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Un mundo cada vez más desigual

A pocas horas del inicio de las reuniones en el Foro Económico Mundial que se celebra esta semana en la ciudad de Davos, Suiza, que congrega a líderes políticos y empresariales de distintos países, la organización británica Oxfam difundió un nuevo informe en el que advierte que se profundiza la brecha entre ricos y pobres en el planeta.

Según el documento difundido por la organización no gubernamental, el 82% de la riqueza mundial generada durante el año pasado fue a parar a manos del 1% más rico de la población mundial, mientras el 50% más pobre, es decir 3700 millones de personas, no se beneficiaron del “derrame” que, según algunas teorías económicas, debía producir la acumulación de tanta riqueza en tan pocas manos.

El propio Papa Francisco había observado, en una de sus primeras exhortaciones apostólicas, sobre la necesidad de revisar aquellas teorías económicas que sostienen que el libre funcionamiento de los mercados genera las condiciones necesarias para el crecimiento. “Algunos todavía defienden las teorías del “derrame”, que supone que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante lo más mínimo de dicho crecimiento.”

Esta semana, cuatro años después de aquella reflexión del Papa, la organización internacional Oxfam que trabaja para erradicar la extrema pobreza y las desigualdades en el mundo, vuelve a advertir que el actual modelo económico global permite que las personas con mayores recursos en el mundo sigan acumulando inmensas fortunas mientras cientos de millones de personas ven afectados sus derechos fundamentales, a la salud, al trabajo y la vivienda. El informe difundido por la organización, titulado “Premiar el trabajo, no la riqueza”, asegura que en 2017 el número de personas cuyas fortunas superan los mil millones alcanzó su máximo histórico. Este incremento, afirman los economistas de Oxfam, podría haber terminado con la pobreza extrema en el mundo hasta siete veces. También observan que la riqueza extrema de unos pocos se erige sobre el trabajo peligroso y mal remunerado de una mayoría, y señalan, además, que mientras las mujeres ocupan mayoritariamente los empleos más precarios, prácticamente todos los más acaudalados son varones.

El informe de Oxfam advierte que la economía global prospera gracias al duro trabajo de personas atrapadas en la pobreza, mientras los beneficios del crecimiento económico van a parar a manos de una pequeña élite. “Las mujeres, que sufren mayores niveles de discriminación en el ámbito laboral y asumen la mayor parte del trabajo de cuidados no remunerado, son las más perjudicadas”, sostiene el documento, a la vez que denuncia que las grandes corporaciones y las personas más ricas son un factor clave de esta crisis de desigualdad. “Utilizan su poder e influencia para garantizar que las políticas gubernamentales vayan a favor de sus intereses y priorizan maximizar los beneficios de sus accionistas a cualquier precio, aunque esto implique bajar los salarios de sus trabajadores y trabajadoras o eludir impuestos”, añade el documento.

Por otra parte, en el mismo informe se señala que en América Latina la fortuna de los “milmillonarios” creció en 155.000 millones de dólares en 2017, una riqueza de tal magnitud que es suficiente para sacar de la pobreza a todos os habitantes de la región en un año. Esta descripción coincide con otro estudio, elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que estima que casi una de cada tres personas trabajadoras de economías emergentes o en desarrollo vive en la pobreza.

En un mundo cada vez más desigual, es necesario que los gobiernos impulsen políticas públicas que ayuden a reducir la brecha entre los extremos de la pirámide social. En nuestro país es necesario que, entre otras medidas para favorecer la inclusión, se promueva la generación de empleo genuino con incentivos a las pequeñas y medianas empresas de los distintos sectores que son las que son las que crean casi el 70 por ciento de los puestos de trabajo.

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