordido por una tortuga.
Los vecinos explicaron que el avance del agua “se llevó todo” lo que tenían en sus casas, y ahora esperan la ayuda de los Estados municipal y provincial para recuperar algo y poder volver al lugar donde viven lo antes posible. Pero a la vez, remarcaron que más allá de los elementos indispensables para paliar la situación actual, necesitan que se hagan las obras estructurales, como un terraplén y un canal de desagüe, para evitar que el asentamiento vuelva a inundarse en el futuro. “La APA nos dice que no se puede construir viviendas acá porque es zona baja, pero resulta que levantaron el shopping y nadie se opuso; parece que los ricos sí pueden construir pero los pobres, no”, indicó Walter Pera a este matutino.










