Un largo y caliente verano chaqueño
Al Chaco se le viene un largo verano social muy caliente. Todos los síntomas alimentan este diagnóstico preocupante. El ajuste del presidente Mauricio Macri impone condiciones también a nuestra provincia. Y esto lo deberá afrontar desde mañana el gobernador Domingo Peppo junto con su gabinete, desde el primer minuto del reinicio de sus labores gubernativas. Una de las grandes preocupaciones será la inminente negociación salarial de alto impacto en la Tesorería chaqueña, con los distintos sectores del Estado.
Los trabajadores dependientes de la caja del Estado chaqueño, más los del sector privado que en esta oportunidad se mostrarán más activos para defender sus ingresos, sumarán al recalentamiento chaqueño. Obviamente que el índice inflacionario provincial en 2017 del 22,8 por ciento --inferior al 24,8 del Indec-- quedará eclipsado en el reclamo por el aumento de todas las tarifas chaqueñas definido en el arranque del año.

Al ritmo de la política nacional que impone un duro ajuste en el sector laboral se suman la incontrolable inflación, la pulverización del peso, el dólar por el ascensor, los precios de los productos de la canasta familiar, los servicios, los combustibles y así una larga lista.
Además, en nuestra provincia el empleo y los salarios también se ahogan por el “corset” impuesto por la actual gestión del gobierno de Mauricio Macri que aplastó cualquier variante que pueda aportar oxígeno al sector del trabajo.
A nivel nacional en 2015 el año cerró con un total de 7.198.605 trabajadores en el sector privado en relación de dependencia con aportes al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). En 2016 esta cantidad se redujo a 7.162.256 y en 2017 en el primer semestre, después de una estruendosa caída en mayo, rebotó y se ubicó en 7.137.670. A pesar de esta leve recuperación siguen desapareciendo puestos de trabajo en una nueva oleada de fin de año y miles de nuevas familias fueron expulsadas al exilio de la pobreza. Lo que puede bautizarse como un corralito laboral hace estragos y sigue un peligroso camino de destrucción de puestos de trabajo formal y del consumo.
Dicho esto, en esta semana, en el Chaco, el verano comenzó a elevar su temperatura como presagio de un tormentoso verano. Las tarifas chaqueñas también tienen su correlato nacional pero menos traumático en cuanto a los porcentajes de los ajustes.
La energía eléctrica tendrá un segundo tramo de aumento en febrero, mes en el que también se definirá un aumento en el boleto del colectivo que el empresariado pidió que se eleve a 12 pesos.
El agua también ajustará sus tarifas en un 67 por ciento más unas décimas, sobre los consumos de marzo. Así se conoció el viernes en una agitada audiencia pública en la que la empresa provincial Sameep además redefinió un nuevo esquema para facturar el consumo de los usuarios.
Pero la Nación lidera por lejos el ranking de los tarifazos. A los ajustes en el gas que empujó el precio del envasado que se distribuye en nuestra provincia durante 2017, se sumó el constante aumento en los combustibles el año pasado que rompió la barrera del 2018 y continúa su ritmo imparable.
El último incremento de hace unos días en un promedio del 6 por ciento nos ubicó como el país latinoamericano con el precio más alto de la región. Obviamente, las estaciones de servicio del Chaco trasladaron este costo a los surtidores.
Además la obsesión tarifaria de la Secretaría de Energía de la Nación impuso nuevos costos para la electricidad y el transporte mayorista con un total del 72,9 por ciento desde diciembre del año pasado. Nuestra provincia lo trasladará a las tarifas de Secheep, un 20% sobre los consumos de diciembre 2017 y un 12 por ciento con los de febrero de este año.
El Chaco librado a su propio juego salarial
El gobernador Domingo Peppo, cuando retorne su actividad oficial, después de unos días de vacaciones al igual que la mayoría de los integrantes de su gabinete, se zambullirá en un cóctel de demandas complejas. Y lo hará en un contexto nacional conformado por una inflación que lo devora todo, los desmesurados ajustes tarifarios de fines del año pasado y el inicio de éste, más los precios descontrolados. Estos disparadores marcarán la cancha de las discusiones por salarios en el Estado y también en las paritarias locales del sector privado que funcionan en la Delegación Resistencia del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación.
La carrera ya se largó. La presión del sector laboral para recuperar salarios arrancó con la primera paritaria pedida por el gremio y convocada por el Ministerio de Trabajo para el 24 de este mes. En este caso se trata de los tanineros que buscan no perder de vista los salarios, que quedaron rezagados empujados básicamente por la inflación. Como efecto dominó se sumarán desde febrero los sectores aceitero (Stadyca), estaciones de servicios y garajes (Soesgype) y Prensa.
En el Estado, la Unión del Personal Civil de la Provincia dio el primer paso y ya pidió que de manera urgente se convoque a la mesa de política salarial. Los docentes esperan el llamado del Ministerio de Educación para fines de este mes y anticipan condicionamientos de carácter salarial para el inicio de clases en marzo, como todos los años.
Como efecto dominó caerán las demandas de los sectores que conforman el Estado chaqueño (legislativos, judiciales más los organismos autárquicos y descentralizados). Todos, en definitiva, se sumarán a una intensa disputa por el mejor trozo posible de la única torta disponible para mejorar ingresos salariales, la Tesorería provincial.
Pero el elemento condicionador en esta disputa tiene que ver con la larga mano del gobierno nacional que se anticipó el año pasado y condicionó la disponibilidad de recursos provinciales a través del acuerdo que involucra la Coparticipación y el comportamiento fiscal. Esta herramienta la firmó nuestro gobierno provincial y fue avalado por ley de la Legislatura y acompañada por municipios.
Así se avizora uno de los frentes de tormenta que deberá atravesar el gobierno en el anteúltimo año de la gestión Peppo, más el condimento potenciado --por un año que se prevé particularmente duro-- de los movimientos sociales, quienes también buscarán recursos en la gran caja chaqueña.
El hecho de ser un año preelectoral, como es 2018, tornará más sinuoso el camino de cornisa que nos aprestamos a transitar por los reacomodamientos políticos de cara a la elección de 2019 para renovar gobierno provincial, la Legislatura y autoridades municipales. Pero, en definitiva, la influencia excluyente del capítulo electivo de la Presidencia de la Nación, de cara a las alianzas que se vislumbran, definirán el destino chaqueño.
El futuro dependerá de cómo defina sus prioridades la dirigencia política hoy atomizada y dividida. La ineludible disyuntiva llegará y deberá resolverse por el bien común de chaqueñas y chaqueños o caer en la tentación de reacomodar todo en función de intereses personales.










