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El debate pendiente por la deuda pública

El alto nivel de endeudamiento público en la Argentina, lejos de disminuir, sigue creciendo y como los compromisos son a largo plazo con tasas de interés muy elevadas, esto significa que varias generaciones van a tener que lidiar con una pesada carga que vuelve a colocar al país en una zona de riesgo. Pero, a pesar de la seriedad del problema, el debate por el peso de la deuda brilla por su ausencia en la agenda pública.

Las principales consultoras de economía coinciden en señalar que uno de los problemas que por estas horas enfrenta el país es que lo que el gobierno nacional logró ahorrar por la quita de subsidios, que se tradujo en fuertes aumentos en las tarifas de luz, agua y gas, que podaron el poder adquisitivo de los salarios, se perdió por la mayor carga en el pago de intereses de la deuda.

Según un informe de la agencia Bloomberg, Argentina es el país emergente que más deuda emitió en el mundo en los últimos dos años. De acuerdo con ese trabajo, el Estado nacional encabeza el listado de emisiones soberanas entre los años 2016 y 2017, con 42.000 millones de dólares. A este alto nivel de endeudamiento se debe sumar el problema no resuelto de los serios desequilibrios macroeconómicos que ponen al país en un estado de mayor vulnerabilidad que puede agravarse si comienzan a soplar vientos desfavorables desde el volátil contexto internacional. La anunciada “lluvia de inversiones” que nunca se produjo y el modesto desempeño exportador dejaron al país sin fuentes de divisas genuinas y si todo sigue así, lo más probable es que el gobierno nacional siga colocando deuda.

Pero si el peso de la deuda es una pesada carga que cae sobre la espalda de los argentinos y que se proyecta como una sombra sobre el futuro del país, la coyuntura no es más alentadora: se estima que en los primeros meses de este año que recién comienza la inflación empujará hacia abajo a los salarios y deprimirá el consumo.

Los dólares que ingresaron al país no fueron, como se dijo, de fuentes genuinas para inversiones productivas, sino provenientes de la toma de deuda externa a niveles que son preocupantes. Esa gran afluencia de dólares por endeudamiento mantuvo quieto el valor de la moneda estadounidense durante buena parte del año pasado, y al mismo tiempo el Banco Central puso en marcha una bicicleta financiera que atrajo como un imán a inversores que se manejan en el mercado especulativo y no a los que apuestan a la producción. El rendimiento de las Lebacs en dólares y en pesos fue atractivo para quienes especularon con la propuesta del Banco Central para vender una divisa con una tasa de interés baja y compra otra con tasa alta, pero tras el anuncio de las nuevas metas de inflación del gobierno nacional en los últimos días del año pasado el dólar comenzó a subir, poniendo así un freno a la bicicleta financiera que para lo único que sirvió fue para fondos especulativos del exterior que convirtieron sus dólares a pesos para pasarse a Lebacs, es decir, para subirse a la bicicleta financiera en pesos. Estos capitales especulativos vieron el gran negocio porque obtenían un rendimiento en dólares elevado, esto es que en cinco meses lograron obtener ganancias de más de un 10 por ciento en moneda estadounidense. Como sucediera ya en otras épocas, todo parece indicar que no se está tomando conciencia del problema del alto endeudamiento, en un escenario donde no ingresan recursos genuinos porque ni siquiera la decisión de impulsar el blanqueo se puede considerar positivo porque esos recursos en su gran mayoría quedaron en cuentas del exterior, es decir, es dinero que está declarado pero no ingresó al país. Otro dato confirma lo serio del panorama: del déficit fiscal de 2017, el 43 por ciento corresponde a intereses de la deuda. Es decir que el esfuerzo que hicieron todos los argentinos para ajustarse los cinturones a partir de los tarifazos, fue a parar al sector financiero.

Por eso es necesario que el problema de la deuda externa vuelva a ocupar un espacio central en la agenda pública, a fin de discutir si las medidas financieras aplicadas por el gobierno nacional agravan el endeudamiento para hacer frente a una situación coyuntural que tiene características preocupantes.

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