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Mientras se esperan pruebas de laboratorio piden no consumir peces del río Negro

Tras la aparición de peces muertos en tramos del río Negro, próximos al parque Ávalos, la Administración Provincial del Agua (APA) realizó advertencias y ampliaron la información que hasta anteayer estaba en estudio.

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Técnicos de la APA tomaron muestras del río Negro y los primeros resultados arrojaron que la alta temperatura, alta salinidad y oxígeno disuelto bajo causaron la mortandad de peces.

Tras la denuncia de los vecinos, la APA acudió a la zona del Domo del Centenario y El Bolsón en el Parque Ávalos, donde extrajo muestras para analizar en el Laboratorio de Aguas del organismo provincial.

Técnicos aseguraron que “es posible deducir que la mortandad de los peces se haya dado por el efecto combinado entre la alta temperatura, alta salinidad y oxígeno disuelto bajo”.

Funcionarios del gobierno provincial y municipal acudieron al llamado de los vecinos “de forma urgente”, según ellos comunicaron, para constatar en el lugar la denuncia efectuada acerca de la mortandad de peces.

En el lugar, los técnicos de APA realizaron la obtención de parámetros de campo y se obtuvo que la temperatura del agua era de 27,90 grados centígrados; pH de 7,34; la conductividad de 8000 ÁS/cm; OD de 2,54 mg/l; SDT de 4,67 g/l; y la turbidez de 17,3 NTU.

Tras obtener estos resultados, determinaron que “por los datos obtenidos puede deducirse que la mortandad de los peces se haya dado por el efecto combinado entre temperatura alta, salinidad alta y oxígeno disuelto bajo”.

A los efectos de corroborar los parámetros de campo y otros que sólo se realizan en laboratorio de Aguas, se sacaron otras muestras del río Negro y se llevaron para su análisis. Sin embargo, desde el organismo provincial, advirtieron que no se deben consumir los peses extraídos del río Negro.

Zisuela aseguró a NORTE que continúan los estudios del agua del río Negro y que en las próximas horas difundirán más información del tema. Estuvieron presentes el presidente de la APA, Francisco

Zisuela; la titular de la Dirección de Preservación del Recurso, Nancy Raffault; el técnico del Laboratorio de Aguas, Gustavo Vera; la subsecretaria de Ambiente provincial, Claudia Terengui; y los técnicos de la Dirección de Fauna del Ministerio de la Producción, José Carrasco y Facundo Vargas. También asistieron el intendente de Resistencia, Jorge Capitanich, y el secretario de Ambiente, Sebastián Agostini.

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Señalaron que la calidad de agua en el curso del río Negro no es óptima, por tratarse de un cauce de llanura que recorre diversos tipos de suelos que modifican su calidad, con altos contenidos en sales, nitrito y pobre en oxígeno.

El antecedente

No es algo nuevo, ya ha ocurrido en varias ocasiones. En febrero de 2015 había sucedido lo mismo en el mismo lugar de Resistencia.

En ese entonces el gobierno provincial mencionó los bajos niveles de los cursos de aguas naturales, con disminución de hasta 80 centímetros de altura del caudal normal, en aquellos últimos seis días que se estudiaron.

“El oxígeno disuelto es inversamente proporcional a la temperatura, a mayor temperatura menor contenido de oxígeno disuelto, lo que impacta directamente en la población de las aguas”, habían señalado desde la Subsecretaría de Recursos Naturales.

Además, es época de desove de la mayoría de las especies de peces de la zona, lo que produce mayor cantidad de peces por las migraciones de desoves y por los nacimientos: “A los peces, al tener un régimen cíclico, les impacta en esta época del año cualquier cambio del río”, aseguró Edgardo Wiltchiensky, técnico en Acuicultura.

En aquel entonces, señalaron que la calidad de agua en el curso del río Negro no es óptima, por tratarse de un cauce de llanura que recorre diversos tipos de suelos que modifican su calidad, con altos contenidos en sales, nitrito y pobre en oxígeno.

“Además del impacto que genera el paso del río por la zona urbana, combinados con el escaso caudal, las altas temperaturas, hacen que la calidad del agua sea muy pobre”, especificó.

Sin control

Edgardo Wiltchiensky, técnico en Acuicultura, indicó en 2015 que en estas condiciones los peces son afectados por estrés, lo que produce una baja en sus defensas.

“Esta situación, aunque conocida, no es controlable ya que ocurre en ambientes abiertos y cíclicamente entre diciembre y marzo, lo que varía es la magnitud del suceso que depende de las condiciones de los fenómenos naturales”, informó.

“Como recomendación final, advertimos a la población de abstenerse del consumo de ejemplares moribundos o de fácil captura, o que a simple vista presenten algunos de los síntomas enunciados”, finalizó el técnico.

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